Arquitectura | arquitecto | Río Cuarto | España

Un arquitecto riocuartense construyó una mansión de 1.600 m2 en Madrid

Se trata de José Luis Cresta, quien reparte sus 32 años de trayectoria profesional entre Córdoba, Canadá, España y desde hace 17 años se encuentra radicado en Río Cuarto. Actualmente, desarrolla proyectos de autogestión

“Hace 17 años que trabajo en Río Cuarto y, al final de cuentas, siempre tuve que empezar de cero en los distintos lugares donde estuve, es decir, tuve que abrirme paso en Córdoba, en Canadá, en España y también en Río Cuarto” (*).

Antes de recibir el título de arquitecto de la Universidad Nacional de Córdoba en 1987, José Luis Cresta ya había dado sus primeros pasos en el campo laboral con una constructora propia desde la que ejecutaba distintos proyectos.

Poco después de graduarse fue a probar suerte a Toronto, capital de Canadá, donde estuvo un año y medio trabajando para grandes empresas de arquitectura y desde allí cruzó al Viejo Continente para asentarse en España.

web Cresta.jpg
El arquitecto José Luis Cresta.

El arquitecto José Luis Cresta.

“Mis comienzos fueron duros porque tuve que rodar por varios países. En España homologué el título a Arquitecto Superior, trabajé en una empresa constructora y después tuve un estudio propio”, cuenta el arquitecto, quien se autodefine como un “inmigrante de Río Cuarto”.

En tierras europeas también debió abrirse camino. Primero como colaborador en distintos estudios, por ejemplo, el del reconocido arquitecto Tony Díaz.

web Cresta 2 ATOCHA-1 001.jpg
Cresta pudo construir un edificio en altura sobre la emblemática calle Atocha al 119, en Madrid

Cresta pudo construir un edificio en altura sobre la emblemática calle Atocha al 119, en Madrid

Colaboró en proyectos de envergadura tales como la sede de la automotriz Renault, en Madrid, o el de la estación de trenes de Cercanía “Príncipe Pío”.

“Antes de que me agarre la nostalgia o una suerte de crisis por el desarraigo por el hecho de estar muchos años en el extranjero, pude cumplir el sueño de hacer un edificio en altura sobre la emblemática calle Atocha al 119, en Madrid, como así también una mansión de 1.600 metros cuadrados cubiertos para un ‘nuevo rico’ en una urbanización de esa misma ciudad llamada Somosaguas”, recuerda.

Una gran experiencia

Jesús Sotillo fue el empresario madrileño que encargó el proyecto al arquitecto Cresta, luego de que éste ganara un concurso privado en el que otros dos colegas también habían postulado sus anteproyectos.

web MANSION SOMOSAGUAS MADRID 001.jpg

“Mi cliente necesitaba hacerse una casa, pero no nos había precisado el tamaño. Resultó ser de 1.600 metros cuadrados cubiertos y que incluso tenía que tener en su interior hasta una discoteca”, rememora.

Así, le encargó a Cresta primero el proyecto y la dirección técnica de la obra.

“Se me ocurrió ofrecerle hacer toda la administración y ejecución de la obra, diciéndole que se iba ahorrar un gran porcentaje, y aceptó. Así que en dos años y medio pudimos terminarla en un proceso en que el comitente legal (representado por la firma Iesa Técnicos Import Eport S.A.) nos visitaba cada 6 meses y bajo total confianza en cuanto al desarrollo de la misma”, manifiesta Cresta, quien luego de entregar la llave en mano a su cliente tuvo dos invitaciones de su parte junto a su familia para compartir cenas en esa misma casa.

web mansion Cresta.jpg

“Fue el mejor encargue que tuve como arquitecto y el cliente quedó muy conforme con la casa”, admite el arquitecto y agrega que en esa misma urbanización residían por aquel entonces Emilio Botín, dueño del Banco Santander, y expresidentes de España, como José María Aznar y Felipe González, entre otros.

A Río Cuarto, en 2002

Luego de 12 años en España y con un cúmulo de experiencias profesionales, Cresta hizo las maletas y decidió que Río Cuarto fuera el próximo destino por cuestiones netamente familiares.

En la ciudad lleva adelante proyectos de autogestión y desde hace 7 años sumó al estudio a su hijo Santiago José Cresta, quien se encuentra en etapa de tesis de la carrera arquitectura, y también encara proyectos en conjunto a su hermano Ricardo, también arquitecto.

En la ciudad ejecutó varios edificios en altura, siendo el Porta Nóbile que se emplaza en calle Mendoza al 345 uno de los más emblemáticos de su autoría construidos desde la autogestión.

web Cresta 6 porta nobile 4.jpg

Consciente de la importancia que tiene el río en la urbanización de las ciudades, el arquitecto no sólo eligió un barrio próximo a la costanera para vivir, sino que además radicó su estudio, construyó un edificio y tiene dos en proceso de construcción sobre la avenida Jaime Gil, arteria que marca un eje de desarrollo en el sector del río Cuarto.

“Río Cuarto tiene un futuro prometedor y el río tiene un potencial que todavía no está del todo aprovechado”, considera.

Entre las carencias que observa a nivel urbano, reclama una urgente semaforización peatonal y marcado de sendas en el sector donde se instala el Paseo Ribera Shopping por considerar que es una zona con constante flujo de personas que se encuentran en riesgo al momento de intentar llegar al espacio comercial.

“No entiendo por qué a nadie se le ocurrió todavía poner los primeros semáforos peatonales en ese sector”, sostiene.

Asimismo, a modo de reflexión, se muestra agradecido con la sociedad riocuartense por considerar que, pese a que le costó insertarse en el mercado, pudo abrirse camino y desempeñarse profesionalmente.

“Como inmigrante de Río Cuarto, soy un agradecido. Me costó mucho, pero la gente me dio oportunidades y tuve que poner esfuerzo para insertarme”, finaliza.

*Esta nota fue publicada en la edición impresa de Puntal ADC en Agosto de 2019.