Para muchas personas el coaching está de moda, sin embargo las modas no se sostienen por décadas, ni avanzan hacia otros ámbitos. Seguramente la palabra coaching ha sido escuchada por la mayoría de las personas, coaching personal, empresarial, institucional. Desde hace casi dos décadas, Nadine Bell y su equipo desarrollan e implementan este novedoso, pero no por eso menos estudiado, método de aprendizaje y autoconocimiento que se realiza con caballos sueltos en un corral, con un máximo de 5 caballos mansos. No es necesario tener ningún conocimiento ecuestre previo ya que toda la actividad se realiza “pie a tierra”.
El sitio oficial de Nadine Bell indica que “este método parte de la premisa que cada individuo o grupo tiene la solución a sus propias problemáticas. Solo es necesario habilitar tu lugar y espacio para descubrirlos, sin que se instruyan o dirijan soluciones”.
Entre las posibilidades esta este tipo de prácticas para empresas, al aire libre, en la naturaleza, donde buscan el desarrollo de habilidades de liderazgo y autoconocimiento. El crecimiento personal es otra opción para “liberar estrés físico y emocional aprendiendo a soltar creencias limitantes, o situaciones disfuncionales, mejora la autoestima y la toma de decisiones, permitiendo alcanzar una mayor armonía en la vida cotidiana”. También, esta técnica puede ser aplicada a familias, parejas, equipos deportivos, e individuos en general.
“Estoy en contacto con caballos desde muy chica, andaba a caballo, estaba con los caballos, me hacían jugar al polo porque mi abuelo era jugador, pero todo lo que era competitivo lo hacía mal, me encantaba ‘estar’ con caballo, me encantaba enseñar a andar a caballo, pero en lo competitivo no lograba esa conexión. En el año 1982, cuando tengo que decidir qué estudiar, no había carreras relacionadas, hoy hay muchas, en ese momento estudié Turismo y tengo en un momento un quiebre con ataques de pánico muy fuertes. En ese momento un psicólogo me dice ‘por qué no volver a los caballos, los orígenes’, y yo pensaba que eso era volver a las ‘Barbies’, de todas maneras decido volver y empecé a enseñar a los chiquitos a andar a caballo”, comienza contando Nadine.
¿Cómo llegas a la equinoterapia?
-Cuando quedé embarazada ya no podía subirme al caballo, empiezo a buscar qué podía hacer y encontré equinoterapia, era el año 1998. Decido ir a Estados Unidos a ver la terapia de cerca, me capacité, soy equinoterapeuta, armamos los primeros centros acá en Argentina y todo mi trayecto comienza en ese sentido. Hoy es algo que se conoce, pero en ese momento no tanto. Comenzamos a llevar los caballos al Cotolengo Don Orione de San Miguel, provincia de Buenos Aires, y vimos que los caballos reflejaban, y espejaban, a las personas asistidas en ese lugar, conocí un lenguaje de comunicación que yo no conocía.
Ahí nace el coaching con caballos…
-Así es, empezamos a ver cómo los caballos sabían cómo poner la cabeza para activar y estimular a la persona, cómo se enojaban con el enojo de las personas. Entonces me capacité en el modelo Eagala (Asociación para el Crecimiento y el Aprendizaje Asistido con Equinos, un ente que ha establecido estándares para la terapia asistida con equinos) y desde hace 17 años empiezo a dejar la equinoterapia para dedicarme a lo que llamamos coaching con caballos.
Esa definición es variada…
-Sí, ‘coaching con caballos’ fue un nombre que tuvimos que armar, a veces funciona como una ‘constelación’ con caballos, otras veces como un ‘aprendizaje asistido’ con caballos, hay muchos nombres, nosotros decidimos que ‘coaching con caballos’ abarca tanto a una persona como a un grupo y todos reciben los beneficios de esta práctica.
¿Qué patologías se asistían con equinoterapia?
-La verdad que nuestra experiencia abarcó una serie de patologías muy amplias: parálisis cerebral, retraso madurativo, autismo que es algo en lo que me especialicé, muchas otras capacidades diferentes.
Es importante decir que a veces los chicos que con Síndrome de Down no pueden andar a caballo por su cervical, puede ser contraproducente, entonces hacíamos ‘establo-terapia’, para que puedan estar con el caballo, darles de comer, estar con ellos como un factor estimulante.
¿Qué devolución tenés de los pacientes o las familias?
-Primero que nada los padres, y los familiares, te manifestaban que mientras estaban con los caballos esas patologías o condiciones parecían anularse, arriba del caballo todo une. Entonces de la victimización de una situación pasas al empoderamiento. También logramos ser conscientes del lenguaje que empleábamos, para que los chicos no se sientan en medio de una terapia si no que era una actividad más y estaba buenísimo subirse al caballo para disfrutar de ese momento donde todo lo que venían a hacer era muy estimulador, tanto con el animal y como dentro de un ámbito natural.
¿Esta es una terapia complementaria?
-La equinoterapia está dentro de una actividad que realiza el grupo interdisciplinario de cada chico o chica, están conjugándose acompañantes terapéuticos, asistentes, profesionales que sugieren este tipo de terapias para cada paciente.
Volviendo al coaching con caballos, ¿para quién estaría destinado?
-Está destinado a la población que no tiene una indicación o sugerencia de hacer equinoterapia, que no tiene una discapacidad. Primero porque es una actividad en donde nadie se sube arriba del caballo, es una actividad a pie, por eso no hace falta tener la capacidad de andar a caballo. Segundo porque la persona tiene que tener la capacidad de poder comunicar, pueden ser chicos pero tienen que poder manifestarse, hablar y contar lo que les pasas. Se trabaja dentro de un corral con caballos sueltos, caballos mansos, lo pueden hacer todos los caballos de buena mansedumbre porque no entrenamos caballos para esto.
¿Qué observan dentro de ese intercambio?
-Lo que observamos es la reacción del caballo, y en esa reacción está la emoción de la persona o grupo que viene. En la reacción del caballo esta lo que a la persona le está pasando, actúan como espejo.
¿Con qué otros profesionales trabajas?
-Trabajo con una psicóloga pero en realidad este trabajo siempre lo hice sola, también estamos armando un equipo con un especialista equino para trabajar en dupla.
¿Cuándo vamos a tener esta posibilidad en Río Cuarto?
-Tuvimos que reprogramar la visita a la ciudad, pero seguramente estaremos logrando darle una periodicidad de encuentros cada 30 o 45 días.
Por Fernanda Bireni

