Opinión | aislamiento | casos | internet

El ciberdelito, una modalidad que prospera gracias al aislamiento

Por Alejandro Aristimuño*- Agencia Télam

Los ciberdelitos cometidos durante el aislamiento obligatorio ante la pandemia de coronavirus han aumentado hasta un 80 por ciento, según informan diversas fuentes policiales y judiciales, con especial incidencia en el caso de la explotación sexual infantil a nivel nacional. También se ha advertido que en la llamada Deep Web, que es el segmento más amplio de toda la Internet y en el que predomina el anonimato, se incrementó la oferta de datos robados a los usuarios de las redes sociales.

Horacio Azzolin, titular de la Unidad Fiscal Especializada en Cibercrimen (Ufeci), explicó a Télam que antes del aislamiento pasaban meses entre la captación de los datos y su empleo, mientras “ahora ese uso es casi inmediato”; lo que en su opinión obedece en parte “a una necesidad de las organizaciones criminales de financiarse rápidamente, ya que no se pueden dedicar a otras actividades ilícitas".

Otro fenómeno propio de la coyuntura es, según el funcionario, que “tampoco hay efectivo en la calle y el dinero es virtual, al tiempo que hay más gente comprando por Internet y los delincuentes se aprovechan de eso y captan credenciales bancarias o se hacen pasar por el banco para quedarse con los datos".

La Internet profunda

Por su parte, Daniela Dupuy, a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticos (Ufedyci) de la Ciudad de Buenos Aires, dijo a Télam que esos datos se ofrecen constantemente en la Deep Web, donde “ocurren muchos hechos lícitos e ilícitos”, y mencionó entre estos últimos “la venta de pasaportes falsos, armas, tarjetas de crédito robadas e imágenes de abuso sexual infantil”.

La Deep Web (Internet Profunda, en inglés), suele ser tres veces mayor a la Internet de superficie, que puede ser descripta como la punta de un iceberg.

En ese espacio, “los cibercriminales tienen asegurado el anonimato”, advirtió la funcionaria.

“Esto ha aumentado con la pandemia, y especialmente los casos de explotación sexual infantil, el grooming y la difusión de imágenes íntimas sin autorización”, afirmó.

Coincidió en que en los últimos tres meses aumentaron el "fraude y el robo de datos", por lo que consideró "fundamental el doble factor de validación de las cuentas de los usuarios".

En ese sentido, Dupuy remarcó el "trabajo de prevención" que realiza la unidad a su cargo, que difunde a través de la página web del Ministerio Público Fiscal (MPF) de la Nación y de su cuenta de Twitter una serie de videos con medidas para prevenir esos delitos.

Contra los niños

A su vez, uno de los cibercrímenes que más preocupación generan en la Ufedyci es la explotación sexual infantil, que en marzo de este año registró a nivel nacional un total de 2.692 casos, mientras que en abril fueron 4.879 y en mayo 4.175, lo que significó un aumento del 80 por ciento entre el primer y segundo mes, y del 55 por ciento entre el primero y el tercero.

"Es un problema internacional, pero en cuanto a la especialización en lo referido a la investigación, la Argentina está bien posicionada en la región", añadió Dupuy en declareaciones a Télam.

De acuerdo con los datos de la Unidad Fiscal, sólo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en marzo hubo 10 denuncias por grooming, en abril 17 y en mayo 27, y respecto de la difusión de imágenes íntimas sin autorización se registraron 21 en el primer mes, 12 en el segundo y 32 en el tercero.

Por otra parte, el subcomisario Maximiliano Méndez, de la División Investigaciones Especiales de la Unidad Delitos Informáticos de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, aseguró que durante el aislamiento obligatorio "se registró un incremento de las denuncias en comisarías y de intervenciones por cibercrímenes", y que los delitos que más se repiten son "las estafas electrónicas por fuera de las plataformas originales".

Se trata de casos en los cuales “el ciberdelincuente capta a la víctima por la plataforma original pero después la conduce a concretar la operación por fuera de la misma para evitar los algoritmos con las que éstas cuentan para detectar las maniobras ilícitas”, señaló el funcionario policial.

Capturas de cuentas

Otro de los delitos que experimentaron un aumento es "el secuestro o captura de una cuenta de usuario ya sea para una plataforma original o de una red social".

En tales casos, los delincuentes “se aprovechan de aquellos usuarios que no tienen un doble proceso de validación de cuenta que los proteja y se apropian de la cuenta para realizar operaciones comerciales y quedarse con el dinero", describió. “Son montos pequeños pero muchas operaciones. En algunos casos, como en el de cuentas corporativas, llegan a pedir rescate para devolverla", añadió.

Para Méndez, también crecieron los casos de grooming y de suplantación de identidad.

"Era algo esperable en este contexto de aislamiento. De hecho, al comienzo de la cuarentena, muchas empresas debieron reforzar su ciberseguridad", señaló.

Respecto a la Deep Web, Méndez recordó que es una forma navegar por la Internet en la que se resguardan los datos del que realiza una búsqueda, ya sea de material indexado o no, y que su utilizacion no implica necesariamente la comisión de un delito.

"Hoy se está ofreciendo a la venta información sobre vulnerabilidades detectadas durante la cuarentena", explicó Méndez, quien recordó que "estas maniobras son más difíciles de rastrear por el anonimato" con que se llevan a cabo.