Río Cuarto |

Viven en una pieza, el viento les voló el techo y les robaron lo poco que tenían

Miguel y Cintia tienen su casa en barrio Las Delicias. No terminaron de pagar los ladrillos con los que la construyeron y no tienen baño. El Municipio los ayudará para que puedan techarla nuevamente.

Cintia y Miguel perdieron buena parte de lo poco que tenían en su humilde casita Las Delicias. Viven con sus dos hijas en una pieza de 4 por 4 que levantó él, con el fiado que le dieron en el barrio.  El temporal del domingo arrancó el techo de chapa y lo depositó en un patio cercano. Refugiados en lo de un vecino, se enteraron ayer de que, para colmo de males, les habían robado una garrafa y algunas ropas. 

Llegados hace apenas 7 meses desde Avellaneda, la pareja conoció ayer la furia de las tormentas de esta región. 

Miguel vio que el techo se empezaba a levantar con el viento y alcanzó a decirles a Cintia y a sus hijas que buscaran protección abajo de la cama. 

Morena, de 10 años, y su pequeña hermanita Estrella, de un año, se refugiaron junto a su madre. 

“Ni bien ellas se escondieron, la tormenta se llevó las chapas por los aires”, comenta Miguel Andolina, bonaerense de 31 años que se radicó en la ciudad con la idea de buscar mejor suerte. 

Cintia, por su parte, cuenta que se les mojaron y estropearon un colchón, ropa, sábanas y acolchados. También dejó de servir un televisor, averiado por el agua. 

Sin techo, se fueron a pasar la noche a la casa de un vecino que les dio una mano. Al día siguiente se desayunaron con que algunos oportunistas les habían robado algunas cosas entre lo poco que tienen. 

“Se llevaron una garrafa, el medidor y algo de ropa”, comenta la mujer, con un gesto de resignación.



A pulmón



Miguel admite que hizo el techo lo mejor que pudo, pero no es un experto ni mucho menos. Colocó las chapas usadas que fue consiguiendo y las sujetó como le salió,  con lo que tenía a su alcance. 

“Lo armé con chapas que eran viejitas, con lo que podía. Lo peor de todo es que el viento paró casi inmediatamente después de que se llevó el techo”, precisa Miguel Adalina. 

No imaginó que vendría un temporal tan fuerte. Y menos que el techo de su casa terminaría en el patio del vecino, sobre una pileta de lona que tajeó de punta a punta. 

El joven aclara que ya lo visitaron funcionarios del área de Políticas Sociales del Municipio y que les compraron los materiales para hacer un techo nuevo. 

Entre Miguel y Cintia se las habían ingeniado para levantar una piecita de 4 por 4 al fondo del barrio Las Delicias, con el río Cuarto como patio trasero. 

“El dueño de una bloquera me ayudó bastante, porque me dio los ladrillos al fiado y se los fui pagando como pude. Todavía le debo alguna plata”, explica él. 

Tenía la idea de que, una vez que terminara con eso, pediría fiado de nuevo para poder levantar un baño. Hoy en día, se las arreglan con la ayuda que les dan los vecinos para poder higienizarse. 

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