Regionales | ambulanciera | Laboulaye |

Laboulaye tiene a la única mujer ambulanciera del sur cordobés

Se trata de Paola Ontiveros, quien lleva dos años como conductora de ambulancia. Además es enfermera y paramédica. "Me gusta poder ayudar a la gente con la salud", aseguró.

Ser conductor de ambulancias conlleva una gran responsabilidad y adaptación en situaciones límites, ya que los choferes deben acompañar con mucha pericia la labor de los médicos para asistir a los pacientes en una emergencia. Esta tarea es la que desde hace dos años lleva adelante Paola Ontiveros, la única mujer ambulanciera del sur cordobés. La laboulayense por adopción se desempeña en un servicio privado de la localidad. También es enfermera y paramédica.

Su vocación por trabajar en la salud nace a partir de la muerte de su padre, quien falleció como producto de un paro cardiorrespiratorio en el campo en el que vivía junto con su familia.

“En el 2011 falleció mi papá , le dio un paro y en ese momento no sabía hacer RCP, ni primeros auxilios y eso me motivó a estudiar”, relató Paola a Puntal.

Fue en 2013 que se recibió de auxiliar de enfermería y el año pasado consiguió el título de enfermera, otorgado por la Universidad Nacional de Río Cuarto.

Su trabajo como ambulanciera data de 2018 y surgió por casualidad, cubriendo una licencia de un colega.

“En 2015 entré a trabajar a una empresa de emergencias privada como enfermera y hace dos años que manejo la ambulancia. Empecé como reemplazo de mis compañeros. Hablando con los doctores que trabajan con nosotros, les dije que si algún día necesitaban a algún chofer, que me avisaran porque no tenía problema de subirme a la ambulancia. Un día me llamaron y ahí nomás les dije que sí”, contó la mujer que nació en San Juan pero lleva más de 17 años radicada en Laboulaye.

Acerca de su oficio recalcó que lo disfruta muchísimo porque la motiva “poder ayudar a la gente con la salud”. “Me quedó eso de mi papá, de que no lo pude ayudar. Quizás si yo hubiera sabido RCP en su momento, hubiera podido sacarlo del paro. Me gusta muchísimo mi trabajo y me siento capacitada para hacerlo”, manifestó Paola.

Por otra parte, la profesional admitió que en nuestro país son muy pocas las mujeres que conducen ambulancias. Ella reconoció que las causas radican en que todavía hay cuestionamientos arbitrarios y discriminación en torno al género por parte de los sectores más conservadores.

“No sé si es que no hay muchas mujeres que se animen a ser ambulancieras. Yo creo que hay mucho prejuicio de la gente todavía. Hoy hay muchas mujeres que son camioneras, taxistas, remiseras y hacen su trabajo perfecto. A veces los prejuicios nos juegan en contra”, reflexionó.

En este sentido, aseguró: “Hoy demostramos que estamos a la par de los hombres en muchas áreas. Creo que a veces un paso más adelante porque mostramos que podemos hacer cosas diferentes y nos comprometemos muchísimo. Pero en Argentina sólo somos tres o cuatro mujeres que manejamos ambulancias, algunas de ellas en el Same en Buenos Aires y yo acá en Córdoba”.

-¿Cómo es tu día a día en la ambulancia?¿Cuáles son las situaciones más complicadas para enfrentar?

- Lo más estresante son siempre los accidentes, porque uno puede ir a un choque entre un auto y una moto o entre dos autos pero no sabés con lo que te vas a encontrar. Me ha tocado ir a la ruta y nunca podés prever lo que va a pasar. Gracias a Dios nunca me he encontrado con nada que me llame mucho la atención, por ser una localidad chica, pero sí he ido a accidentes con heridos o a asistir a personas con paros cardíacos.

-Y cuando tenés problemas con la ambulancia ¿sabés algo de mecánica o vas aprendiendo?

-Los elementos de trabajo hay que cuidarlos y estar pendiente, así me enseñó mi padre. Si no se cuidan, no tenés trabajo. Muchas veces me paro, le levanto el capó a la ambulancia, le mido el aceite, le cargo agua si le falta. Si hay que ir al taller por cualquier motivo lo hago, no tengo problemas. Trato de cuidarla como mi auto.

-Con la pandemia, ¿cómo te manejás? ¿Cómo es ahora cada contacto con los pacientes?

-Todos tuvimos un poco de temor al principio porque en esta zona está el corredor de la ruta 7, pero se trató de tomar con tranquilidad. Yo miedo no tengo pero tomo todos los cuidados. Por suerte no hubo casos en Laboulaye, así que no nos ha tocado afrontar nada difícil. Generalmente estas consultas van al Hospital. Sí me ha pasado trabajando en el servicio de emergencias que te llaman y te dicen que tienen dolor de cabeza o dolor de espalda y cuando llegás el paciente tiene fiebre. Muchas veces pasa que no comunican bien los síntomas. Por eso tenemos que ir siempre bien preparados.