Después de la fuerte remarcación de agosto pasado, el precio de la carne vacuna al mostrador empezó a bajar, y esta semana llegó a abaratarse hasta 500 pesos por kilo en las carnicerías. Los comerciantes explican que esto es una consecuencia directa de la caída del consumo posterior al notorio aumento de precios. Lo cierto es que ahora, en un puesto de venta céntrico el kilo de carne molida se puede conseguir a 2 mil pesos y el asado, a 3.700 pesos o menos.
Jorge Gutiérrez, carnicero y propietario de un local del rubro a metros de la Municipalidad, indicó que el movimiento a la baja se empezó a notar en las ferias desde la semana pasada. “Bajó 30 o 40 pesos el kilo vivo, y esta semana ya se estabilizó en 850 pesos, siempre hablando de carne de ternera y novillito de primera calidad”, apuntó.
Esto significó que, en el mostrador de la carnicería, los precios bajaron 300 pesos en determinados cortes vacunos, 400 en otros y hasta 500 pesos por kilo en aquellos que más se abarataron.
Hoy en día, como referencia, el kilo de pulpa de vaca se puede conseguir a 4.200 pesos, la tapa de asado $ 3.700, la molida $ 2 mil y el kilo de chorizos, $ 3 mil. Incluso menos, dependiendo de la calidad y la ubicación del comercio en cuestión.
Como se recordará, la carne vacuna acumuló en agosto una suba del 60 por ciento, lo que ubicóel precio del kilo en torno a los 4.500 pesos.
El menor consumo bajó los precios
Para Gutiérrez, es claro que “la baja de los precios tiene que ver con que se consume mucho menos carne, sobre todo desde el mes de agosto, con el aumento grande después de la devaluación”.
En este sentido, el carnicero precisó que, tras la remarcación durante la semana de las PASO, las ventas cayeron “entre un 40 y un 45 por ciento”.
El comerciante señaló que no hubo traslado del consumo de un tipo de carne a otro, sino más bien una merma general en el volumen despachado. “El pollo, las milanesas; todo el consumo de productos de carnicería bajó”, comentó al respecto.
Panorama complejo
No obstante, indicó que, con los precios rebajados, esta semana “se empezó a mover un poco más” el consumo de carnes.
Consultado sobre la situación de las carnicerías en la ciudad, Gutiérrez sostuvo que están muy complicadas.
“Está difícil. A nosotros nos bajaron de un 40 a un 45 por ciento de las ventas, y además nos aumentó la faena, el flete y los sueldos”, señaló.
Sin embargo, aclaró que no se conoció que hubiera cierre de este tipo de comercios por la crisis.
La carne empujó la inflación
En otro orden de cosas, un informe reciente del Ieral (Fundación Mediterránea) detectó que los aumentos de la carne vacuna tuvieron un impacto alcista de hasta un 4 por ciento en la inflación de agosto.
Según el informe, el gasto medio en proteína animal ronda el 8 del presupuesto familiar, incluyendo las 3 carnes, chacinados, huevos, hamburguesas procesadas y otros.
“Tomando este último porcentaje como referencia, y trabajando con un aumento de precios consumidor de este grupo de productos de entre el 40% y 50%, el aporte a la inflación de agosto podría estar en un rango de entre 3,2 y 4,0 puntos porcentuales”, detalla el informe.

