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Ricky Negri: "Estamos desaprovechando otra vez los buenos precios de los granos"

El cierre de las exportaciones y la política para el agro del Gobierno nacional bajo la mirada de un referente del sector

Ricardo “Ricky” Negri es productor agropecuario, ex secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y ex presidente del Senasa. Pero principalmente, es una voz respetada dentro del universo de la agroindustria nacional. En diálogo con TranqueraAbierta analiza el escenario para la Argentina que propone desafíos como un mundo demandante de alimentos y un cierre de exportaciones de carne que busca bajar los precios en el mercado interno. Negri es crítico además del esquema de toma de decisiones referidas a la agroindustria y remarca que las resoluciones más importantes se definen desde otros ministerios y no desde el de Agricultura, Ganadería y Pesca.

¿El Gobierno va a tener finalmente el resultado de un menor precio de la carne en el corto plazo con el cierre de exportaciones?

No, la verdad que no creo que alcance el impacto buscado. Esta medida ya la probamos y de varias formas y no funcionó nunca. Y no va a tener impacto en el corto plazo porque no están dadas las condiciones para que eso pase. Es una medida totalmente ilógica en este contexto.Y la verdad que me equivoqué porque pensé que nunca más iba a pasar esto en nuestro país y hoy vemos que estamos otra vez con la misma política. Pensé que habíamos aprendido y no, porque se aplica la misma idea que ya no funcionó. En definitiva no creo que la carne baje para el consumidor, y si lo hace va a ser de manera circunstancial y a los golpes y no como baja estructural. Lo único que baja estructuralmente los precios es el aumento estructural de la oferta. Y lo vimos en los últimos años cuando aumentando las exportaciones subía la oferta y los precios en el mercado interno se expandían menos que el resto de la canasta básica, y menos que la inflación.

¿Y qué perjuicios puede haber con esta medida?, ya que beneficios cree que no habrá muchos...

Bueno, beneficios podemos mencionar lo de las carnes sustitutas que van a seguir creciendo. De hecho este es el primer mes de la historia en que comimos más carne de pollo que de vaca. Y para mí no es algo malo y en eso quiero ser bien claro. En Argentina, con 150 o 120 kilos de consumo de carnes es el primero o segundo a nivel global. Desde la mirada del consumidor son “las carnes” y no una sola. Y todavía nos falta aumentar consumo de pescado, ovinos, y cerdos incluso. Y en lo negativo seguro que vemos una baja en el precio a los productores que afecta particularmente a los planteos más frágiles de la cadena, que son los de cría. Y por otro lado al tambo.

¿Por qué al tambo?

Porque le había permitido tener un ingreso interesante al tener el mercado abierto para la vaca de descarte, que iba a China. Porque el cierre de las exportaciones, si bien afecta a todos, impacta más en aquellos productos o cortes que no se consumen en el mercado interno. El que tenía un producto con la doble opción, ahora lo destinará al mercado interno y lo que genera alguna expectativa de baja de precios es eso. Pero la vaca, el hueso, o algunos productos que nosotros no consumimos directamente dejaron de tener mercado. El hueso se exportaba a China y de golpe dejó de ser un producto con precio. Y si tiene precio quiere decir que es un producto que genera servicios, trabajo. Y ahora pasó a ser un problema porque no tiene más precio. En definitiva el impacto sistémico es grande y aún suponiendo que todo se arregla mañana y queda sin efecto la medida.

Pensando en los mercados...

Claro, porque tenemos una pérdida de confianza muy grande e igual nos costará caro. A partir de ahora comprar carne a la Argentina tiene más riesgo, mucho más que hace 60 días. Alguna vez, cuando le cerramos las exportaciones a Rusia por una decisión unilateral del vendedor, teníamos un precio de nuestra carne que estaba por arriba de la brasilera. Pero cuando volvimos, luego de mucho esfuerzo, a recuperar el mercado nuestra carne tenía un valor mucho menor que la brasilera. ¿Y eso qué es? Es prima de riesgo, romper las reglas, que genera más pobreza.

¿La opción es ampliar la oferta, ir por más producción?, cosa que hace mucho que no se fomenta...

Pero es que eso se hace y se hizo. Los productores lo hacen todo el tiempo.

Claro, apuntaba a los gobiernos, a incentivar ese circuito...

Lo que pasa es que el mejor incentivo es tener los mercados abiertos y que haya negocios y previsibilidad. Ese es el mejor incentivo. Que las reglas estén claras.

Ricardo Negri

Pero por ahí pensar en financiamiento para ampliar rodeos, invertir en tecnología, infraestructura...

Sí, pero si no hay negocio no se puede pagar la tasa de interés. Está buenísimo que haya financiación, aporta un montón, acorta tiempos, pero si hacemos esta pavada nadie va a tomar un préstamo para invertir. Y la tasa de riesgo en el préstamo salta. Por eso insisto en que el estímulo más fuerte es el de facilitar los negocios. Porque cuando se abrieron las exportaciones de vaca, el precio empezó a subir y disminuyó la cantidad de vacas de gusto dando vueltas por el campo, como vacas vacías. Eso aumenta la productividad. Y no es que tengo muchos más terneros, pero iba camino a eso. Porque si tengo una vaca vacía con valor, la vendo. Y con esa plata me compro una ternera o le doy de comer a otra. Pero si no tiene valor, me queda en el campo y come pasto, emite gases de efecto invernadero, sigue teniendo enfermedades y no produce nada.

Pero antes de la carne hubo un intento en enero con el maíz y allí surgió la idea de desacoplar precios porque las commodities volaban y la idea era que trasladaban esas subas al mercado interno...

Sí claro. Y claramente fue otro error el del maíz que logró subsanarse. Para desacoplar, que es bastante duro para una parte de la cadena, están las retenciones. Para cuidar la mesa de los argentinos ante una suba de los granos en el mundo, y hay un trabajo muy bueno de Juan Carlos Alak sobre ese tema, lo que podríamos hacer es que con un tercio del aumento del precio de los commodities se podía de manera directa y prolija asegurarle el abastecimiento de comida a todos los pobres de la Argentina. Y estamos hablando que lamentablemente se trata de más del 50% de la población. No hay que pegarles a todos, hay que ayudar a producir. Porque cuando se aplica una medida como esta lo que hace es bajarle el precio a todo. Y se lo baja a una parte de la población que no lo necesita. Y ese sector de mayores ingresos de la población comería carne subsidiada por los productores además; eso no tiene sentido. Para mí la base es aumentar la oferta, incertarse en el mundo, generar estímulos positivos y ayudar a los que no pueden, pero con precisión no a todos. Lo mismo que ocurre con las tarifas de energía, por ejemplo. Estamos volviendo a herramientas de hace 40 o 50 años que ya las volvimos a probar hace 12 o 13 años atrás y sabemos que no funcionan.

¿Qué evaluación hace de la gestión del Ministerio de Agricultura y Ganadería en términos generales, más allá de estos dos episodios del maíz y la carne?

Lo que pienso es que la agroindustria no tiene en la gestión la importancia relativa que tiene en la economía. Y en este Gobierno, mucho peor. Las decisiones no pasan por la cartera de Agricultura, no se están haciendo políticas efectivas de la escala que se requiere en una situación de pandemia, complicada, y con una economía argentina perdiendo más de 9 puntos el año pasado. No hay políticas desde ese punto de vista.Las políticas se dictan desde otro lado con criterios totalmente políticos, pero con política de “p” minúscula, de corto plazo, para ganar elecciones y no de largo plazo para desarrollar un país y generar empleo. Algunas cosas andan bien, como la digitalización de procesos que se continuó. Pero en general, la agricultura, la ganadería, la pesca, la fruticultura, la horticultura, los biocombustibles, y toda la agroindustria está lejos de los espacios de toma de decisiones.

¿Cuán lejos?

Para mí, lejísimo. Por eso pasan estas cosas como que las medidas que se toman no tienen nada que ver con la realidad y generan impactos negativos como las que vemos con los biocombustibles para la provincia de Córdoba, por ejemplo. La verdad que me pone triste porque veníamos con otra dirección. La agroindustria es el mejor motor de desarrollo que tiene la Argentina, con una gran capacidad de crecer y generar empleo, de no seguir amontonando gente en los grandes centros urbanos.A pesar de todos somos muy competitivos. Y vuelvo, cuando estás lejos de la toma de decisiones, sos tomador de decisiones y de políticas de otros.

Mencionó a los biocombustibles, ¿cómo ve el debate que aún está pendiente en el Congreso con el proyecto del oficialismo?

Es la peor opción. Necesitamos una buena conversación al respecto. Una ley que tenía muchos años requería una actualización, pero no esto. La tecnología y un montón de cosas cambiaron. Ahora, para mí son los biocombustibles y los combustibles fósiles, no unos u otros. Lo que no se puede hacer es apagar la luz de los biocombustibles. Estamos hablando de una industria y por lo tanto hay empresarios, trabajadores, convenios, proveedores. No digo que no haya que discutirlo, pero no esto. Cómo vamos a cumplir los objetivos del desarrollo sustentable que asumimos como país para 2030 sin biocombustibles y más consumo de fósiles.

La buena noticia viene por los precios internacionales...

Este Gobierno tiene una suerte bárbara. Hay una fortaleza en los coommodities muy grande, China importando casi 40 millones de toneladas de maíz. Es una gran oportunidad de nuevo para Argentina. Son los momentos para hacer cosas, cambios, porque hay margen. Que es lo que hace nuestra competencia. Y además por suerte tenemos precios altos que nos permite capear todo el efecto de la pandemia.

Después de la última vez que se dieron estos precios internacionales muchos advirtieron que no se había aprovechado el momento, ¿estamos aprovechando este?

No. Para nada. Con la suba de los precios de los commodities podríamos haber vacunado 4 veces la Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay. Con precios más bajos hicimos muchas más autopistas, rutas, puertos. Con buena gestión. Hoy no. Tenemos pendiente temas estructurales sin resolver.