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Buchardo festejó su 119º aniversario: la historia contada por sus habitantes

Amelia Corral, Roberto Zorrilla y Lucila Elizalde Romano, amantes de la historia y autores del libro que construye no sólo el recuerdo de las instituciones o espacios emblemáticos, sino lo que fue transitado en sus calles de tierra

Este año la localidad de Buchardo celebró un nuevo aniversario, más precisamente 119 años.

Vecinos, autoridades y artistas locales y regionales se reunieron para conmemorar la fecha especial, bajo el lema “Un aniversario es un momento para celebrar las alegrías de hoy, las memorias del ayer y las esperanzas del mañana”.

Huellas marcadas del ayer

Amelia Corral, Roberto Zorrilla y Lucila Elizalde Romano, tres profesionales amantes de la historia, realizaron un libro por el 110º aniversario de Buchardo, en el que relatan los comienzos del pueblo, los pioneros, las instituciones, los clubes, la iglesia “San José”, entre otros espacios que son parte del descubrimiento y la evolución de lo que es hoy Buchardo.

“Para entonces el ‘desierto’ se convertía en ‘pueblo’, dice el comienzo del libro de los tres buchardenses, expresando cómo las parcelas de tierra fueron siendo pobladas por los inmigrantes, mayoritariamente jóvenes españoles e italianos.

Frente a ese contexto histórico, el libro señala: “...Empezaron a mirar hacia América, particularmente Estados Unidos y Argentina. Los jóvenes europeos veían en estas tierras una posibilidad concreta de progreso, es que sobraban tierras y faltaba gente”.

La vida de los inmigrantes en Buchardo era realizar diversas actividades, las mujeres eran cocineras, mucamas o planchadoras, en tanto los hombres eran cocheros, gastronómicos, herreros, carpinteros, ovejeros, chacareros o simplemente peones.

“Habían venido a ‘hacerse la América’ y sabían que sólo era posible trabajando”, se destaca en el libro de la historia de Buchardo.

Ya instalados y consolidada su situación personal, comenzaban a reunirse con sus familiares, amigos o conocidos para formar comunidades.

Fue así que distintas familias, como Elissetche y Testoni, fueron las que construyeron los primeros establecimientos agropecuarios y sus estancias.

La familia Elissetche estaba conformada por Pedro y su mujer Bibiana Echechuri, el pionero nació en Vidarray, Francia, y decidió emigrar con 20 años para evitar el servicio militar obligatorio.

Él mismo se dedicó en el pueblo a la producción ovina, luego en 1985 incorporó el ganado vacuno.

En 1901 logró acceder a la propiedad de las tierras, bajo el nombre de Estancia “La Vaskonia”, de una extensión de 500 hectáreas, y lindaba con las propiedades de Emilio Merello y Guillermo Udaondo.

Cabe señalar que luego decidió delimitar su propiedad mediante la construcción de alambrados.

A su vez, Elissetche se dedicó a el tambo, con la producción de quesos destinados a la venta.

“Hotel Unión”, característico de la época, fue fundado por él y su cuñado Juan Berseche en 1905.

Otra de las familias pioneras de Buchardo es Testoni.

Ángel Blas Testoni nació en 1848 en Lombardia, Italia, inmigró a Buenos Aires y se desempeñó como cochero de volantas.

Tras haber reunido capital económico, comprar una fracción de campo en Azul, visitó a una de sus hijas mayores en Buchardo y por el consejo de su mujer, decidió vender las parcelas de tierra de Azul e invertir en el pueblo cordobés en 1.200 hectáreas.

Él construyó el casco “La Anunsiata”, este fue poblado por ganado vacuno, lanares, yeguarizos, además de cultivar hortalizas y frutales para el consumo doméstico.

“Un aniversario es un momento para celebrar alegrías de hoy, las memorias del ayer y las esperanzas del mañana”.

Otro de los establecimientos emblemáticos que señala el libro realizado por Corral, Zorrilla y Elizalde es Casa “Los Vascos”.

“El principal objetivo de estos negocios era el comercio de las producciones locales. Le vendían al colono lo que necesitaba y acopiaban lo que producía. Una actividad que solían hacer era alquilar grandes campos, subdividirlos y subalquilarlos a los colonos”, dijeron los profesionales.

En 1955, abrió su sucursal el Banco de la Provincia de Córdoba en Buchardo.

Mientras ya el pueblo crecía y era notoria la población, la plaza y la capilla fueron el punto de encuentro para toda la comunidad.

“En nuestro caso, la construcción del pequeño templo no responde a una directiva oficial de la estructura de la Iglesia, sino a la necesidad simple y profunda de sus habitantes”, expresaron los autores.

La Parroquia San José fue construida en 1906 y hasta 1908 dependía de la parroquia de Laboulaye.

Hasta 1936, pasó a depender de la parroquia de Villa Huidobro, allí se creó la nueva parroquia de Serrano, la cual debía atender a varias comunidades, como Buchardo.

A comienzos del siglo XX, Buchardo pasó a ser parcelas de tierra a un pueblo con una gran cantidad de comercios, desde verdulerías hasta café, hoteles, peluquerías, cocherías, entre otros espacios que fueron parte de la historia de cientos de buchardenses que pasaban su tiempo allí.

Buchardo además contaba con una institución que no tenía sede pero sí un campo de deportes, llamado Sporting Club, allí se realizaban disciplinas como básquet y atlétismo.

Además tenía cancha de básquet, dos canchas de bochas, pista de baile, salón, bar y cantina.

“Ya en los años 20, la vida social se intensificaba: grandes bailes, funciones de cine y teatro”, señala el libro histórico.

Ante este panorama, se fundaron dos instituciones de gran trascendencia para los buchardenses, el Centro Recreativo Newbery y la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos “Dante Alighieri”, la última contaba con 150 socios fundadores.

También se encontraba el Club Independiente, que tenía su equipo de fútbol, pero tuvo una trayectoria muy corta.

El 10 de enero de 1930, un huracán arrasó con varias construcciones del pueblo; no obstante, pese a tantos daños materiales y lamentable pérdida, la solidaridad del pueblo fue notoria y todo se fue reparando y remediando.

Buchardo cuenta con Cooperativa de Tamberos.

La educación como petición

La Escuela José María Paz, expresa el libro que nace por medio de un pedido de vecinos de Buchardo al Poder Ejecutivo de la Provincia de Córdoba, en el año 1915 se habilita la construcción de la misma.

El edificio contaba con dos pabellones, el principal para la escuela y el más chico para el personal docente.

La escuela funcionó en este edificio desde 1916 hasta 1928.

En 1929, se inauguró el edificio escolar con mampostería.

Otra de las edificaciones escolares fue la Escuela Nacional Nº 18, que abrió sus puertas en un local alquilado, empezó su ciclo lectivo en 1906 y recibió a 53 alumnos.

En 1930, se mudó al otro lado de la esquina, luego de ocho años, el centro educativo comenzó a brindar la copa de leche y la trichita de galleta, como complemento alimentario extendido a todo el alumnado.

“Aún perduran en la memoria de quienes vieron o participaron en ellos, las representaciones del jardín, como la Banda Rítmica, el Pericón, la Fiesta Gitana y otros tantos que llenaron de admiración y orgullo a padres y docentes”, escriben los tres profesionales buchardenses.

El jardín de infantes José María Paz se fundó en el año 1958 bajo la iniciativa de una docente jubilada, Irene Romero de Angiolini.

Desde un principio, se gestionó un local apropiado, actualmente sigue funcionando en la sociedad.

A comienzos de 1962, se creó el Instituto Hipólito Bouchard, el mismo sería un colegio secundario para Buchardo.

“Los alumnos que concluyeron su Ciclo Básico en 1966,1967,1968 y 1969, para poder obtener el título secundario debieron continuar sus estudios en otras localidades”, expresaron Corral, Zorrilla y Erizalde y sumaron: “Esto significaba un obstáculo, ya que no todos los hogares tenían una situación económica como para solventar los gastos...por esta razón se decidió ampliar la oferta educativa con la inclusión del bachillerato”.

El Ferrocarril

“Gracias a la generosidad de los hermanos Manny de ceder gran parte de sus tierras, resulta el emplazamiento actual de Buchardo, allí se construye la estación Buchardo”, apuntan los autores del libro.

Buchardo nace y se desarrolla como consecuencia de su instalación, es un punto trascendente: la vida económica y social fue gracias al ferrocarril.

“La estación en la memoria colectiva es simbolizada como el paseo obligado de jóvenes y adultos, la alegría de los pueblos, a donde se acudía ante el sonido del silbato que anunciaba la llegada del tren”, remarcaron Corral, Zorrilla y Elizalde.

Como una ciudadana más...

En diálogo con Puntal, una buchardense, quien formó su familia allí en el pueblo junto con su marido y sus tres hijos, recordó: “Yo nací aquí, en una casita junto con mis padres. Siendo pequeña nos fuimos a vivir al campo, donde pasé mi infancia hasta que concurrí al primario, ya que jardín no existía en ese momento.

Con las calles de tierra, era imposible acudir al colegio, por lo que fui a un pupilo de monjas, hice parte de la primaria y secundaria”.

Además fue docente rural y durante 32 años fue directora del centro educativo.

Actualmente es abuela de 8 nietos y además es bisabuela.

“Pasé una hermosa juventud en Buchardo, no había tantas actividades, pero siempre la pasamos muy lindo. El pueblito eran calles totalmente de tierra donde era muy lindo y sano vivir allí. Mi pueblo fue creciendo de a poco y ya había colegios segundarios y los chicos no se veían obligados a irse de casa”, dijo la buchardense y sumó: “No creció mucho en población, hoy tenemos una población de apróximadamente 2.000 habitantes, que quizás ellos podrían multiplicarse si en el pueblo hubiera más puestos de trabajo, que es lo que más escasea”.

No obstante, la mujer señaló que Buchardo está muy lindo y que la tranquilidad circula en sus calles.