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Maíz y efluentes para echar luz: un modelo riocuartense que se multiplica en el país

Todo comenzó hace una década atrás con un sustrato de silo y estiércol con el que se producía biogás que abastecía un motor para generar electrones. Hoy el planteo se diversificó

El modelo riocuartense de generación de electricidad a partir de biomasa ganará intensidad a partir de ahora en su estrategia de expansión en el país e incluso fronteras afuera. Es que en la última adjudicación para centrales de energía renovable que realizó la Nación el mes pasado hubo 9 proyectos que serán una réplica de las plantas de biogás que desarrolló a partir de 2012 Bioeléctrica, primero frente al predio de Bio4 y luego también dentro del terreno en el que funciona la planta de bioetanol.

Juan Córdoba, gerente de Bioeléctrica, remarcó que la empresa comenzó a generar biogás con silo de maíz y estiércol, pero que ese sustrato fue mutando y hoy se enfocan en los efluentes industriales, lo que resulta más relevante en cuanto al impacto ambiental y hace viable la ecuación económica ante el alto precio del maíz.

“Comenzamos a construir la primera planta de Bioeléctrica sin contrato, lo que fue toda una apuesta. En su momento fuimos muchas veces a la Secretaría de Energía y nos decían que el modelo era caro, pero en realidad costaba monetizar las otras externalidades del modelo, como los camiones evitados al puerto, los puestos de trabajo calificados que se creaban, entre otros”, contó a Tranquera Abierta.

Con el tiempo cambiaron...

Hubo un momento en el que se le puso un techo a la tarifa y en ese momento o nos fundíamos o nos reconvertíamos y para eso era necesario usar todo tipo de sustratos. Allí incorporamos vinaza. Participamos del Renovar y ampliamos la planta de 1 a 2 megavatios, en 2015, y construimos otra planta en el predio de Bio4. Para 2017 teníamos los 2 megavatios de Bioeléctrica I y 1,2 megavatios en Bio4. Luego ampliamos esta última con 1,2 megas más y sumamos 1 mega a Bioeléctrica. Por eso en el complejo hay 5,8 megavatios actualmente. Eso equivale al 10% del consumo de Río Cuarto.

Sin ampliar el uso de maíz...

La base inicial eran 500 hectáreas de maíz y estiércol de vacas de tambo. Con eso hacíamos un megavatio. Hoy usamos las mismas 500 hectáreas más la vinaza que es un coproducto de la planta de etanol y producimos casi 6 megas. Lo que es Bioeléctrica II que es la que está en el predio de Bio4 es ícono en el mundo porque utiliza 100% vinaza liviana.

¿No existe otra así?

Es la única en el mundo y es muy consultada por esa característica, para conocer su funcionamiento.

¿Es un modelo exportable?

Sí, sí. De hecho estamos con algunas conversaciones para exportar este modelo de plantas de biogás vinculadas a plantas de etanol.

¿Y después de aquellos programas oficiales que incentivaban la inversión?

El último que surgió fue el RenMDI, que fue la última licitación que se realizó hace muy pocos días y en la cual presentamos 9 proyectos para construir plantas de biogás, de los cuales 3 son para terceros y 6 propios.

¿Dónde se van a construir?

Hay 3 en Córdoba, 2 en San Luis, 1 en Santa Fe, 1 en Misiones, 1 en Salta y 1 en San Juan. Hoy antes de iniciar esta nueva etapa de expansión somos número 1 en generación de biogás en la Argentina y vale destacar que con ingeniería propia, hecha en Río Cuarto.

¿Dónde estarán ubicados los 3 de Córdoba?

En Morteros, en Huinca y uno en Bell Ville que es para terceros.

El de Misiones, el de Salta o el de Huinca, ¿son con sustratos distintos?

Todos son con sustratos diferentes. Y así como al principio comenzamos con silaje de maíz y estiércol, todas las que operamos hoy, tanto propias como de terceros, usan efluentes industriales. Cambiamos el modelo, nos reconstruimos 100%.

Eso implica que ambientalmente es una ecuación mucho más positiva...

Sí, sin dudas. Lo que ocurre es que si uno quiere hacer plantas en base a los efluentes del país se pueden construir unas 100 o 150 plantas. En cambio, si volvemos al esquema de silaje de maíz y estiércol teniendo en cuenta que el 65% del maíz se va a puerto, se podrían hacer más de 5 mil plantas.

Un aporte de otra escala para la matriz energética...

Totalmente. Pensemos que Alemania tiene 10 mil plantas, Italia suma unas 2 mil. En Argentina hoy hay 23 de las cuales 9 tienen nuestra tecnología, y ahora vamos a sumar otras 9.

¿Cómo es el recurso humano que logró esa transformación?

Adoptamos tecnología alemana en un comienzo, luego la adaptamos a nuestro país y para eso contamos con un gran staff de ingenieros y otros profesionales para desarrollar la tecnología desde acá con equipamiento de laboratorio y plantas piloto para ensayar todo tipo de sustratos. Nuestro foco está hoy en poder hacer biogás con todos los sustratos orgánicos que haya disponibles. Tenemos que estar a la vanguardia y tener el conocimiento suficiente para saber si tiene capacidad para hacer gas y qué cantidad. Por eso fuimos mutando desde el maíz que era un sistema sencillo pero con sustrato caro, a un modelo de efluentes. Hoy Córdoba es la principal generadora de biogás con efluentes o residuos industriales; en definitiva, en producción de biogás en biodigestores. Y hoy, con las plantas existentes estamos consumiendo casi todos los efluentes de Córdoba.

¿Volver al modelo original para utilizar parte de todo el maíz que se exporta, es posible?

No, hoy con los precios del maíz es imposible porque no dan los números. Deberíamos pensar en un tipo de cambio único y un maíz en 180 dólares para eso. Hoy estamos volcados a pasivos ambientales, efluentes industriales, residuos.

De todos modos, volvemos a que para lo ambiental es mejor...

Sí, sí. Incluso deberíamos pensar en hacer biogás con la parte orgánica de la basura que es una deuda pendiente.

Para eso hay que avanzar de una vez en la separación en origen...

Así es. Si todos los municipios separaran, eso sería una oportunidad importante. Es que además hay que ver a la basura como un negocio porque el metal, el plástico, el vidrio, tienen buenos precios y hoy se entierran. Sumemos lo orgánico. Diría que entre el vidrio, el plástico y el metal pagan la separación, y queda lo orgánico para hacer energía. Diría que del total que enterramos hoy, podríamos pasar a enterrar el 15%.

¿Cómo sigue el camino de las plantas adjudicadas?

Ahora tenemos hasta fin de año para firmar los contratos y para eso hay que dar varios cumplimientos como proyectos de impacto ambiental, obtener la condición de agente en el mercado eléctrico, licencias de instalación, conseguir el financiamiento, además de otras cuestiones. Luego empieza la construcción en en 2024 si todo marcha como está previsto. Hoy el negocio no es bueno y perdió rentabilidad.

¿Cuánto es la inversión para una planta de estas?

Hablamos de 3,5 a 4 millones de dólares el mega.