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“Me encontré con un grupo que sabía perfectamente a dónde quería ir”

Lo aseguró Rubén Magnano, campeón olímpico en Atenas 2004 con la Generación Dorada. El DT llegó a Río Cuarto invitado por Estudiantes para brindar una charla y conducir una jornada de trabajo

El básquetbol argentino llegó a la cúspide en 2004 con la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas. Dos años antes había logrado el subcampeonato en el Mundial de Indianápolis. El cerebro de esta epopeya fue el entrenador Rubén Magnano, quien anoche llegó a Río Cuarto para ofrecer una charla sobre liderazgo y conducir una jornada de trabajos en cancha, con la organización de Asociación Atlética Estudiantes.

El forjador de la denominada Generación Dorada se refirió a la histórica conquista, se consideró un “ferviente defensor de la Liga Nacional” aunque cuestionó el número ilimitado de extranjeros y el calendario, hizo hincapié en el “diálogo de valores” y consideró que es difícil trasladar al fútbol lo que se gestó en aquella época en el básquet porque “el fútbol es otro universo”.

Magnano agradeció a Estudiantes por oficiar como un agente multiplicador de la disciplina y ponderó el trabajo de los clubes porque “no me olvido nunca de esta célula vitarl en nuestra sociedad”. “Cuando todo el mundo habla de gastos, yo hablo de inversión y por ahí no nos damos cuenta la formación que los clubes dejan plasmada en los chicos, es una inversión muy grande la que está haciendo el club”.

Insistió en la necesidad del “diálogo de valores, que tanto nos hace falta” y consideró que “es fundamental preparar a nuestros profesores, maestros, docentes, entrenadores para fomentar los valores. Creo que socialmente estamos faltos o hemos enterrado muchos valores”. En cuanto a su liderazgo para conducir a la Generación Dorada al subcampeonato mundial y a la medalla de oro, admitió que “soy un gran afortunado porque me encontré con un grupo de personas, de jugadores que sabían perfectamente a dónde querían ir y eso ayudó mucho”.

Sobre el recambio y el futuro de la selección nacional, dijo que “hay un primer capítulo en esto que es la comparación, no podemos evitarlo. La Generación Dorada ya pasó y no por eso tenemos que olvidarla, al contrario tiene que ser un agente multiplicador, pero hay que acabar con las comparaciones porque son muy odiosas”.

“Antes era Ginobili, Sánchez, Oberto, Scola… ahora están Campazzo, Laprovittola… Lo que sí tengo la seguridad es que nuestra selección va a estar a la altura de la circunstancia, que no es tarea sencilla. Vamos a tener un grado de competitividad bastante interesante aunque para evaluar realmente nuestro nivel vamos a tener que esperar primero la clasificación y luego en el Mundial para decir estamos parados acá. Vamos bien, hay un camino interesante por recorrer”.

Al ser consultado en conferencia de prensa si había recibido llamados para sumarse al cuerpo técnico de la selección o bien ser manager por toda la experiencia que puede transmitir, fue contundente: “Nunca fui llamado y tampoco estoy dependiendo de que me llamen o no”.

En cuanto a la posibilidad de dirigir en la Liga Nacional, explicó que “esta temporada la estructura de mercado está cerrada. No tuve ningún tipo de propuesta, solamente hay que tener paciencia”.

En su rol de ofrecer charlas, dijo que se sorprendió por “el constante pedido de las instituciones para que me acerque a hablar de mi experiencia con la Generación Dorada y en desarrollar temas del básquet. Tengo una agenda sumamente nutrida y también estoy recorriendo Sudamérica. Estuve cerca de 12 años afuera pero hay un poco como una necesidad de saber por qué sucedió eso” y su intención “es transmitir cuál fue el camino recorrido”.

“Si nos vamos a meter en la gama de los colores, tiene un color dorado, aparte meterse en el corazón de un club con una charla o una actividad tiene un efecto bastante interesante”, añadió.

 

La Liga Nacional

 

Por otra parte, afirmó que es “un ferviente defensor de la Liga Nacional” y la consideró “una variable, no digo excluyente pero le pega en el palo, de lo que aconteció después con la selección argentina” y lo graficó con el título de sus charlas: “La Generación Dorada, una consecuencia”.

“Una de las variables fue justamente la Liga Nacional, que tiene sus bemoles y podemos estar de acuerdo en algunas cosas y en otras no, como el número de extranjeros ilimitado, calendario, cómo se juega, número de fechas, la cantidad de juegos y poco entrenamiento, desoír o desconocer estructuras de los entrenadores”, puntualizó.

Aunque seguidamente aclaró: “No me tengo que olvidar que esa misma Liga, esa misma estructura, permitió que una cantidad de materia prima emigrara y elevara el techo de competencia para que después lo usufructuara nuestra selección. Hoy por hoy sigue siendo nuestra vitrina, lo que tenemos que intentar es mejorar esa vitrina porque es lo que se vende”.

“Son lindos problemas que hay que resolver, porque si no tenés problemas es porque la disciplina no existe”, concluyó.

Analizó “negativamente” el cupo de extranjeros y manifestó que “tiene un solo sentido, abaratar los costos, porque a mayor oferta los costos van a disminuir. Eso no quiere decir que vamos a mejorar el producto, en absoluto. Equipos con seis o siete extranjeros casi se van al descenso y esto opaca muchísimas posibilidades de los jóvenes con apetito de llegar a esa vitrina”.

También “atenta el ingreso indiscriminado de entrenadores extranjeros”, y aseguró que el técnico argentino “es muy valorado y está muy bien conceptuado”.

En cuanto al calendario y el sistema de competencia, recordó que “había un hecho folklórico: los viernes y domingos uno se preparaba para ir a ver a su equipo cuando jugaba de local”, lo cual no ocurre con el actual formato que dispone de partidos prácticamente todos los días. “No soy especialista en marketing, pero las canchas están vacías… Esta situación habría que reverla”, enfatizó.

Como entrenador dijo que siempre tuvo “una idea clara, sin negociar mis creencias”, y juzgó que “el fútbol es otro universo” como para poder realizar un trabajo como el que se forjó con la Generación Dorada.

 

 

Alberto Llobell