Después de dos años muy complejos, el entrenador en jefe de Urú Curé, Carlos Becerra, se ilusiona con que la del 2022 será una temporada en la que podrá trabajar sin incertidumbre. “Creemos que en esta temporada vamos a poder planificar el trabajo con tranquilidad. Que no vamos a tener el temor de que se pare todo, que se reprogramen partidos”, comenta quien comenzó su ciclo a comienzos de 2020 y tuvo que atravesar sus dos primeras campañas con el coronavirus como actor principal. Bajo sus órdenes, el plantel superior de La Lechuza comenzó la pretemporada el último día de enero, de cara a lo que será el certamen de Primera División de la Unión Cordobesa de Rugby.
“Para los jugadores va a ser muy importante, porque van a entrenar con la motivación de saber que van a jugar. El año pasado nunca estábamos 100% seguros, porque podía haber algún inconveniente de último minuto y te quedabas sin salir a la cancha. Ahora estamos más seguros de que no va a haber tanta incertidumbre. El trabajo que hagamos se va a poder poner en cancha seguro”, agrega Becerra sobre lo que será el trabajo semana a semana. Remarca que eso es vital para el jugador, porque repercute mucho en lo mental.
El 31 de enero Becerra se reencontró con sus dirigidos para empezar el entrenamiento conjunto. De manera individual, los jugadores venían realizando tareas físicas. “Estamos muy contentos de volver a vernos. A los jugadores los encontré muy motivados porque creemos que vamos a poder tener un año completo de competencia”, explica el entrenador.
El plantel no tuvo demasiadas modificaciones con respecto al de 2021. Cosa muy distinta a lo que ocurrió en la pretemporada pasada, cuando el largo parate generó muchas bajas. “Tenemos un plantel muy joven, que se sostiene en un grupo de nombres más experimentados. La base va a ser más o menos la misma con la que veníamos trabajando y se han sumado seis o siete chicos de la M19”, describe Becerra. Álvaro Aguilar y Francisco Sansot, dos de los jugadores que anunciaron que no van a jugar esta temporada.
Entre los problemas que trajo la pandemia, estuvo la falta de tiempo y de continuidad para que el plantel pudiera trabajar con la idea de juego que plantea Becerra. Incluso el año pasado, en el que se volvió a competir, los tiempos no fueron los ideales debido a la incertidumbre y los meses de parate. “Nosotros el año pasado tratamos de plasmar algunas de las cosas que queríamos y por momentos lo hicimos. Creemos que este año vamos a poder tener el tiempo necesario de trabajo. En ese sentido, nuestro objetivo es el de poder evolucionar hacia un rugby más integral, sin perder el ADN que tiene Urú Curé”, explica Becerra.
El año pasado, Urú Curé finalizó en la séptima posición del Súper 10 de la Unión Cordobesa. Fue quinto en la fase regular y se quedó afuera de las semifinales al perder ante La Tablada en el playoff. “El objetivo es llegar a la etapa final, no sólo para pelear arriba, sino también para obtener la clasificación a un torneo nacional”, indica Becerra.

