En pleno barrio Alberdi, el joven Tomás Dolso sorprendió meses atrás con su iniciativa de producir harina de grillo para consumo humano. El emprendimiento fue presentado en el marco de la Sociedad Rural de Río Cuarto y fue parte de la incubadora AgTech de la Municipalidad. Todo comenzó con la cría de los insectos en una habitación especialmente acondicionada en su casa, a pocas cuadras de El Andino. Ahora quiere escalar hasta producir entre 70 y 100 kilos mensuales.
A unos 1.320 kilómetros al sudoeste de la ciudad, otro emprendimiento de similares características, pero con otra finalidad, toma forma en el Inta Bariloche: es la producción de harina de tucura sapo para alimentar truchas arcoíris. La iniciativa tiene varios objetivos simultáneos: en primer lugar combatir una plaga que a menudo genera innumerables perjuicios económicos en todos los productores agrícolas de la zona; bajar el uso de agroquímicos para combatirlas, ya que se diseñó un esquema para la captura con redes; y de paso elaborar un alimento de bajo precio para la cría de truchas arcoíris, que con los balanceados que utiliza esa industria tienen severos problemas de costos.
Es que en la Patagonia argentina, el sector acuícola afronta diversas dificultades en la producción, una de las principales está relacionada con los precios elevados del alimento balanceado tradicional que representa la mayor parte del costo de la fase de engorde. Un equipo del Instituto de Investigaciones Forestales y Agropecuarias (IFAB) –una Unidad Ejecutora de doble dependencia INTA-Conicet– junto con especialistas del Senasa analizó el perfil nutricional de Bufonacris claraziana, un insecto herbívoro conocido vulgarmente como Tucura sapo, con el objetivo de utilizarlo como alternativa nutricional en la alimentación de juveniles de trucha arcoiris.
En este sentido, Valeria Fernández Arhex –investigadora adjunta del Conicet en el INTA Bariloche, Río Negro– explicó: “El uso de los insectos, en sus diversas formas –polvo, larvas, etc.–, puede reemplazar parcialmente las fuentes proteicas tradicionales como la harina de soja”.
Los insectos proporcionan proteínas, materia grasa y vitaminas de alta calidad. Por ello, los alimentos proteicos a base de insectos pueden ser una alternativa sustentable a los alimentos balanceados utilizados en animales de granja, mascotas e incluso en la acuicultura.
“Esta línea de investigación innovadora, como es el uso de insectos como ingrediente en la formulación de balanceados, contribuye a la sustentabilidad generando oportunidades de negocios y empleo, en el marco de un modelo de economía circular”, señaló Fernández Arhex quien detalló que el valor proteico del polvo de esta especie resultó mayor (70 % en base seca) al de las fuentes convencionales proteicas (48 % en base seca) utilizadas para acuicultura. La materia grasa resultó tener un 7,40 %, los carbohidratos y fibras un 11 %, Vitaminas B1 3,9 miligramo/kilogramos.
Si bien la tucura sapo es una especie nativa, se la considera una plaga altamente perjudicial por el impacto económico y social que causa, tanto en la producción agrícola-ganadera como en los productores. Sus estallidos poblacionales generan pérdidas económicas, debido a que no hay suficiente alimento para el ganado y pérdidas en los cultivos y, además, provoca situaciones de angustia cuando la plaga se acerca e ingresa a las viviendas, lo que se convierte en un problema socio-productivo.
En nuestro país la actividad acuícola, presenta un importante potencial productivo y exportador. Actualmente se cuenta con dos polos destacados de producción acuícola, uno de ellos es la cría trucha arcoiris (Oncorhynchus mykiss) en Patagonia y el otro se especializa en pacú (Piaractus mesopotamicus) en la región noreste.
“En acuicultura intensiva, el uso de alimentos balanceados alternativos podría incluir en sus formulaciones fuentes proteicas y lipídicas alternativas, como los ingredientes a base de insectos. Lo que ayudaría a bajar los costos y aumentar la calidad del alimento”, señaló Fernández Arhex.
Fernández Arhex explicó: “El primer ensayo del polvo de Tucura sapo como alimento en juveniles de trucha arcoíris concluyó que no se encontraron diferencias significativas en la avidez de los peces en consumir el alimento ni en la ganancia de peso entre los peces alimentados con polvo de tucura sapo respecto al alimento comercial”. Y agregó: “Al no encontrar diferencias significativas, demostramos que es posible el reemplazo con polvo de tucura sin afectar negativamente el crecimiento en juveniles de trucha arcoíris”.
Hasta el momento, los resultados obtenidos son prometedores por lo cual esta línea de trabajo continúa ensayando el uso del polvo solo y como ingrediente en otras formulaciones, con la finalidad de desarrollar un alimento balanceado para acuicultura con características nutricionales optimizadas.
El trabajo es desarrollado por investigadores de los Grupos de Fauna y de Nanomedicina Veterinaria del IFAB (INTA-Conicet), de la Agencia de Extensión Rural de El Maitén del INTA Esquel, del Instituto Tecnología en Alimentos (ITA) del INTA, del Senasa, del Inibioma (Conicet- Uncoma) y del Ipatec (Conicet-Uncoma).
Para la FAO, ¿pueden contribuir los insectos a la seguridad de alimentos y balanceados?
Por supuesto. El crecimiento demográfico, la urbanización y el crecimiento de la clase media han aumentado la demanda de alimentos a escala mundial, especialmente de las fuentes de proteínas de origen animal. La producción tradicional de balanceados animales, como las harinas de pescado, la soja y los cereales, debe intensificarse aún más en términos de eficiencia de recursos y ampliarse mediante el uso de fuentes alternativas. En 2030 tendremos que alimentar a más de 9.000 millones de personas, además de a los miles de millones de animales que se crían anualmente con fines alimentarios o recreativos y como mascotas. Por otra parte, los factores externos como la contaminación del suelo y del agua debida a la ganadería intensiva y el sobrepastoreo están provocando la degradación de los bosques, lo que contribuye al cambio climático y a otros impactos ambientales destructivos. Debemos investigar soluciones para estos problemas y ponerlas en práctica. Una de las muchas vías para abordar la seguridad de alimentos y balanceados es a través de la cría de insectos. Los insectos están en todas partes, se reproducen rápidamente y poseen tasas elevadas de crecimiento y conversión de piensos, además de un reducido impacto ambiental durante su ciclo de vida. Son nutritivos, ya que contienen niveles elevados de proteínas, grasas y minerales. Pueden criarse aprovechando diversos flujos de residuos, como los residuos de alimentos. Además, pueden consumirse enteros o molidos, en forma de polvo o pasta, e incorporarse a otros alimentos. El uso de insectos a gran escala como ingrediente en la composición de piensos es técnicamente viable, y en diversas partes del mundo ya hay empresas consolidadas que están a la vanguardia en este sentido. La utilización de insectos como materia prima para la acuicultura y la alimentación de las aves de corral probablemente sea más frecuente durante la próxima década.

