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Sínodo de obispos: "Es un momento clave en la vida de la Iglesia Católica"

Adolfo Uriona habló sobre la importancia de la consulta eclesial que lanzó el papa Francisco y que se extenderá hasta 2023 y se refirió a los desafíos que se presentan para la Diócesis. El domingo se presentará en Sampacho

Luego de que el papa Francisco abriera en el Vaticano el Sínodo de los obispos 2021-2023 bajo el título “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”, al igual que sus pares, el obispo de la Diócesis de Río Cuarto, Adolfo Uriona, hará lo propio este domingo 17 de octubre en el Santuario Nuestra Señora de La Consolata (en Sampacho), en una misa que se iniciará a las 20 horas. En diálogo con Puntal, el prelado se refirió a la importancia del organismo de consulta eclesial y dijo que “es un momento clave en la vida de la Iglesia católica”.

“Es un momento clave en la vida de la Iglesia. Si bien se da en este contexto de pospandemia, es algo que el Papa piensa desde siempre y que es leitmotiv de su pontificado: una Iglesia sinodal. Él dijo hace 6 años que el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio. En ese sentido, el Papa lo ha ido concretando de diversas formas y ahora apunta a que se concrete de manera universal, a través de un sínodo con los obispos y la participación de toda la Iglesia católica en todas las diócesis”, afirmó Uriona.

-¿Es un debate que irá desde la cabeza de la Iglesia hacia los propios fieles?

-Así es. Sínodo significa caminar juntos. Por eso, el Papa invita a escuchar al otro y a encontrarse con el otro. Eso corre especialmente para nosotros, los pastores. Se espera un rol protagónico de los laicos. Nosotros tenemos que hacerlos participar y ellos tienen que hacerlo con compromiso. En América Latina estamos más habituados, pero en la Iglesia de Europa no es tan frecuente. Si bien este cambio de mentalidad que propone el Papa puede encontrar resistencias, debemos comprometernos todos.

-El Papa ha hecho hincapié en varias oportunidades en la necesidad del encuentro, ¿eso marca que la falta de acuerdos es un problema universal?

-El Papa lo propone, inicialmente, hacia el interior de la Iglesia. El sínodo es una actividad propia de la Iglesia. De todas maneras, debe servir como un faro de luz para la humanidad que está desencontrada. Nosotros sabemos de eso en la Argentina por el tema de la grieta. Constantemente estamos confrontándonos. Más allá de eso, la idea es que en la Iglesia sepamos caminar juntos y que no se trate únicamente de cumplir una directiva que viene de arriba. Es necesario un trabajo en conjunto que pueda servir de modelo para una sociedad desencontrada. Para eso, primero tenemos que practicarlo nosotros.

-¿Se está lejos de ese ideal dentro de la Iglesia?

-Como decía, en América Latina se ha hecho un mayor recorrido en ese sentido, pero todavía es un ideal a alcanzar. Nosotros, como Diócesis, todavía tenemos que hacer un camino grande, en el que los laicos participen y se comprometan más y donde los sacerdotes les demos un lugar mayor. Tenemos que ser generosos con los espacios y las propuestas. El Papa dice que esta etapa del sínodo es de consulta. Aquí pueden participar también los que están alejados y no quieren saber nada con la Iglesia. Por eso, se trata de una modalidad de consulta amplia. Creo que eso nos va a ayudar a todos a tener una mentalidad más abierta.

-¿Qué respuestas encuentran en la comunidad de laicos?

-Creo que se han dado pasos muy interesantes. Lo del diaconado permanente de los laicos que descubren esa vocación es un ejemplo. Son hombres que están acompañados por sus esposas y familiares. Hay que seguir caminando en ese sentido. Esto recién comienza. Este sínodo tiene una envergadura muy grande. Por eso, con los laicos estamos pensando en un camino de participación intensa.

Uno de los objetivos centrales del Sínodo de obispos es debatir sobre la necesidad de escuchar y abrir nuevos caminos creativos en la evangelización, un aspecto que ataña a todos los que forman parte de la Iglesia.

-¿Cómo es el proceso?

-Las directivas sobre el sínodo llegan desde Roma. Ahora estamos en una etapa de consulta hasta abril del año que viene. Cada diócesis elabora un documento y lo envía a la Conferencia Episcopal, donde se realiza una síntesis que después se manda a Roma. El Vaticano desarrollará un documento pre preparatorio que será remitido a la Argentina, donde vamos a continuar puliéndolo. Esto servirá tanto para la Iglesia católica en general como para las diócesis en particular. Para nosotros, será un instrumento muy válido que nos servirá para definir nuestro trabajo interno. Por eso, encargué el trabajo a tres sacerdotes, quienes se pondrán en contacto con un equipo de laicos para definir un itinerario hasta el año que viene en esta fase de consultas.

-En general, se observa un menor compromiso de las personas para con las instituciones, ¿qué valoración hacen desde la Iglesia?

-Es algo que detectamos hace tiempo. En las visitas pastorales, de paso por los clubes, los dirigentes me decían que es difícil encontrar gente que se comprometa para formar las comisiones de trabajo. Es algo cultural, fruto de una sociedad bastante individualista. Asimismo, la pandemia dio el golpe final. Es decir, la pandemia nos cerró completamente. Por otro lado, la pandemia también trajo una sed por lo religioso y nosotros tenemos que tener la inteligencia de ver cómo llegamos a las personas para que descubran a ese Dios que invita al compromiso. Sin compromiso no hay una vida feliz. Quien quiere vivir auténticamente tiene que vivir comprometido con los demás. Nosotros tenemos que saber transmitir eso. Tenemos que evaluar propuestas nuevas para que la gente se comprometa con sus hermanos a través de la comunidad.

-¿Por qué se eligió a Sampacho para el lanzamiento del sínodo a nivel diocesano?

-El lanzamiento natural sería en la Catedral, ya que es la cátedra del obispo. Sin embargo, elegí Sampacho porque quise poner este sínodo en manos de la Virgen María y allí tenemos una devoción principal. Todo será reforzado para el 8 de diciembre, Día de la Inmaculada Concepción.

Nicolás Cheetham. Redacción Puntal