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Con tonada cordobesa, 3 economistas analizan el impacto del acuerdo por la deuda en el agro

El financiamiento será un punto a favor que dejaría la salida del default. Más allá de ser un acuerdo del Estado, las empresas se ven arrastradas. Opinan Alfredo Blanco, Juan Manuel Garzón y David Miazzo

No hay en el escenario público alguien que discuta con algún grado de razonabilidad hoy -a diferencia de lo que ocurrió a comienzos de 2016- que el acuerdo con los bonistas por la deuda externa es una buena noticia en medio del desierto que viene atravesando el Gobierno, en parte por la situación económica previa de Argentina y en parte por el fuerte impacto que le asestó la llegada de la pandemia del coronavirus al país.

Sin embargo esa buena noticia no hace perder cierta cautela a la hora de valorar los efectos positivos que puede llegar a tener para el conjunto de los sectores económicos. Así al menos lo remarcan tres destacados economistas cordobeses que analizaron para Tranquera Abierta el modo en que puede influir el acuerdo en el campo y la agroindustria.

“El acuerdo en general para la actividad productiva es una buena noticia porque supone por un lado cierta tranquilidad en lo financiero, quita incertidumbre y debería facilitarle a los sectores importadores de insumos una mayor tranquilidad por la factibilidad de contar con las divisas necesarias para las importaciones y eso finalmente le llega al productor también que tiene que comprar insumos para el campo. Eso deberíamos percibirlo rápidamente y se tendría que reflejar además en una mayor tranquilidad cambiaria y un recorte de riesgo país”, narró el exdecano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba, Alfredo Blanco.

En la misma línea, Juan Manuel Garzón, economista jefe del Ieral de la Fundación Mediterránea, remarcó que “el acuerdo de la deuda mejora el escenario futuro en el frente financiero, la posibilidad de que las empresas consigan mejor financiamiento, pero estamos todavía lejos de una condición normal. El riesgo país ha bajado pero el nivel actual es equivalente a 20 puntos porcentuales de sobretasa respecto a los bonos de Estados Unidos, mientras que Brasil tiene una sobretasa de 3,3 puntos porcentuales y Chile de 1,8 puntos porcentuales”, indicó. Y agregó: “Chile, Perú pueden conseguir financiamiento al 3% ó 4% anual en plazos de más de 5 años mientras a nosotros con el actual riego país nos piden más de 20%”, comparó Garzón.

Por su parte, David Miazzo, economista jefe de la Fundación Fada, continuó por ese camino de análisis al destacar que el acuerdo es “un paso hacia la normalización económica en el sentido de trabajar en el marco de una economía con variables más o menos lógicas, me refiero a devaluación, inflación, tasa de interés local y externo. Eso es un paso fundamental para el campo y para cualquier otra actividad económica”, explicó. Pero además, Miazzo hizo hincapié en que otra consecuencia estará vinculada al financiamiento: “Si bien las empresas son entes separados del Estado siempre donde tienen sus operaciones están afectadas por el riesgo de impago que plantea el Estado y la tasa de interés que paga. Es muy distinto a cuánto se puede financiar una empresa en Chile, Uruguay o Brasil de manera externa, colocando títulos en Nueva York, que una de Argentina, aún siendo de primera línea. Acá pagan tasas de interés por encima del 7 u 8 por ciento mientras otras de la región pueden conseguirlo por 4 o 5 por ciento. Eso claramente afecta”, enfatizó Miazzo.

Sin embargo, los economistas destacaron también que si bien el acuerdo era una condición necesaria para comenzar a encontrar una salida económica, no es suficiente. El cúmulo de complicaciones que arrastra el país obliga aún a mayores esfuerzos.

“El tema es que después de esta etapa, lo que le va a determinar cómo le va a ir a los distintos sectores obviamente es el diseño de la política económica y si es capaz de eludir los riesgos de una situación fiscal complicada, una expansión monetaria muy grande, de una situación internacional de reservas que tenemos que mejorar. Insisto, en el muy corto plazo no se puede discutir que es mejor haber cerrado el acuedo que caminar hacia el default”, aclaró Blanco.

Para Garzón, no sólo importa los efectos sobre el financiamiento y el recorte en las tasas de esos créditos, “sino también que el Gobierno presente un plan fiscal porque nadie le va a prestar a varios años vista si no muestra que va a ir a un equilibrio para buscar un superávit fiscal en los próximos años”, afirmó el economista del Ieral. Pero avanzó un paso más al destacar que “luego de mostrarlo, hay que ver si el mercado le cree, y de eso no se habla todavía”.

Miazzo reiteró que “el acuerdo no resuelve todo, pero es claramente un paso hacia una mejor situación. Ahora con una ley se soluciona lo que es deuda bajo ley argentina; después será lo del Fondo Monetario Internacional y finalmente llegará el momento de acomodar la economía y todos sus desajustes”, enumeró el referente económico de la Fundación Fada.

Pensando en la pospandemia, Blanco destacó que “el sector agropecuario es un sector que debería salir de este proceso, una vez que pase lo del coronavirus, de mejor manera que otros sectores en donde el confinamiento derrumbó la producción. Pero insisto en que hay que ver las decisiones que se van a adoptar una vez cerrado el frente externo, para lo cual falta todavía la resolución de los títulos que fueron emitidos bajo legislación nacional y obviamente la conversación con el Fondo Monetario Internacional. Uno debería decir que si el Gobierno efectivamente tiene la decisión de cumplir y cerrar el frente externo, hay que esperar que los sectores exportadores sean los que muestren un mejor panorama porque básicamente la Argentina necesita exportar más. Después puede haber variables internacionales a tener en cuenta, cómo qué pase con el dólar si se debilita o no. Pero diría que la única certidumbre que hay hoy es la incertidumbre”, señaló el exdecano de Económicas de la UNC.

Finalmente, Miazzo retomó el efecto en el financiamiento: “Insisto en que el acuerdo no va a solucionar todo el financiamiento privado pero va en el sentido de ir acomodándolo. El crédito del sector productivo es importante. Muchas empresas transnacionales que trabajan en Argentina, que tienen sus filiales, desde las exportadoras o muchas de agroquímicos, si tienen que plantear planes de inversión en Argentina o financiamiento a clientes o productores, distinto es que ellos se puedan financiar al 4 o 5 por ciento afuera y no al doble. Y después muchas empresas argentinas de primera línea que siempre tienen financiamiento externo también venían muy afectadas y esto da otro horizonte”, concluyó el economista de Fada.