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Un fantasma temible: la amenaza de que se desconozca el resultado

El Presidente ha agitado la posibilidad con advertencias sobre un eventual fraude.

Dentro de las particularidades de una campaña particularmente virulenta, las elecciones norteamericanas han incorporado este año como elemento más disruptivo las continuas advertencias del presidente Donald Trump y sus aliados sobre un posible fraude en su contra, perpetrado sobre todo por el mecanismo de los votos por correo, a pesar de que éste constituye en los Estados Unidos una modalidad usada rutinariamente.

Se trata de una cuestión crítica por cuanto el mecanismo, tradicionalmente aceptado sin problemas, tendrá un peso mucho mayor este año, debido a los temores de contagio por la pandemia de Covid-19.

El fantasma de un fraude con los votos por correo, agitado en principio por Trump, fue adoptado por la campaña de su partido al mismo tiempo que la oposición demócrata impulsaba el voto anticipado, consciente de que su electorado tiende a ser más cuidadoso que el republicano en relación con el peligro que implica el Covid-19.

Casi un 64 por ciento del voto anticipado se emitió de manera postal, lo que significa que en muchos estados será clave para el resultado final.

Pese a esto, aún hay sentencias pendientes en la Justicia federal y de varios estados sobre si parte de las flexibilizaciones para sufragar por correo son constitucionales.

Esto significa que parte de esos votos ya emitidos aún podrían ser anulados, o bien que podría generarse una crisis de poderes en los estados con cohabitación partidaria -Poder Ejecutivo de un color político y Legislativo de otro- sobre si deben ser contados.

En este último grupo hay cuatro estados con resultado abierto y que serán clave para cualquier victoria: Michigan, Pensilvania, Wisconsin y Carolina del Norte.

Junto con la posibilidad de una judicialización de los resultados estatales también crece el temor de lo que pueda suceder si, como ya muchos analistas descuentan, algunos estados clave no llegaran a anunciar sus resultados en la madrugada después de las elecciones.

El ejemplo más claro es Pensilvania, un estado en el que tanto Trump como Biden dedicaron gran parte de sus últimas horas de campaña.

"Es muy probable que Trump se declare ganador cuando una gran parte de los votos presenciales que favorecen a los republicanos hayan sido contados, pero antes de que el vasto número de votos demócratas por correo sean escrutados", advirtió el fin de semana el senador y exprecandidato presidencial demócrata Bernie Sanders, sintetizando el temor que hace semanas ya no esconden ni la oposición ni la academia ni los medios.