Lunes 1°.- Polémica por la definición del gobernador de La Pampa: “A la Argentina que trabaja le sobran muchos porteños”.- Llamó la atención la intervención de este señor Sergio Ziliotto, tipo circunspecto a quien probablemente no ubicaba casi nadie fuera de su terruño, con este interesante aporte a la teoría de que por muchas grietas que dividan a la Argentina siempre queda lugar para abrir alguna otra. O, en este caso, para reabrir una muy cara a nuestras tradiciones, que hasta precede a aquella entre patriotas y realistas que estudiábamos en los libros de historia. Pero el argumento de que acá sobra gente dispone de infinitas variantes. Pensemos en que la batalla dialéctica tan profunda y enriquecedora en lo moral, lo emocional y lo intelectual librada en el escenario nacional en los últimos años puede ser definida como una puja entre quienes creen que a la Argentina le sobran muchos choriplaneros y los convencidos de que lo que le sobran son globoludos. Pero no tiene por qué agotarse allí. El sagaz y consecuente lector de esta columna, por ejemplo, habrá advertido que para su autor lo que sobran son admiradores de Ricardo Arjona. Otros aludirán a supuestos excesos de feministas, jubilados, youtubers, panelistas televisivos y cantantes de karaoke seguros de que les sale igualito al original. O periodistas con aspiraciones de comediantes, ponele. En cualquier caso, gracias, Sergio, por la valentía de abrir esta puerta. Esperamos que cuando empiecen a brotar por todos lados los impertinentes que dicen que a la Argentina que trabaja lo que le sobran son políticos lenguaraces no pases a convertirte en el promotor número uno de la unidad nacional.
Martes 2.- Tras la polémica, el Gobierno publicó el protocolo para el “ciberpatrullaje”.- ¿Ha visto?, al final aquello de que el Gobierno nos estaba espiando para detectar nuestro humor social resultó un burdo invento de la oposición sin más pruebas que las supuestas declaraciones de la ministra de Seguridad en una supuesta reunión de una comisión de la Cámara de Diputados en la que dijo que estaban vigilando las redes para detectar el humor social. En realidad, como bien especifica el protocolo difundido apenas un mes y pico después de que el Gobierno avisara que estaba haciendo lo que el protocolo regula, a los únicos que están espiando es a los que quieren vender medicamentos truchos, ofrecer tratamientos no aprobados para el Covid-19 (hay un tal Donald Trump que está sugiriendo inyecciones de lavandina: ojo, que todavía no se hicieron las pruebas para ver si funciona) y ataques informáticos a los hospitales. A nosotros, ciudadanos honestos, no nos espían, simplemente se fijan en lo que decimos, pensamos y hacemos para cuidar que andemos bien derechitos, con el humor social tranqui y la paz mental de saber que en cualquier momento nos dejan de correr para adelante el pico de los contagios y el final de la cuarentena está a la vista, en algún momento del segundo semestre. El protocolo también garantiza que las tareas de ciberpatrullaje "cuidarán de no implicar una afectación a la libertad de expresión" y buscarán "evitar el autocontrol discursivo y la autocensura" para así preservar "el debate plural y el intercambio democrático de las ideas". Nos parece bárbaro, y no esperábamos otra cosa de un Gobierno tan pluralista como el de Alberto y Sabrina. Ahora sí, si a alguien le saltara alguna ocurrencia del tipo “A la Argentina que trabaja le sobran muchos infectólogos”, yo por las dudas no lo publicaría en las redes.
Miércoles 3.- Un fiscal de Chubut calificó una violación en “manada” como un “desahogo sexual”.- En primer lugar, hay que aplaudir el sentido de la oportunidad de quien decidió difundir la noticia en el quinto aniversario de la primera marcha “NiUnaMenos”. Nos imaginamos lo alentador y estimulante que debe ser para quienes y quienas promueven la toma de conciencia acerca de las cuestiones de género que desde la Justicia se exhiba tanta sensibilidad respecto de su causa. Claro, a lo mejor considerar que forzar a alguien a tener sexo contra su voluntad se equipara a sacarse algo que se tiene atravesado y oprime el pecho (a qué muchacho normal y de buena familia no le habrá pasado) tomará por sorpresa a un lego poco avisado, pero a no confundirse que el castigo ha sido feroz: sobreseimiento para los más chicos (pero quién los compensa por la mala sangre que se hicieron por la denuncia) y prisión en suspenso (el equivalente de un durísimo chirlo en los nudillos) para los más grandes. Prodigios de convertir un acto en que seis tipos se confabulan para drogar y violar a una de las concurrentes a una fiesta, seguramente una turra provocadora como toda adolescente de 16 años, con la correspondiente división de roles en que algunos violan y otros vigilan que nadie los interrumpa, como un “abuso sexual simple”. Lástima que al odontólogo Barreda no le tocó este fiscal, probablemente habría llegado a un acuerdo para ser condenado por “exceso en la legítima defensa”, un desahogo balístico frente a la agresión concertada del matriarcado que lo oprimía.
Jueves 4.- Zaffaroni dijo que los medios de comunicación conforman “un partido único como el de Hitler”.- Luego del saludo a las feministas del fiscal, el saludo anticipado a los periodistas del exjuez. Cuando nos enteramos de que había una nota con el eximio jurista nac & pop creíamos que se iba a referir al desahogo sexual, él que tanto ha teorizado sobre el tema. Fallos como aquel en que afirmó que el sexo oral que el portero de un edificio obligó a realizar a una niña de siete años no constituía violación (es que ella no le avisó que no quería), o la determinación de que si en un abuso el abusador apaga la luz hay que tomarlo como atenuante (¿o acaso no es un gesto de delicadeza digno de un caballero?), por ejemplo, permiten anticipar que también sería un atenuante el trabajo asociado y colaborativo de los muchachos chubutenses: al agarrar a la víctima entre varios le ahorraron el sufrimiento de pegarle si se resistía. Bien mirado, el chirlo en los nudillos podría ser entonces una violación a los derechos humanos de los pobres chicos, víctimas ahora, como el fiscal, de la prensa sedienta de sangre que actúa como Hitler; o sea que, mirá vos, termina por demostrarse que todo tiene que ver con todo. Pero la asociación de los medios con el nazismo es más abarcativa y contundente. En efecto, ¿qué diferencia hay entre omitir la advertencia de que el gobierno macrista era horrible y provocar una guerra que dejó veinte millones de muertos? ¿Qué diferencia hay entre ese invento de que Maldonado se ahogó y las cámaras de gases de los campos de concentración? ¿Y entre las bombas mediáticas del lawfare contra Cristina y las bombas en serio de la Luftwaffe sobre Londres? Bien por Zaffaroni y su oportuno desahogo ideológico, a la Argentina que piensa le están sobrando muchos periodistas...
Viernes 5.- "Imagínense lo que hubiese sido esta pandemia con Mauricio Macri gobernando, una catástrofe".- Atrevido ejercicio de la imaginación el que nos desafía a emprender el jefe de Gabinete Santiago Cafiero. ¿Qué estaría haciendo hoy Mauricio de seguir siendo presidente? ¿Pidiéndoles a los científicos del Conicet que investiguen tratamientos contra el populismo, que es mucho peor que el coronavirus? ¿Explicando que “veníamos bien pero en el mundo pasaron cosas”? ¿O con un desahogo retórico tipo “Yo siempre les decía a mis ministros: ‘Cuidado, yo conozco a estas pestes globalizadas, un día te agarran dormido y nos vamos a la mierda’”? Bueno, no hace falta que seamos tan drásticos, a lo mejor tanto como una catástrofe no se venía. Santiago parece haber pasado por alto que, con todas las dificultades propias de la situación, Mauricio al menos habría contado con la ventaja de tener la colaboración de una oposición tan juiciosa y responsable como la que siempre plantea el peronismo.

