Gastón Zárate fue trasladado a la cárcel y sería indagado el viernes
El “perejil” del caso Dalmasso se encuentra detenido desde el sábado por el crimen de Rubén Acuña Ustarroz. En la madrugada de ayer, fue derivado desde la Alcaidía al Hospital San Antonio de Padua por una dolencia en el pecho. Ya tiene abogada
Gastón Zárate, acusado del homicidio de Rubén Ezequiel Acuña Ustarroz, fue trasladado ayer, pasado el mediodía, a la cárcel local, luego de haber sido asistido en los primeros minutos de la mañana en el Hospital San Antonio de Padua por una dolencia en pecho.
El detenido está acusado de incrustarle una barra de hierro de construcción del 8 de unos 40 centímetros en la cabeza a la víctima, quien falleció en el lugar.
El “perejil” del caso Nora Dalmasso mañana cumplirá 46 años, sería indagado el viernes por el fiscal de Instrucción de Segunda Nominación, Javier Di Santo, quien espera recibir el expediente.
La asesora letrada Ivana Niesutta asumió la defensa de Zárate, quien fue imputado del delito de homicidio simple por Di Santo.
En la madrugada de ayer, Zárate fue trasladado de urgencia desde la Alcaidía de la Unidad Departamental hasta el Hospital por una supuesta complicación cardíaca.
Durante unas tres horas, el detenido fue sometido a una serie de chequeos y estudios, los médicos indicaron que no era necesaria su internación y que volviera a la jefatura policial para seguir con la detención.
Después del mediodía, Zárate fue trasladado al establecimiento penal, donde fue alojado en el pabellón 2, destinado a los presos sin condena.
La familia de la víctima todavía no se constituyó en querellante en la causa, aunque esta todavía se encuentra bajo secreto de sumario hasta la indagatoria del principal sospechoso.
Elementos de prueba
La investigación avanza con la continuidad de los testimonios de las personas que estuvieron en el partido de fútbol desarrollado en el complejo El Águila y que siguió afuera con un altercado de tránsito. Al expediente se agregó material probatorio como las pericias al cuerpo, el lugar del crimen y la imágenes de un domo ubicado en el sector.
La investigación está a cargo del mismo fiscal que el 9 de febrero de 2007 ordenó la detención de Zárate por su supuesta participación en el crimen de Nora. Con un fallo del juez de Control, Daniel Muñoz, recuperó su libertad, aunque siguió imputado hasta el 2011.
Zárate y Acuña Ustarroz comenzaron a discutir en medio de un partido que se jugaba en la tarde del sábado pasado en el complejo ubicado en calle Río Negro al 1600.
Al término del mismo, las agresiones verbales siguieron en el exterior del predio, al que se sumó un choque, que es analizado por la Fiscalía.
El Fiat 600 de Zárate habría impactado con la moto de 110 centímetros cúbicos de Ustarroz, quien cayó sobre el capot del vehículo y con un codo o la cabeza daño el parabrisas, por lo que de inmediato Zárate se bajó del automóvil, siguiendo la riña hasta que uno de sus hijos le alcanzó el hierro, que se incrustó a la altura de la sien izquierda hasta la altura del ojo derecho.
Zárate se subió a su automóvil y se marchó junto a sus hijos de 17 y 15 años a su casa de calle Lamadrid al 1500, donde a los pocos minutos fue detenido por personal policial.
Shirley Rodríguez, madre de Zárate, admitió que su hijo le dijo que había cometido un homicidio. “Me contó que le había pegado con un fierro a alguien que se le tiró encima del auto; él mismo reconoce haber matado”.
La madre de Acuña Ustarroz declaró que su hijo había comentado que “Zárate era violento con sus compañeros de fútbol”.
Un nuevo caso de violencia urbana sacude a Río Cuarto. El tercer crimen en el mes en la ciudad se replica en todo el país, ya que vuelve a tener un protagonista del resonante crimen de Nora Dalmasso como involucrado en un episodio de la crónica policial riocuartense.
Ustarroz le había dicho a su madre que “era muy violento”
Beatriz, la madre de Rubén Ezequiel Acuña Ustarroz, afirmó que su hijo había dicho que “Gastón Zárate era muy violento, que buscaba peleas y discusiones” con sus compañeros de fútbol.
Agregó que con el “perejil” su hijo “se conocían de la cancha, iba de vez en cuando a jugar para distraerse. Su cable a tierra era un rato de fútbol”.
“Mi hijo era una persona excelente, no tomaba, no fumaba y no salía”, señaló su madre en medio del dolor por la muerte de Rubén, quien fue adoptado por Beatriz cuando lo dejó su madre, pero recién a los 24 años tuvo el poder.
La mujer comentó que a Rubén le faltaba una materia para recibirse de ingeniero en electricidad en la Universidad Nacional de Río Cuarto, inclusive se tomaba algunos días de la semana en su trabajo para completar sus estudios a fin de año.