Opinión | Biocombustibles

Biocombustibles: la Nación juega al ritmo de las petroleras

Esta semana aumentarán las naftas de acuerdo con el cronograma que dio a conocer YPF y que seguirá hasta mayo. Al mismo tiempo, mantiene la incertidumbre sobre el futuro de los renovables. En Córdoba dicen que el Gobierno es permeable al lobby petrolero
 

La polémica por la continuidad del sector de los biocombustibles en la Argentina fue cobrando impulso en los últimos meses, pero se aceleró fuerte este último fin de semana, cuando el gobierno de la provincia redobló la apuesta y salió en bloque a fustigar la incertidumbre interminable que generó la falta de definiciones de la Casa Rosada y de la conducción de la Cámara de Diputados. Es que los ministros y legisladores de Juan Schiaretti hicieron blanco en Sergio Massa, quien prometió a fin de año que iba a habilitar el tratamiento de la prórroga para la ley que les permitió a los biocombustibles desarrollarse con fuerte arraigo en el interior productivo del país.

En Córdoba no es poco lo que se juega. Principal productora de maíz y ahora también de soja, la provincia tiene allí un enorme potencial para elaborar alcohol que permita cortar las naftas y el gasoil. Pero para eso es imperioso que exista un marco normativo como el que impulsó el gobierno de Néstor Kirchner en su momento, a 15 años, y con un sendero más o menos claro hacia adelante. Pasó ese tiempo y la ley está a punto de vencer. Faltan apenas 57 días y no se resolvió lo que tuvo 15 años para analizarse. Eso sólo ya habilita a pensar que puede haber intereses ocultos detrás de la demora.

En el gabinete de Schiaretti hace meses que vienen insistiendo en que el lobby petrolero logró un efectivo juego de bloqueo. Pero recién en las últimas semanas comenzó a gritarlo a los cuatro costados.

Ayer el ministro de Agricultura Sergio Busso admitió que “hay algo detrás porque no hay argumentos atendibles en contra. Y mientras tanto seguimos importando naftas, llevando dólares afuera y no usando el corte que tenemos que usar. No hay argumento fuerte, serio, para explicar por qué no”.

Por eso para Busso “hay un lobby petrolero que está haciendo su trabajo”. Fue el mismo argumento que expuso Fabián López, su par de Servicios Públicos, quien fue más allá al sugerir que “hay un lobby petrolero importante, pero al mismo tiempo una cuota de desconocimiento, de ignorancia de todo lo que puede generar el desarrollo de los biocombustibles para el interior productivo y para el país en general”, enfatizó.

La prórroga de la ley de biocombustibles cuenta con media sanción de Senado, que por unanimidad en octubre aprobó la extensión de la norma por cuatro años. Pero, inexplicablemente, en Diputados se frenó. Por eso todos le apuntan a Massa, contra quienes cargaron todas las tintas los funcionarios de Schiaretti. Pero no sólo Córdoba cuestiona esto: Santa Fe la semana pasada publicó una solicitada del gobierno de Omar Perotti junto con un grupo de entidades empresarias e instituciones pidiendo por la prórroga de la ley. Para Santa Fe, que cuenta con el polo industrial de soja más grande del mundo, tampoco es desechable lo que está en juego.

Son dos gobernadores del PJ, no kirchnerista, que en el arranque del año electoral se plantaron fuerte en contra de lo que lleva adelante la Casa Rosada. Es más, en Córdoba este es un tema que puede marcar el comienzo del fin de las chances de que Hacemos por Córdoba y el Frente de Todos vayan juntos en las listas de diputados y senadores.

Entonces, más allá de la cuestión económica de las empresas, laborales de los trabajadores y ambientales por la conveniencia de reemplazar energía fósil por renovable, está la cuestión política, que también se recorta como otro plano de análisis.

En eso hay algunas certezas. Por ejemplo, que el gobierno de Schiaretti sigue demostrando que su vínculo con los sectores productivos no se negocia, y menos en un escenario electoral como el que ya empezó a jugarse. Su relación con el campo y las cadenas agroindustriales son un capital político que no está dispuesto a rifar. Por eso siempre se mostró en favor de los biocombustibles, pero levantó fuerte el perfil en las últimas semanas. Primero quiso aparecer en la inauguración del camino a la planta de Bio4, en donde aprovechó el compromiso vial asumido para respaldar fuertemente al sector, al campo y los productores en particular. Luego llegó la solicitada que compartió el gobierno provincial con cámaras empresarias, entidades del campo y universidades pidiendo la prórroga de la normativa para darles certezas a las etanoleras de Córdoba. Finalmente aparecieron este fin de semana las principales espadas de la gestión Schiaretti ya con críticas abiertas a la Nación y en particular a Sergio Massa.

Mientras tanto, el tiempo corre y lo que va a la par son rumores de que la Nación pondría sobre la mesa esta semana un nuevo proyecto de ley que apuntaría a fortalecer a la producción de etanol en base a caña de azúcar y dejaría en otro nivel inferior al de maíz y al biodiésel. Eso abriría otro capítulo con final desconocido para la relación de la Casa Rosada con Córdoba y Santa Fe, dos provincias que ya advirtieron que harán todo lo posible para defender a esa industria que creen clave para agregar valor en origen y potenciar su crecimiento.

Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal