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Asociativismo de productores que dieron el salto a la industria

El 24 de agosto de 2012 levantaron la perilla y la etanolera de maíz comenzó a operar. Fue la primera de su tipo en todo el país. Inició un camino de crecimiento que no se detuvo

La decisión de un grupo de productores agropecuarios riocuartenses de asociarse para dejar la zona de confort, tranqueras adentro, y saltar juntos hacia un terreno desafiante como el de la agroindustria y las energías renovables terminó convirtiéndose en un hito que los colocó en la vidriera de los innovadores a escala nacional. Así nació hace 10 años Bio4, la primera planta de etanol a partir de maíz de todo el país que permitiría además posicionar más tarde a Córdoba como una provincia petrolera sin tener un solo pozo. Pero además, esa industria dispararía otras unidades de negocios alrededor como Bioeléctrica, otra innovación para generar electricidad a partir de biomasa que hoy despacha electrones al sistema interconectado. Más tarde, se sumó Bio5, el feedlot que también se desprende de la etanolera porque allí los animales consumen un subproducto del etanol: la burlanda, permitiendo que el maíz se convierta en carne de exportación. Por último, siempre sobre la matriz renovable, llegó Carbon Neutral+, la startup riocuartense que quiere ser global y que ya está en 5 países, aunque recién transita su primer año de vida. Pero no será todo, porque hay nuevos desafíos en carpeta como el biometano, que se inyectará a los gasoductos y que se generará también a partir de los biodigestores.

Manuel Ron es el presidente de Bio4 y en un rápido repaso por los 10 años que transcurrieron desde que comenzó a operar la etanolera destaca en primer lugar “la cultura de trabajo de la empresa y el capital humano que conformamos”.

Y luego destacó: “Hemos ido aggiornando la planta, cambiando, invirtiendo, mejorándola y haciendo reingeniería de procesos y en simultáneo el biogás, la ganadería, el conocimiento con bioeléctrica y la venta de ingeniería para biogás, a lo que se sumó Carbon Neutral+. Todo fue derramando a partir del proyecto original”, indicó el directivo.

¿Por qué creen que fue posible este proyecto en Río Cuarto?

En primer lugar por la convicción de los accionistas. Y durante el proceso generamos mucho conocimiento, porque pasamos de la industria de los fierros o de los commodities a la industria del conocimiento. Y eso tiene un intangible enorme para la región, que es tal vez el principal aporte de la empresa: el conocimiento y mucho trabajo a futuro porque va mutando en nuevas empresas, proyectos y productos. Es increíble el poder de multiplicación que tiene el conocimiento.

Un conocimiento que comenzó de cero...

Sí, y en eso hubo mucho aprendizaje al andar. Y al principio el principal desafío que teníamos era si íbamos a poder adoptar rápidamente una cultura industrial que nos permitiera ser competitivos. Porque no había cultura industrial; había otras culturas. Y un poco a fuerza de importar profesionales de otras industrias y repatriar profesionales a Río Cuarto pudimos construir con esas experiencias, alamgamar una cultura propia que es lo que nos permitió llegar hasta acá y que ya está arraigada. Hoy hay una clara cultura de Bio4.

Volviendo al inicio, ¿cómo fue esa asociación entre productores?

Insisto que la principal razón por la que esto se cristalizó fue por el asociativismo. Sin eso no hubiera existido Bio4. Si no había voluntad de asociarse, de integrarse con otros, de dejar de lado los egos, nunca hubiese habido un aBio4. Y también fue importante que los que volvieron a trabajar a la ciudad desde otras empresas eran egresados de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Hicieron su cultura industrial en otros lugares y volvieron. En estos dos puntos tal vez tengamos los dos principales con el capital y los recursos humanos. Y por supuesto que la gran disponibilidad de maíz en toda la región, que es envidiable en otras regiones. Por supuesto que se suman otros temas de infraestructura que tiene Río Cuarto como la conectividad, los accesos, las rutas, el avión, que permiten también la instalación de este tipo de industrias. Y por último, un gobierno de Córdoba siempre muy comprometido con el desarrollo de la industria de los biocombustibles para que la provincia se transforme en una industria petrolera sin tener petróleo. En aquel momento el exgobernador De la Sota empujó fuerte para que los biocombustibles nacieran en la provincia. Finalmente la combinación de todos esos factores desatan la inversión en ese momento.

Confluyó todo...

Sí, y es algo que debería ser más frecuente para que hoy en lugar de haber 3 plantas de bioetanol de maíz en Córdoba, haya 7 o 10. En aquel entonces había créditos productivos a tasas convenientes que terminaron siendo muy positivas para emprender. Y lógicamente que eso es vital porque sin financiamiento estos proyectos no caminan, no se pueden hacer.

¿Se asociaron para esto o analizaron otros emprendimientos?

Nos asociamos para esto pero el proyecto estuvo cajoneado un par de años por el fuerte lobby azucarero que no quería que hubiese etanol de maíz en la Argentina. Eso pasó entre 2008 y 2010. Y en ese tiempo analizamos otros negocios como extrusar maíz para distintos usos, alimentos para mascotas, alimentos con alta concentración proteica, entre otros. Eso mientras el proyecto original estaba estancado, porque si bien había una ley que obligaba al corte en las naftas no había ningún proyecto de etanol de maíz aprobado. El primer proyecto fue Bio4 y el primero que salió aprobado, que se construyó y que se puso en marcha el 24 de agosto de 2012.

¿Cómo evolucionó la planta?, porque hoy no es la misma...

En ese momento comenzamos con 80 millones de litros de capaciadad al año, con un cupo de 50 millones de litros. Pero rápidamente entraron otras plantas en producción y recién estos últimos dos años estamos a full, aunque en este tiempo fuimos incrementando la capacidad con pequeñas obras hasta llegar a 92 o 94 millones de litros que tenemos ahora. En este momento estamos a punto de pasar a 105 millones de litros al año. Mientras, estamos preparando una inversión para alcanzar los 140 millones de litros.

¿En cuánto darán esos saltos?

A partir del mes que viene estamos en condiciones de llegar a los 105 millones con una inversión que se hizo en la destilería, que era el cuello de botella. Ahora nos queda la otra parte, que es la fermentación, que es el nuevo cuello de botella, y con eso vamos a dar un salto de casi el 40% para llegar a un máximo. Para eso necesitamos conseguir financiamiento.

¿Por qué deciden ampliar?

Se hace porque hace dos años que tenemos la planta en producción a máxima capacidad y creemos que Argentina va a necesitar más etanol. Y también, porque creemos que habrá políticas pro biocombustibles en el corto plazo. Por eso queremos agrandarla para tener mayor capacidad y cubrir esa mayor demanda.

¿Imaginaban en lo que se iba a transformar Bio4?

Nunca imaginamos todo lo que se generó alrededor de la planta. Pero también es bueno decir que analizamos al menos otros 10 proyectos que quedaron en el camino. Desde criaderos de cerdos, tambos tabulados, fardos de alfalfa para exportar aChina. Hemos consumido mucha materia gris en proyectos que no prosperaron. Uno por ahí cuenta las buenas, pero hay muchas otras que quedaron en el tintero, que por algún motivo no dan. Pero al mismo tiempo estos ejercicios son redituables y buenos porque hacen que el equipo investigue, estrese los números para ver si los proyectos son factibles económicamente o no, que se busquen alternativas, se agudice el ingenio y a veces quedan en una carpeta para más adelante.

¿Cómo es trabajar en Bio4?

En este tiempo Bio4 y las empresas del grupo se convirtieron en una marca empleadora muy buena en Río Cuarto, atractiva y eso lo fomentamos y mantenemos con las condiciones de contratación y de trabajo atractivas para el mercado laboral local. Y eso nos da mucho orgullo, que los jóvenes quieran venir a trabajar porque es desafiante, es prestigioso, por todo lo que se ve y cómo se trabaja. Y a su vez es inspirador para las empresas de los socios, que se reflejan ahí y quieren seguir perfeccionando sus administraciones, sus operaciones. Es algo que inspira y contagia profesionalismo y lo fomentamos.

¿Cuántos trabajadores hay?

En total hay 180 trabajadores directos. Fue creciendo y un indicador de eso es que estamos agrandando las oficinas, a contrapelo del mundo. Mientras se ve que muchos achican las oficinas de las empresas por el mayor trabajo home office, nosotros tenemos una parte remota, pero sumamos más gente y necesitamos más espacio de calidad para recibirlos. Porque hay trabajo de ingeniería por ejemplo que requiere de presencialidad. Además que todo el negocio del conocimiento está en pleno desarrollo y hay incorporación de nuevos profesionales permanentemente.