La cadena de la carne se puso en alerta desde el fin de semana, luego de escuchar los dichos de la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, que en esta oportunidad hizo foco en el comercio exterior, al señalar que al Gobierno no le iba a temblar la mano si tenía que impedir las ventas al mundo de carne vacuna para que bajen los precios en el mercado interno.
Si bien públicamente hubo muchos actores que intentaron bajarle los decibeles a la discusión, en general se encargaron de recordar los efectos que tuvo esa medida ya adoptada en 2006 con el mismo propósito. Básicamente, los integrantes de los distintos eslabones de la cadena vacuna recordaron que, luego de un primer momento de baja de precios, después llegó la liquidación del stock, la pérdida de más de 10 millones de cabezas en el país y finalmente hacia 2011 el precio de la carne había rebotado y estaba a valores más altos y casi sin exportaciones.
“Creo que la secretaria está abocada para colaborar en la baja del precio de los alimentos. Y usó un ejemplo referido a la carne y me parece que fue desafortunado el ejemplo porque estamos en un momento de la ganadería en el que se toman decisiones y este tipo de declaraciones puede hacer dudar a quien piensa invertir. Incluso si uno analiza sus dichos, lo que plantea excede su competencia”, remarcó el presidente de Fifra (la Federación de Industrias Frigoríficas), Daniel Urcía.
Además, en declaraciones al programa radial Buen Día Río Cuarto, que se emite por la Digital 91.9, el directivo agregó: “Cuando uno escucha al Presidente y otros funcionarios parece que la intención no es ir hacia el cierre de exportaciones, incluso recordemos la reciente apertura de exportaciones a México”, remarcó.
Por otro lado, Urcía precisó: “No tenemos dudas de lo que genera la carne en divisas para el país y, por otra parte, el mercado doméstico está muy bien abastecido por todas las carnes”, indicó.
Con respecto al punto central de la discusión, relacionado con los precios y la escalada que tuvieron en el último año, el titular de Fifra destacó: “Los precios son los del mercado y la carne acá es la más barata de la región, y mucho más barata que la de los mercados en donde vendemos. Ahora, tenemos un problema de poder adquisitivo de la población, un problema inflacionario, que exceden a nuestro sector”, puntualizó.
Argentina consume hoy casi 120 kilos por habitante al año entre todas las carnes y es récord mundial. En promedio, 50 kilos son de carne vacuna, otro récord.
Con respecto puntualmente a las declaraciones de Español, Urcía admitió: “Generan preocupación porque provienen de una Secretaría que cumple un rol importante, pero creo que al analizarlo en su contexto se advierte que tiene más que ver con la fuerza con la que se quiere trabajar en el tema inflacionario, que otra cosa”.
¿Pero cómo toma esas declaraciones alguien que debe tomar decisiones en algún lugar de la cadena, desde el productor hasta el frigorífico?
Por eso dije que el ejemplo no fue el adecuado. En el ambiente de negocios que uno quiere para la ganadería esto cae mal. Hay que pensar que las decisiones de hoy tienen efecto a un par de años en ganadería. Y, si se teme que haya suspensión comercial, genera gran incertidumbre y claramente decisión puede no tomarse. Y hablamos ahí de inversiones.Por eso es desafortunada la expresión.
Esta medida ya estuvo en la práctica en 2006...
Claro, yo me acuerdo que cuando saca el decreto el expresidente Kirchner había una feria en Madrid con una delegación de Argentina y del ProCórdoba concretamente y estábamos con integrantes de la cadena de la carne intentando colocar producto argentino, y recibieron esa sorpresa, que terminó beneficiando a Uruguay y Paraguay, además de la liquidación fuerte de stock ganadero en el país y cierre de 100 empresas frigoríficas en los años posteriores. En aquel momento el Frigorífico Río Cuarto dejó de ser exportador y pasó a enfocarse sólo en el consumo doméstico. Lo negativo de una decisión de ese calibre ya todos lo conocemos. No genera bienestar, y lo digo como ciudadano, no como responsable de una entidad. Un cierre de exportaciones me preocupa muchísimo porque a la larga trae pobreza. Esa medida no genera empleo. Y desde lo sectorial provoca el retraso de decisiones porque cuando no hay certezas se hace mucho más difícil arriesgarse a invertir. Y sin eso no hay crecimiento ni generación de empleo. Y la Argentina hace mucho que no crece.
Rechazo de la Rural
La que también cuestionó con dureza las palabras de la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, fue la Sociedad Rural de Río Cuarto que ayer remarcó que “esas viejas recetas de probado fracaso –ya se implementaron en 2006 durante la gestión de Néstor Kirchner- le costaron al país más de 11 millones de cabezas, que aún no se lograron recuperar”.
Y agregó: “El cierre de exportaciones de carne vacuna sólo generará el efecto contrario al deseado: repercutirá notablemente en el ingreso de las divisas que tanto necesita el país, no habrá incentivos para seguir produciendo, una eventual menor oferta presionará aún más sobre los precios y se ponen en riesgo los ingresos de miles de familias, ya que se generan más de 100 mil empleos sin contar el trabajo directo e indirecto del sector primario”, dijo la entidad que dirige David Tonello.
“Como se ha alertado en distintas oportunidades cuando se avanza en políticas intervencionistas, la Sociedad Rural de Río Cuarto reitera que el sector agropecuario no es formador de precios. Y que el Gobierno debe hacerse cargo de su responsabilidad a la hora de analizar el valor de los alimentos porque la principal incidencia la tiene el insostenible componente impositivo, cercano al 50% del precio”, finalizó el comunicado ruralista.

