El proceso se da en un momento de alta tensión e inusual cambio de rumbo tras la captura en suelo venezolano del expresidente Nicolás Maduro y su esposa, en una operación militar estadounidense ocurrida la semana pasada, que Caracas ha calificado de “agresión criminal, ilegítima e ilegal” y que, según el gobierno, provocó la muerte de más de un centenar de civiles y militares. El comunicado de Gil reiteró que Venezuela enfrentará esa “agresión por la vía diplomática”, defendiendo la soberanía nacional y el derecho internacional.
En paralelo, el Gobierno de Estados Unidos confirmó el envío de una misión de diplomáticos —incluidos funcionarios del Departamento de Estado y seguridad diplomática— a Caracas para explorar la posibilidad de reabrir la embajada estadounidense, cerrada desde 2019. La delegación está realizando “evaluaciones técnicas y logísticas inherentes a la función diplomática”, según informó la propia administración norteamericana.
Caracas también indicó que enviará una representación venezolana a Washington para continuar los contactos, aunque no se han divulgado fechas precisas para ese viaje ni detalles sobre el calendario de reuniones.
El restablecimiento de lazos diplomáticos implicaría la eventual reapertura de embajadas y una normalización de las relaciones bilaterales tras años de tensiones profundas. Ambos países se embarcan ahora en una fase inicial de diálogo que podría marcar un giro significativo en la relación, potenciado por la actual coyuntura política en Venezuela y los movimientos diplomáticos recientes.