El corazón de fuego mantiene la sensación de calidez de las históricas salamandras. Los modernos envolventes y la tecnología aplicada al servicio de la calefacción favorece el uso eficiente de la fuente energética.
Son las estufas a pellet -o de biomasa-, que constituyen una alternativa al momento de calefaccionar un espacio y a la vez realzarlo con la incandescente llama como objeto decorativo.
A través de una pantalla digital que corona la parte superior del artefacto se pueden programar horarios de encendido y apagado, definir una temperatura deseada y mantenerla estable, y hasta incluso controlar el equipamiento de forma remota.
El ingeniero mecánico Víctor Domínguez, encargado de la sucursal de Czer Clima en Río Cuarto, comenta que este tipo de estufas se insertaron en el mercado hace unos 8 años. En el caso de su empresa, ofrecen tres líneas de marcas diferentes con potencias que van desde las 7.500 a las 12 mil kilocalorías. “Para tener una idea, con una estufa de 8 mil kilocalorías se pueden calefaccionar aproximadamente 70 metros cuadrados, con una altura estándar de 2,6 metros”, señala Domínguez.
Una tolva superior almacena los pequeños trozos de pellet de aserrín de pino que se dispensan según la intensidad de calor programado por el usuario. Una suerte de ventilador aviva la llama que puede ser visibilizada desde el exterior a través de un visor de vidrio.
“Están provistos de un sistema de autolimpieza, pese a que el índice residual es muy bajo y que ronda entre el 0,3 y el 0,5 por ciento del total de pellet suministrado”, señala.
Rendimiento y costos
En cuanto al rendimiento, el comerciante cuenta que un kilogramo de pellet aporta unas 5 mil kilocalorías por hora.
Domínguez comenta que en la actualidad el gas natural es el combustible más económico al momento de calefaccionar un ambiente. Ubica el costo que puede significar la utilización de pellet en el mismo escalón que el gas envasado, pero posiciona un poco más arriba el costo de la energía eléctrica, la que –entiende- es la fuente más onerosa al momento de aportar calor a un espacio.
“Con respecto a la leña, es más económico calefaccionar una casa con pellet, pero muchas veces quienes incorporan una estufa a leña cuentan de antemano con la posibilidad de acceder a la leña de forma gratuita ya sea por tener campo o conocer gente que pueda autorizarlos a proveerse de sus propios establecimientos”, comenta.
Para tener una referencia, una estufa a pellet de una prestación de 8 mil kilocalorías se ubica en un valor de 85 mil pesos y de allí hasta la de 12.500 kilocalorías que se ubica en el orden de los 136 mil pesos.
Una bolsa de pellet ronda los 120 pesos y un uso normal de la misma puede durar hasta dos días.
“El hecho de que la estufa a pellet sea programable permite un uso más eficiente de esa fuente de energía”, comenta.

