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Descubren que un pH vaginal bajo podría contribuir a la transmisión del Zika por vía sexual

Los investigadores indicaron que "valores bajos de pH extracelular aumentan dramáticamente la infección por virus del Zika en líneas celulares de diferente origen, incluidas algunas derivadas del tracto genital femenino"

Estudian la generación de geles vaginales o microbicidas que regulen el pH para impedir la transmisión del virus del Zika.

 

La agencia Telam informó esta semana que “científicas y científicos argentinos descubrieron en pruebas in vitro que niveles bajos de pH (medida de ácidos) en la vagina aumentarían el riesgo de transmisión durante del coito del virus del Zika, una enfermedad que se contagia principalmente por la picadura de mosquito Aedes aegypti” pero, según se está investigando, también podría contagiarse por vía sexual.

En el estudio in vitro publicado en "Emerging Microbes and Infections", las y los investigadores reportaron que valores bajos de pH extracelular aumentan dramáticamente la infección por virus del Zika en líneas celulares de diferente origen, incluidas algunas derivadas del tracto genital femenino, describió la Agencia CyTA-Leloir.

La Dra. Alejandra Del Pozo, ginecóloga y especialista en obstetricia (MP 6635), en diálogo con Salud & Ciencia, explicó que este tipo de casos se da cuando el hombre, portador del virus del Zika adquirido a través del mosquito, al mantener relaciones sexuales con la mujer a través de la vagina, “podría favorecer al contagio si la mujer tiene un pH vaginal demasiado ácido, es decir bajo. Las investigaciones parecen indicar que las partículas del virus tienen más aferencia, más apego para esas células”, señaló. Agregó también que se están desarrollando geles y cremas para regularizar ese pH vaginal y que sea una barrera más para evitar este tipo de contagios.

“Las mujeres que tienen pH vaginal bajo, es decir, ácido, tienen más riesgo de adquirir ciertas infecciones. Normalmente el pH de la vagina es entre 3,5 a 5 aproximadamente, eso sería lo normal. Un pH muy ácido, o sea por debajo de 3, o muy alcalino, por encima de 5, son extremos que pueden favorecer ciertas infecciones. A partir de esta investigación hay que entender que el hombre, ya portador del Zika, puede contagiar vía sexual a la mujer a través de la vagina porque las partículas del virus ingresan por un ambiente que no está en sus mejores condiciones”, señaló Del Pozo.

La investigación

En el trabajo también observaron que el pH bajo aumentó significativamente la infección por Zika en tejidos de cuello uterino cultivados ex vivo.

"En principio nuestro trabajo es meramente de investigación básica y nuestros resultados sugieren que valores de pH similares a aquellos encontrados en la mucosa vaginal luego de una relación sexual potencian la unión del virus a las células y podrían entonces favorecer la trasmisión sexual de la infección por Zika", señaló la doctora en Química Ana Ceballos, líder del estudio e investigadora del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y SIDA (INBIRS) que depende de la UBA y del Conicet.

La científica agregó que "aún resta continuar estudiando la generación de geles vaginales o microbicidas que regulen el pH para impedir o hacer menos eficiente la transmisión" del virus del Zika, informó la Agencia CyTA.

El análisis de los mecanismos implicados reveló que la intensificación de la infección por Zika inducida por un pH bajo se asoció con un aumento de la unión de las partículas virales a la superficie de las células.

"Observamos que la unión del virus a la superficie celular está mediada por una cadena larga de azúcares conocida como heparán sulfato", explicó Ceballos. Y continuó: "La acidosis representa una característica crítica, pero generalmente pasada por alto, del tracto genital femenino, con importantes implicaciones para las enfermedades de transmisión sexual. Nuestros resultados sugieren que un pH vaginal bajo podría promover la transmisión de la infección por ZIKV de hombre a mujer".

Del trabajo también participaron Augusto Varese (primer autor), Ezequiel Dantas, Ana Luz Paletta, Facundo Di Diego García, Gonzalo Cabrerizo, Fernando Erra Diaz, Jorge Geffner y Federico Remes Lenicov, del INBIRS; Lucas Defelipe y Martín Dodes Traian, del Instituto de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (IQUIBICEN), que depende de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

Además realizaron sus aportes Andrea Gamarnik y Horacio Martín Pallares, del Conicet y del Instituto Leloir; y Wendy Fitzgerald y Leonid Margolis, del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver que depende de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.