“La dinámica del empleo muestra diferencias según el tamaño de la empresa. Tanto las empresas grandes como en las medianas presentan estabilidad. Por su parte, las pequeñas y micro empresas presentan la mayor contracción del plantel de trabajadores”, remarcó el relevamiento de la UIC.
La situación del empleo es una consecuencia del momento que viene atravesando buena parte de la industria en el país. Por eso, el informe de la central fabril destaca que “los resultados muestran una industria que conserva capacidades, pero encuentra cada vez menos margen para desplegarlas. La debilidad de la demanda, la presión impositiva y la incertidumbre reducen los incentivos para producir, invertir y expandirse”, explicó.
Además, el trabajo destaca que “lejos de abandonar la inversión, las empresas redefinen su propósito. La prioridad deja de ser crecer y pasa a ser preservar competitividad. La innovación tecnológica, la eficiencia operativa y el capital de trabajo desplazan a los proyectos expansivos como forma de fortalecer la capacidad de adaptación”, indicó.
En este contexto, la entidad fabril de Córdoba aseguró que “el sistema industrial adopta una lógica defensiva. El financiamiento se apoya principalmente en recursos propios, las expectativas se fragmentan, el empleo resiste mientras es posible y el ajuste aparece como una consecuencia tardía del deterioro, no como su causa”.
“La prioridad deja de ser crecer y pasa a ser preservar competitividad. El sistema industrial adopta una lógica defensiva”, alertó la UIC.
Y alerta: “El costo percibido de perder lo construido es hoy mayor que el beneficio esperado de apostar por una expansión”.
Al igual que en el primer trimestre, la dinámica productiva del sector industrial durante el período abril-junio presenta un carácter contractivo. Mientras un 42% de las empresas logra sostener sus niveles de productividad, el 43% reporta retrocesos y sólo un 15% evidencia crecimiento.
Al observar las comparaciones año a año, el 50% declara estar en una peor posición, mientras que solo el 20% admite una mejora. “El deterioro no es de carácter estacional, sino que es reflejo de problemas estructurales que, al pasar los años, incluye a una mayor cantidad de industrias”, remarcó el relevamiento.
El deterioro de la actividad impacta directamente sobre las expectativas empresariales, consolidando el clima pesimista y dejando atrás las expectativas positivas que se observaban en años previos.
El escenario continúa fragmentado en tres posiciones sin predominio claro: un 27% proyecta crecimiento, un 32% anticipa una mayor caída y un 41% se mantiene en una posición neutral. “Esta dispersión no es neutra: se traduce en decisiones más cautelosas. De hecho, el 46% de las empresas no prevé realizar inversiones, lo que continúa limitando la acumulación de capital y dificultando recuperaciones futuras”, explica la UIC.
Por otra parte, la industria cordobesa se percibe fuertemente condicionada. Solo el 8% considera que el sector tiene una competitividad fuerte, mientras que la gran mayoría se ubica entre una percepción intermedia o débil, condicionada por factores impositivos/regulatorios o problemas con la inversión, siendo necesaria una serie de cambios para mantener la competitividad.
Por otro lado, un 21% considera que es inviable la situación actual. En este contexto, el 70% de las empresas se describe como expectante o preocupada, reflejando un clima de cautela que atraviesa al conjunto del sector. Por otro lado, un 16% se describe como cansada y agotada, y solo un 12% como confiada.