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Cabrera: volvieron las cabalgatas y participaron más de 30 vecinos

El recorrido por caminos rurales duró dos días y fue de 120 kilómetros hasta llegar a la población de Las Isletillas. Además de experimentados jinetes cabrerenses, se sumaron habitantes de la localidad de Tancacha
Una treintena de vecinos de Cabrera y Tancacha participaron de una cabalgata de 120 kilómetros el último fin de semana.  

Con una baja considerable en la cantidad de casos activos de Covid-19 en General Cabrera, retornaron las cabalgatas y este fin de semana se concretó la primera a Las Isletillas, luego de muchos meses y de un 2020 en cuarentena. Con muchos cuidados y buena participación de vecinos de la zona, regresó la actividad por los caminos rurales.

Luego de varias suspensiones y con las medidas de bioseguridad aprendidas, una treintena de apasionados por andar a caballo disfrutaron durante de una cabalgata de 120 kilómetros, con inicio en la mañana del pasado sábado y regreso en la tarde noche del domingo.

Recorrieron caminos rurales a escasa velocidad para disfrutar del viaje. "Salimos el sábado a dar una vueltita a caballo. Pasamos la noche del sábado en Las Isletillas, una población cercana a la ciudad de Hernando, y en la tarde del domingo casi a la noche ya estábamos de regreso. Volvemos a casa, sanos y salvos. Gracias a Dios no pasó nada, todos los caballos sanos, y todos pasamos un día espectacular", dijo Alberto Luna, uno de los precursores de la propuesta.

Los amigos suelen repetir el viaje a caballo todos los años el fin de semana largo de agosto: "Durante este año decidimos cambiar de fecha porque había mucha gente que no podía ir”, relató el vecino a Puntal en el camino del Gauchito Gil, ubicado en el sector norte de la ciudad de General Cabrera.

Con caballos muy mansos, todos llevaron dos o tres ejemplares para ir alternando durante la travesía y evitar así que los animales se cansaran.

Por su parte, Orlando Orozco, uno de los mejores jinetes que han visto domar los vecinos por esos lares en sus años mozos, también fue parte de la ya tradicional monta. "Estoy muy contento. Esta travesía no la había hecho nunca y cuando me comentaron los muchachos de la cabalgata les pregunté si me podía anotar con ellos y vine con mi hijo más grande. Pasamos unos días bárbaros, hermosos. Por un camino llegamos una parte del grupo, porque otra parte entró por otro camino a la ciudad. Vinieron también unos chicos de Tancacha. En total fuimos 31", comentó.

Protocolo

Los gauchos, con barbijo y alcohol en gel, cada uno llevó su mate y jarro. Varios de ellos son familiares entre sí. En lo oscuro de los caminos rurales cercanos a General Cabrera, las siluetas de los vecinos parecían un almanaque gauchesco. Una fila de caballos en el horizonte con una luna llena de fondo.

Cuando paramos a descansar, para tomar algo, siempre había algo de folclore, porque no había apuro ni para llegar ni para volver. Cuando paramos a descansar, para tomar algo, siempre había algo de folclore, porque no había apuro ni para llegar ni para volver.

Ariel Luna, hermano de Alberto, dijo ante la pregunta de si era posible cabalgar de noche, con la iluminación en clave baja: "Sí, mi amigo; ellos te van llevando, no hace falta tanta iluminación”. “(Los caballos) siempre están orientados y están volviendo a su casa", describió.

Los animales se dirigieron rumbo a su destino, el barrio Centenario de General Cabrera, sin GPS ni faros.

Los altos en la huella tuvieron la actuación de algunos guitarreros. "Cuando paramos a descansar, para tomar algo, siempre había algo de folclore, porque no había apuro ni para llegar ni para volver. Lo importante era andar a caballo y disfrutar de eso", comentó Ariel.

El grupo de gauchos incluyó a algunos adolescentes que también mostraron conformidad, en un periplo sin wifi, tablet ni pantalla.