La fiebre mundialista ha copado no solamente Estados Unidos, México y Canadá, que son las tres sedes futboleras, sino que también se ha extendido por el resto del mundo, a través de la participación de 48 países con sus respectivos seleccionados.
Y, si bien el acto inaugural de la Copa del Mundo más cara de la historia no cubrió las expectativas iniciales, para los argentinos se abre otra nueva ilusión: la de traer la cuarta estrella dorada.
Pero mientras Trump celebra en su propia tierra la gran victoria estadounidense en el campo de juego, su par argentino Javier Milei no puede disfrutar de lleno de la gran fiesta del fútbol por el escándalo de la declaración jurada protagonizado por su propio jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
El clima mundialista que era esperado con ansiedad en la Casa Rosada para frenar la escalada del caso Adorni no produce por el momento los efectos deseados por los moradores de Balcarce 50.
Es más, la inflación del 2,1 por ciento recientemente difundida por el Indec no pudo ser festejada del todo porque fue opacada por la polémica en cuestión.
Menos La Libertad Avanza, todos los partidos opositores, incluido el Pro de Mauricio Macri, principal aliado del gobierno nacional, piden la renuncia del ministro acusado de presunto enriquecimiento ilícito.
“Presidente, defienda el cambio y no a Adorni”, lanzó el expresidente Macri.
Como publicó Puntal, la Justicia investiga al jefe de Gabinete por un supuesto crecimiento patrimonial desproporcionado, viajes en aviones privados, gastos con tarjetas de crédito que superan sus ingresos oficiales y refacciones de lujo no justificadas en su vivienda, que involucran también a su esposa Bettina Angeletti.
Pero la rectificación de su declaración jurada no puso fin a la controversia sino que, al contrario, la potenció.
El patrimonio que declaró Adorni pasó de $107 millones a más de $944 millones, tras haber admitido que había omitido informar USD 500.000 en bitcoins, almacenados en un pendrive.
Cada día que pasa aparece algo nuevo que complica su situación judicial.
Lo que no se entiende de este caso que salpica cada vez más al Gobierno es por qué frente a tantas evidencias a la vista el Presidente lo sigue sosteniendo.
Generalmente, cuando pasan este tipo de situaciones irregulares, los primeros fusibles que saltan son los funcionarios de un gobierno.
Para muestra basta un botón: cuando se complicó la situación de José Luis Espert, tras ser acusado de recibir USD200 mil del empresario Federico “Fred” Machado, involucrado en una causa de lavado de activos, fraude y narcotráfico en Estados Unidos, en plena campaña electoral legislativa, quien tuvo que renunciar a su candidatura fue el propio diputado.
Antes de su meteórica carrera política, Adorni trabajó como periodista, columnista y analista en medios de comunicación.
Posteriormente, se convirtió en el vocero del gobierno de Milei, con un estilo particular que generaba tensiones con el periodismo acreditado en Casa de Gobierno.
Y cuando el mileísmo necesitaba un candidato para las elecciones en CABA lo buscó a Adorni, quien ya era el funcionario “mimado” del entorno presidencial.
Luego, Adorni ascendió a jefe de Gabinete de la Nación, el máximo cargo dentro del equipo de gobierno, reemplazando a un desgastado Guillermo Francos.
La presión de la oposición para que Milei se desprenda de Adorni crece pero el jefe de ministros dice que no va a renunciar, en una actitud que atenta contra las chances reeleccionistas del Presidente con miras al 2027.
Provincias Unidas, el bloque legislativo donde se encuentra el PJde Córdoba, también se pronunció en contra de Adorni.
En este caso concreto, la voz cantante fue el diputado Juan Schiareti, quien exigió su renuncia: “Manuel Adorni no puede seguir siendo jefe de Gabinete de Ministros. El gobierno nacional no puede seguir sosteniendo la mentira ni un día más. Adorni ocupa uno de los cargos más altos de la República Argentina con rango constitucional. Adorni le mintió al pueblo argentino y mintió ante el Congreso de la Nación. El país necesita funcionarios que digan la verdad y no ejerzan el poder para beneficio propio. Basta de encubrir y avalar mentiras”.
Un relevamiento realizado indica que sólo 2 de cada 10 entrevistados creen que Adorni es inocente.
Para la salud de la democracia, no es bueno que pasen estas cosas. Cuando se instalan fuertes sospechas sobre la moral y la ética de los hombres públicos hay que dar un paso al costado.
Lo que está en juego no son las personas sino la credibilidad de las instituciones y, para ello, los prioridad es sostener el sistema democrático.
¿Por qué Milei no le pide la renuncia a Adorni?, es la pregunta que se hace la mayoría de los argentinos.