La devoción a la Virgen y el sentido de pertenencia
La recuperación de este monumento religioso moviliza a cientos de familias de la zona. Mañana, muchos vecinos participarán del acto inaugural
Julio dice que la Virgen de Nuestra Señora del Rosario de Tegua lo protege, y que recibió de ella muchas gracias.
“En épocas en que nos quedábamos sin agua, yo le pedía y me concedía”, asegura. Y agrega: “No recurro mucho a la Iglesia, pero a esa Capilla sí porque siempre sentí la necesidad de cuidarla. Tenía miedo que la profanaran, de hecho ocurrió que dos por tres me encontré con que la rayaban o rompían lo poquito que tenía. Y yo me aferraba más a cuidarla”.
En el mes de octubre, y aun en tiempos en que la capilla estaba reducida a una tapera, las familias de Gigena y Elena concurrían al lugar a la novena en honor a la Patrona. En esa ceremonia se llevaba la imagen que luego permanecía en guarda en una de las iglesias de estas dos localidades.
Oviedo con su mujer y tres hijos participan de estas ceremonias. Hoy dice que su familia está orgullosa de lo que se logró. “Hice muchos sacrificios, hasta enfermo vine a limpiar la Capilla”.
Don Julio adjudica también a una gracia de la Virgen haber salvado su vida. “En una crecida del arroyo que arrasó con el camino y se llevó un puente, me llevó a mí también con camioneta y todo, pero la Virgen me salvó. Fue en diciembre de 2016”, recuerda con detalle.
Historias en común
El anuncio de la reinauguración del templo este lunes ha movilizado a familias en toda la región.
Es que muchas tienen sus raíces en este lugar, y en el cementerio -aún no recuperado- descansan restos de antiguos habitantes de la zona.
Muchas de estas familias volverán mañana a este lugar a visitar la Capilla y podrán recorrer las tumbas.
El cementerio sufrió numerosas profanaciones, pero Julio se encargó de cuidar las tumbas. “Vinieron unos vándalos y se robaron todas las placas, pero yo aún recuerdo donde están algunos de los difuntos, algunas tumbas”, sostiene.
El doctor Juan Carlos Molina, quien vive en Río Cuarto, volverá después de muchos años al predio donde se emplazan la Capilla y el cementerio. Recuerda que cuando niño fue con su familia a ver la tumba donde se encuentran los restos de su abuelo: “Él era de la zona, se enfermó y murió. Lo enterraron ahí. Hace unos 10 años yo volví. Estaba todo abandonado, pero lo único que se mantenía en pie era la Capilla”, señala.
Invitado por los intendentes Fernado Gramaglia (Alcira) y Néstor Zunino (Elena), mañana participará del acto inaugural. “Mi familia tiene sus raíces en ese lugar”, concluye.
“En épocas en que nos quedábamos sin agua, yo le pedía y me concedía”, asegura. Y agrega: “No recurro mucho a la Iglesia, pero a esa Capilla sí porque siempre sentí la necesidad de cuidarla. Tenía miedo que la profanaran, de hecho ocurrió que dos por tres me encontré con que la rayaban o rompían lo poquito que tenía. Y yo me aferraba más a cuidarla”.
En el mes de octubre, y aun en tiempos en que la capilla estaba reducida a una tapera, las familias de Gigena y Elena concurrían al lugar a la novena en honor a la Patrona. En esa ceremonia se llevaba la imagen que luego permanecía en guarda en una de las iglesias de estas dos localidades.
Oviedo con su mujer y tres hijos participan de estas ceremonias. Hoy dice que su familia está orgullosa de lo que se logró. “Hice muchos sacrificios, hasta enfermo vine a limpiar la Capilla”.
Don Julio adjudica también a una gracia de la Virgen haber salvado su vida. “En una crecida del arroyo que arrasó con el camino y se llevó un puente, me llevó a mí también con camioneta y todo, pero la Virgen me salvó. Fue en diciembre de 2016”, recuerda con detalle.
Historias en común
El anuncio de la reinauguración del templo este lunes ha movilizado a familias en toda la región.
Es que muchas tienen sus raíces en este lugar, y en el cementerio -aún no recuperado- descansan restos de antiguos habitantes de la zona.
Muchas de estas familias volverán mañana a este lugar a visitar la Capilla y podrán recorrer las tumbas.
El cementerio sufrió numerosas profanaciones, pero Julio se encargó de cuidar las tumbas. “Vinieron unos vándalos y se robaron todas las placas, pero yo aún recuerdo donde están algunos de los difuntos, algunas tumbas”, sostiene.
El doctor Juan Carlos Molina, quien vive en Río Cuarto, volverá después de muchos años al predio donde se emplazan la Capilla y el cementerio. Recuerda que cuando niño fue con su familia a ver la tumba donde se encuentran los restos de su abuelo: “Él era de la zona, se enfermó y murió. Lo enterraron ahí. Hace unos 10 años yo volví. Estaba todo abandonado, pero lo único que se mantenía en pie era la Capilla”, señala.
Invitado por los intendentes Fernado Gramaglia (Alcira) y Néstor Zunino (Elena), mañana participará del acto inaugural. “Mi familia tiene sus raíces en ese lugar”, concluye.