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A 200 años de su fallecimiento: Las batallas políticas y económicas de Belgrano

En el bicentenario de la desaparición del prócer, se le recuerda no sólo por la creación de la bandera argentina sino también por su lucha por un libre comercio, el apoyo a la agricultura y la definición de una monarquía constitucional como forma de gobierno. La historiadora e investigadora Celia Basconzuelo analiza aquí su legado.

A 200 años del fallecimiento de Manuel Belgrano, la Junta Provincial de Historia de Córdoba (JPHC) presentó un cuadernillo en el que se recupera el trabajo de historiadores sobre la figura del histórico prócer. “Manuel Belgrano y su época” es un texto al que se puede acceder de manera gratuita en las redes sociales del Gobierno de Córdoba, en el que estudiosos de la historia nacional analizan diversas aristas del creador de la bandera argentina.

“Luego de la Revolución de Mayo, Belgrano no vaciló en sacrificar sus gustos intelectuales y servir como militar y diplomático. Su figura y actuación se abordan con distintos enfoques a través de pequeños trabajos realizados por miembros de esta institución y otros investigadores, con el único fin de contribuir a esclarecer cuestiones en torno a su protagonismo histórico, constituyendo un aporte a docentes y estudiantes de las escuelas de la provincia de Córdoba”, indican desde la Junta, que desde hace un tiempo lleva adelante estas publicaciones en torno de algunas figuras importantes de la historia provincial y nacional.

Hoy se cumplen 200 años de su fallecimiento y el ente provincial comparte con la ciudadanía este cuadernillo compuesto por algunos testimonios sobre el personaje y su época, en distintos enfoques se abordan su figura y actuación, en pequeños trabajos realizados por miembros de la institución y otros del resto del país que han querido dejar sus testimonios en ella. Entre ellos se encuentra la investigadora de Conicet y docente de la Universidad Nacional de Río Cuarto Celia Basconzuelo, quien en diálogo con Puntal aseguró: “Belgrano dedicó a la patria los últimos 10 años de su vida”.

“La libertad política en clave monárquica y belgraniana” es el nombre del texto del que Basconzuelo es autora dentro de este cuadernillo, y considera que para analizar la lucha de Belgrano hay que pensar en sus batallas. “Si a cualquier ciudadano común se le pregunta por lo que sabe de él te indica que fue el creador de la bandera, lo que es cierto, pero se han omitido todos los conflictos que tuvo que pasar para que se la aprobaran”, indicó la historiadora, mientras que se refirió a las otras batallas en las que puso el mismo coraje que tuvo en el campo militar, “que por cierto no fueron demasiado exitosas, porque no era militar, era abogado”, explicó.

- ¿A qué otras batallas se puede hacer referencia en la historia de Belgrano?

- De las otras que es necesario hablar, que fueron igualmente importantes en ese proceso de construcción de una nueva comunidad política: por un lado, en el campo de las ideas económicas, y por otro, en sus ideas políticas. En el primero es interesante ver a un Belgrano pocas veces destacado en su perfil, que siempre estuvo relacionado a la idea del prócer que acuñó Bartolomé Mitre en su biografía de más de 600 páginas, porque tuvo gran coraje, y con sólo 24 años ingresó a la secretaría del Consulado, institución dedicada al comercio y desde donde redactó las memorias para el virrey Cisneros, y donde volcó sus ideas de economía política, con un proyecto alternativo a las que venían circulando en la colonia. Pocas veces se puede ver a jóvenes de esa edad, formado en derecho, y con todo el coraje de enfrentar con sus ideas al orden colonial vigente, que se asentaba en la ganadería y el monopolio comercial, mientras que Belgrano proponía favorecer a la agricultura y las manufacturas, es decir, a las producciones industriales. Obviamente fue una batalla perdida en la época, porque la economía incluso después de la Revolución siguió siendo ganadera y no agrícola. Por otro lado, se opuso al monopolio comercial con el comercio libre, batalla que sí fue ganada después de la Revolución, cuando los criollos definieron establecerlo.

Ideas económicas

Basconzuelo explicó que a estas ideas económicas Belgrano las defendió no sólo desde el Consulado, sino también desde el periodismo: “Es uno de los criollos que funda el primer periodismo rioplatense, en el Telégrafo Mercantil y el Correo de Comercio, por lo que hay un Belgrano desconocido pre-revolucionario, que no sólo desarrolló ideas sino también propuestas concretas, pues en el Consulado abrió una escuela de educación y arte, de aritmética, hay una preocupación por la cuestión educativa que siempre se asocia a Sarmiento, pero ya se avizoraba con Belgrano incluso en la creación de escuelas en el norte argentino”.

Consideró, en tanto, que otra de las batallas de Belgrano está relacionada a sus ideas políticas, “donde hay dos momentos a destacar: uno, que es pre-revolucionario, cuando participó del grupo de jóvenes conocido como ‘carlotista’, que decidieron gestionar encuentros con Carlota Joaquina, la hermana del rey Fernando VII, que estaba en Río de Janeiro, pensando en una posibilidad de autogobierno que pudiera admitir una monarquía constitucional, idea que no prosperó, y después, ya en 1816, insiste en la monarquía constitucional en el Congreso de Tucumán, que es un sistema monárquico pero en el quien ocupase el cargo sería descendiente de los incas”.

La historiadora destacó que esto tenía que ver con la recuperación de las tradiciones incaicas para el Río de la Plata, responder a la presencia en Tucumán de los diputados del Alto Perú, y “con una monarquía constitucional que reivindicara aspectos de esta americaneidad, y no hay que olvidar que la declaración de la independencia se hace en nombre de ‘las Provincias Unidas de Sudamérica’”. En este sentido, consideró que sería normal preguntarse por la idea de monarquía, algo que suena muy antiguo para el pensamiento actual, pero señaló que se debe poner en contexto: “Belgrano hizo una lectura muy ajustada y apropiada de la realidad política del momento, considerando que dos años antes había sido enviado a Europa con una misión diplomática junto a Bernardino Rivadavia, en un movimiento de restauración de las monarquías absolutistas tras el Congreso de Viena”.

Ante este escenario, considera Basconzuelo, Belgrano leyó una realidad en la que no sería posible avanzar en un autogobierno para estas tierras, siendo que se había mantenido un pacto para las monarquías absolutistas en Europa. “Esas fueron las batallas que luchó Belgrano, y también en este caso no prosperó su idea”, completó la investigadora.

- ¿Cómo era la posición de los medios de comunicación ante las ideas de Belgrano en aquellos años?

- No tenía una oposición, porque si bien sus ideas eran alternativas al monopolio comercial vigente, eran ideas que circulaban en la época y muy bien vistas por la monarquía, porque Belgrano reflejaba en ellas todo un pensamiento de economía que recibió estando en España. Su etapa española es muy interesante porque transcurre en los estudios de Derecho en dos universidades emblemáticas como lo eran la de Salamanca y Valladolid, el contacto con funcionarios de la corte española y con lecturas libres. Esos contactos fueron con quienes asesoraban al rey Carlos III, economistas y políticos que pertenecían a la corriente de pensamiento de la fisiocracia, que defendía el desarrollo de la agricultura. Esas ideas circulaban en un periodismo que solamente hablaba de economía, no de política, a fines del siglo XVIII, y circulaba entre las élites, porque había que saber leer para acceder esos textos. Luego de la Revolución sí aparece el periodismo político, pero allí Belgrano no escribe, y allí da otras batallas.

Dedicación a la Patria

“Es meritorio reconocer en estos 200 años ese trabajo de Belgrano en el sentido de que, más allá de sus virtudes como ser humano, tenía un compromiso muy fuerte por esta nueva comunidad política que estaba naciendo, que hoy llamamos Patria, porque no hay que olvidar que en sus últimos 10 años fueron dedicados a la Patria”, reflexionó Basconzuelo, y aseguró que en este período, Belgrano mostró gran compromiso por la actividad pública, porque sin ser militar combatió en los campos de batalla de Paraguay y del Alto Perú, sin ser diplomático llevó a cabo gestiones en Europa, y sin ser periodista de profesión, ejerció el periodismo.

Rescató, en tanto, que el prócer sacrificó también su fortuna en estas batallas, porque siendo hijo de un acaudalado comerciante de la región “comprometió buena parte de la fortuna que había heredado en los recursos que necesitaba el Ejército para desplazarse, al punto de que no solamente no se enriqueció, sino que se empobreció, y es cierto que al morir, los honorarios de los médicos que lo atendieron fueron pagados con un reloj y con un juicio que perdió su familia”, comentó la investigadora.