La dispepsia se define como un trastorno de la digestión que aparece después de las comidas y cuyos síntomas más frecuentes son náuseas, pesadez y dolor de estómago, acidez, reflujo y flatulencia. Las causas digestivas de dispepsia las podemos diferenciar en dos grupos: causas "clínicas" y causas "psicológicas". Desde el punto de vista clínico, las causas más frecuentes son la úlcera gástrica o duodenal y la enfermedad por reflujo gastroesofágico; y desde el punto de vista psicológico, existen miles de disparadores que generan este tipo de síntomas digestivos.
Como nutricionista puedo afirmar que cada vez es más frecuente escuchar que los pacientes no sólo solicitan una consulta para bajar de peso, sino para controlar todo ese conjunto de síntomas gastrointestinales que generan tanto malestar gástrico y emocional diario. Ante esta situación, al tratamiento medicamentoso se debe agregar el tratamiento nutricional para buscar el alivio de los síntomas.
En la actualidad, inmersos en una incertidumbre constante, llevar a cabo una buena alimentación es fundamental para no seguir sobrecargando a nuestro "cuerpo- mente" de efectos negativos y sobre todo poder aliviar o eliminar esos síntomas digestivos que impiden, en muchos casos, llevar a cabo nuestras actividades diarias y que quizás en el futuro pueden llegar a predisponer algún tipo de enfermedad.
Debemos evitar alimentos muy grasos y con alto contenido de fibra, chocolate, picantes, alcohol, café, bebidas con gas, cítricos, vinagre y aderezos. Por otro lado, es importante fraccionar la alimentación diaria en 4 a 6 comidas para que los volúmenes de cada una sean menores; evitar acostarse inmediatamente después de comer (esperar al menos 2 horas); bajar de peso en caso de que sea necesario; evitar fumar y no usar ropa muy ajustada porque aumenta la presión abdominal.

