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Incendio en Traslasierra: la lucha de los bomberos contra el fuego

Voluntarios de toda la provincia no le dieron tregua al siniestro que redujo a cenizas a más de 6.000 hectáreas. El ecosistema serrano de la zona de San Javier quedó devastado. Vecinos llevan alimentos para los animales que quedaron en medio de las cenizas.

Federico llegó el jueves a Alejandro junto a un puñado de compañeros que con otros varios cientos de bomberos voluntarios de toda la provincia lucharon contra el devastador fuego que cubrió de gris el paisaje de Traslasierra.

El incendio en La Población y sus aledaños, en el departamento San Javier, dejó unas 6.000 hectáreas de bosque nativo reducidas a cenizas; el hábitat de cientos de animales autóctonos destruido y los pequeños espacios habitados por baqueanos sin un rincón de maleza que permita alimentar a los pocos caballos, cabras y vacas que se salvaron de las feroces llamas. 

Fueron cuatro días de intensa lucha contra las llamas gigantescas. Cuadrillas de bomberos de toda la provincia se unieron para trabajar, tal como lo hacen toda vez que ocurren estos siniestros. Desde la Provincia, todo el apoyo del Plan de Fuego con sus aviones hidrantes y herramientas. Cuando el fuego parecía dar tregua el viernes pasado por la tarde, nuevamente una columna de fuego volvió a alertar. 

Los bomberos que habían regresado a sus hogares después de días de trabajar sin descanso, debieron calzarse nuevamente los pesados trajes y viajar hasta el centro de acción. Ayer por la tarde la situación estaba controlada, pero aún se permanecía en guardia de cenizas. Es que el viento y la temperatura son una amenaza constante.



Compromiso de los voluntarios



Son cientos los voluntarios que trabajaron para controlar el incendio en Traslasierra. Con cada uno de ellos, una historia por contar, pero que replica la experiencia de los otros compañeros.

Puntal dialogó con Federico Machuca, el jefe de Bomberos de Alejandro. El pasado jueves había regresado a su pueblo y apenas comenzaba a acomodarse a la cotidianeidad de su hogar. Esperaba disfrutar de la familia y de unas vacaciones que tenía de su trabajo en la planta de AGD de su pueblo, pero no habían transcurrido 24 horas de su arribo que otra vez el alerta y la convocatoria para viajar a Traslasierra.

“El viernes a la tarde nos avisaron que se había reavivado el fuego. Y acá estamos de nuevo”, dice en un mensaje enviado por whatsapp.

Tuvieron que recorrer una vez más 300 kilómetros que separan  la localidad de Alejandro de la zona del departamento San Javier.

Junto a él estaban bomberos de Río Cuarto, Charras, Holmberg y Almafuerte. Es que el agotamiento obliga a ir rotando a quienes le dan lucha al fuego.

“Este incendio fue muy complicado  por las inclemencias del tiempo, en particular el viento. Fue demasiado, y el martes (pasado) fue una jornada muy dura, muy complicada. Fue mucho lo que se quemó, muchas hectáreas”, admitió Machuca.

Las imágenes que vecinos y los propios voluntarios compartieron demuestran la magnitud de los daños ocasionados por el fuego que, se presume, se inició intencionalmente. 

En medio de la tarea, ocurrió otro fenómeno cual fue un remolino de viento que se formó levantando llamas y humareda y desconcertando a los propios bomberos que, aseguraron, fue la primera vez  que observaron un hecho de estas características.

Destacó Machuca el desempeño de todos los cuarteles participantes: “La buena capacitación que tienen todos, el profesionalismo,  contar con las herramientas y el apoyo del Plan Provincial de Manejo de Fuegos y el apoyo de toda la comunidad nos dieron la tranquilidad de poder trabajar más que bien”, precisó. Y sostuvo que hoy ya no se puede ir más a estos incendios sin la suficiente capacitación, protección y herramientas.

La presencia de varios aviones hidrantes fue también sustancial para ponerle límites y marcarle la frontera al fuego. En una zona de difícil accesibilidad, el trabajo de los voluntarios fue intenso.

Así también destacó el apoyo de los pobladores que acercaron agua, imprescindible para mantenerse hidratados, frutas y alimentos. 

Este incendio fue el más grave  ocurrido en la provincia en los últimos años, y se presume que se inició intencionalmente. 

Según señalaron habitantes de La Población a Puntal, el daño es gravísimo ya que las llamas llegaron hasta lo más alto y profundo de las sierras. Las imágenes replicadas en redes muestran sólo palos humeantes y la tierra color gris. De los animales autóctonos no hay rastros, ya que huyeron hacia otros terrenos. En tanto, caballos, cabras y vacas criadas en pequeños terrenos por familias serranas lograron  ser resguardados, pero quedaron sin comida alguna. Es así que un grupo de vecinos voluntarios comenzaron en los últimos días a pedir colaboración para juntar alimentos, fardos, agua y demás elementos para prestar las primeras asistencias.

Lo propio hace el Gobierno de la Provincia, que también envió elementos para asistir a las familias que fueron evacuadas o sufrieron pérdidas en sus propiedades .

En tanto, ayer, vecinos por “Recupero del Bosque de Traslasierra” convocaron a una reunión que se hará hoy para iniciar de inmediato la reforestación en la zona.



Patricia Rossia.  Redacción Puntal