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Gastón Zárate aseguró que no tuvo intención de matar a Ustarroz

En su relato, agregó que durante un año soportó las agresiones y que ese día Uztarroz no sólo lo golpeó sino que amenazó a sus hijos

Este viernes comenzó el juicio contra Gastón Ezequiel Zárate por el crimen de Rubén Ustarroz Acuña, a la salida de un partido de fútbol en el complejo “El Aguila”, el sábado 16 de agosto del año pasado.

Durante la audiencia, el acusado aseguró que no tuvo intención de matar a Ustarroz. En los Tribunales de Río Cuarto, explicó que el hierro se le escapó de la mano porque la tenía mojada.

En su relato, agregó que durante un año soportó las agresiones y que ese día Uztarroz no sólo lo golpeó sino que amenazó a sus hijos.

El hecho

Tras el partido, Zárate de 47 años, tuvo un violento encontronazo con Ustarroz Acuña, de 37 años, e incluso estuvieron a punto de agarrarse a trompadas y lo habría amenazado con “esperarlo afuera”.

En el exterior del complejo ubicado sobre calle Río Negro 1690, Zárate se subió a su Fiat 600 y las cámaras registraron que la víctima que estaba arriba de una moto le dio una patada al guardabarros trasero derecho del auto. Por lo que Zárate habría emprendido con su auto contra Ustarroz, supuestamente con la intención de impactarlo, pero este saltó sobre el capot y terminó rompiendo el parabrisas.

De acuerdo a la acusación, inmediatamente Zárate descendió del auto junto a sus dos hijos. En su poder tenía un destornillador y le exigía a Ustarroz el pago del elemento dañado.

En ese contexto, un hijo de Zárate le facilitó un hierro de construcción del 8 y 57 centímetros de largo, que utilizó para incrustárselo en la sien izquierda, por lo que murió en lugar.

En una de sus declaraciones, luego de negar el hecho, el pintor sostuvo que hacia más de un año que la víctima lo insultaba y le decía que era el asesino de Nora.

Zárate negó haber querido atropellar a Ustarroz y que se desesperó al ver a su hijo con la cara llena de vidrios y llorando.

Sobre cómo llegó a clavarle el hierro en la sien a la víctima, Zárate dijo que sólo le “amagó” para que no se acercara a sus hijos. Y argumentó que como tenía las manos húmedas, transpiradas, el hierro se le resbaló y le impactó en la cabeza “a una distancia de dos metros”.

Zárate se dio a la fuga del lugar y fue detenido por la Policía en su domicilio de calle Lamadrid al 1500.