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El maní cerró un ciclo aceptable, pero de menor volumen que el año pasado

Los departamentos Río Cuarto, General Roca y Juárez Celman fueron los de mayor volumen de producción

El maní cerró un ciclo complejo pero terminó con niveles de producción aceptable en la última campaña. Según un informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba, que difundió ayer, en la región de influencia de esa entidad se produjeron 1,2 millones de toneladas de maní en caja limpio y seco. Este valor representa un 14% menos que la campaña pasada y se debió principalmente a una caída del 17% en los rendimientos, que para este año llegaron en promedio a 33,1 quintales por hectárea. El área sembrada, en cambio, fue ligeramente superior. En toda el área se sembraron en total 368.000 hectáreas, de las cuales Córdoba participó con el 80%.

En la provincia, si bien la mayor parte del área se concentró en los departamentos del centro y sur (Río Cuarto, General Roca y Juárez Celman), la distribución de los lotes alcanza a prácticamente toda la provincia. Con un rendimiento promedio de 33 quintales, la producción total en caja fue ligeramente inferior al millón de toneladas.

Durante los meses en los que se realiza la siembra de maní en Córdoba las precipitaciones se encontraron cercanas o por encima del promedio para la mayor parte de los departamentos de la provincia. Por este motivo la humedad del suelo presentó condiciones favorables y las labores de siembra pudieron realizarse sin inconvenientes.

Pero el 2022 comenzó con un golpe de calor en toda la zona agrícola, con mayor impacto en el centro y este de la provincia. Esta situación, junto con la falta de lluvias durante la primera quincena del mes, causaron daños a todos los cultivos estivales, principalmente en aquellos que habían sido sembrados más temprano.

Las lluvias de fines de enero y febrero le permitieron al cultivo recuperarse, pero el rendimiento se vio afectado a partir de ese momento. La baja humedad ambiental del otoño permitió avanzar con las tareas de arrancado a excelente ritmo, logrando los valores máximos en el rango que va desde la campaña 2013. Posteriormente, las heladas tempranas causaron algunas pérdidas en la producción y cierta demora en la cosecha. La competencia con malezas resistentes es la principal dificultad que enfrentaron los productores.