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"El agregado de valor es un proyecto federal, pero no siempre se entiende"

Cerca del límite con Santiago del Estero, se siembra maíz, se elabora etanol y se engordan vacunos y cerdos, todo dentro de un mismo establecimiento

En el norte provincial, en el departamento Río Seco, el establecimiento Las Chilcas concentra producción de maíz, elaboración de etanol y carne vacuna y porcina con destino de exportación. Otro círculo virtuoso, esta vez ubicado cerca del límite con Santiago del Estero, lejos de los puertos.

Los 5 hermanos Aguilar Benítez son la segunda generación de la empresa familiar iniciada por su padre, que comenzó con campo ganadero, siguió con agricultura y finalmente se industrializó y construyó un feedlot y una granja porcina. Pero esa expansión hoy tiene un signo de interrogación en el horizonte debido la incertidumbre por la nueva ley de biocombustibles y el más reciente cierre de exportaciones de carne.

Andrés Aguilar es uno de los hermanos que hoy está al frente de la empresa y cuenta que en el feedlot hay actualmente 17 mil animales en engorde, “parte es propio y parte de terceros. Son en general clientes vinculados al sector, como frigoríficos o matarifes”, indicó.

¿Qué pasa con ese volúmen de animales en este contexto de cierre de exportaciones?

Lo que sucede es que esos animales tienen que salir porque ahora están convirtiendo un alimento que es caro, a base de maíz, ya sea picado de maíz, grano o burlanda que es un subproducto del etanol a base de maíz, en grasa. Recordemos que el maíz tiene hoy un costo de 210 dólares. Y ese animal está siendo ineficiente y se está deteriorando porque suma más grasa de la que debería.

¿Y entonces?

Lo que nosotros queremos señalar en este punto no es una queja porque nosotros nos volcamos decididamente a la exportación como estrategia comercial, que con el diario del lunes fue errada, y hoy perdemos dinero. No es ahí adonde apuntamos porque el empresario toma riesgo y por ahí se gana y por ahí se pierde. En 2020 el feedlot estuvo todo el año a pérdida y recién a fin de año mejoró algo. Y el 2019 tampoco fue bueno. Pero eso puede pasar y el empresario puede ganar o perder. Creo que hay que hacer énfasis en que la decisión del Gobierno parece no contar con la información necesaria. Porque esto es perder-perder. Pensemos que uno produce, genera valor, trabajo, eso a su vez se exporta y aporta vía retenciones por las cuales al Gobierno le ingresan divisas. Eso es un círculo en el que ganan todos. Pero con esta decisión tomada pasamos a un esquema en el que todos pierden.

El Gobierno dijo que lo hizo para bajar el precio de la carne...

Pero es que eso ya sabemos que no va a suceder. Todas las veces que cerraron las exportaciones eso no pasó y además le hace un daño a la cadena porque la carne no sube porque sí, sube porque los costos suben. Pensemos que es un producto que se vende en pesos cuando los insumos están dolarizados, como el maíz, a lo que se suma la cotización del dólar y el alza en el gasoil que impacta en la logística. Y en ese esquema lógicamente que la reacción es encerrar cada vez menos animales y entonces vamos a tener menor oferta y con eso vuelve a subir el precio. Porque además el productor con esos costos en alza no va a encerrar y menos para el mercado interno porque no dan los números. Ya lo vivimos a esto. Es una decisión perder-perder. Y eso está bueno que se entienda, y creo que en esto los productores agropecuarios tenemos que hacer un mea culpa y preguntarnos porqué esto no se sabe y cómo el Gobierno toma decisiones así. Y tal vez nosotros no somos buenos explicando y creo que ahí tenemos un déficit y tendríamos que buscar la manera de mejorar esa comunicación y explicar que se puede destruir una industria. Miremos lo que pasó en Venezuela con la industria del café que buscaron tener café barato para los venezolanos y terminaron destruyendo al sector. No podemos destruir lo que es un pilar de la agroindustria nacional como es la carne. No hay dudas que la situación social y la necesidad de tener carne accesible para la gente debe ser un tema a resolver, pero trabajemos para eso. Es como pensar que en Japón le digan a Toyota que no exporte porque quieren autos para el mercado interno, o que Corea le diga eso a Samsung. Veamos de qué manera se puede ampliar la producción para que todos los coreanos tengan su Samsung y no tengan que comprar IPhone. A mí lo que me interesa es que la gente lo pueda ver y entender, porque por este camino vamos a destruir la industria.

Bueno, pero es que en parte se cree que tendrá éxito...

Sinceramente me pone muy mal que la gente piense que esta es una buena decisión. Porque escuché a mucha gente, de todos los sectores sociales, decir que está de acuerdo con cerrar exportaciones porque la carne tiene que quedar barata para la Argentina. Entonces creo que tenemos que invertir más en explicar toda esta situación y contar porqué destruir una industria no es beneficioso como país y porqué vamos a terminar comiendo además carne más cara.

¿Son decisiones basadas en mala información?

La verdad que no sé porqué se toman estas decisiones. Me gustaría pensar que es por ignorancia y por eso creo que hay responsabilidad del sector agropecuario en explicar más y mejor. Siempre prefiero empezar por ver qué podemos hacer nosotros.

Y toda esta carne que iba a exportarse, ¿se pueden volcar al mercado interno?

En general es una hacienda que no se consume en el mercado interno por eso es complicado. Si se podría, sería como malvenderla porque es un producto que acá no se consume. Con el tema del paro algo de la hacienda se estuvo malogrando, aunque nosotros apoyamos el paro.

A dónde iban estos novillos que están engordando?

Casi todo a China.

¿Qué expectativas tienen tras este cierre de exportaciones?

No sé qué va a pasar, pero me gustaría que el Gobierno nacional entre en razón, que nosotros los productores hagamos saber que es una pésima decisión en la que todos pierden y reabra las exportaciones. Y en cuanto al paro agropecuario, no estoy seguro que sea la mejor forma de protestar; lo mejor sería poder dialogar y explicar.

Y la carne se sumó al bioetanol, que también transita un momento difícil...

Sí. Ese negocio viene con margen negativo desde hace dos años, cuando se congelaron las naftas. Es el problema de no tener previsibilidad en el país. La dificultad dentro del esquema de economía circular que tenemos es que nuestro norte siempre fue darle valor agregado en origen a nuestra producción primaria. Y eso porque estamos muy lejos del puerto y el norte de Córdoba, en donde estamos, es pie de sierra, con buena amplitud térmica y es una zona maicera muy buena. Y a ese maíz, llevarlo a puerto es muy costoso. Cuando valía 100 dólares nos costaba 30 llevarlo a Rosario, era inviable. Y agregarle valor en origen entonces es una consecuencia lógica. Y así llegamos a agregarle valor a toda nuestra producción con un esquema que lleva todo el maíz a la planta de etanol y los subproductos del maíz van a alimentar al feedlot. A su vez, los subproductos del feedlot y de la producción porcina, porque tenemos también una granja de cerdos, van a un biodigestor que alimenta con biogas a la caldera que es el pulmón de la planta de etanol; porque no tenemos gas de red ahí. La alternativa es el GLP que es prohibitivo. Y los subproductos del biodigestor es agua rica en nitrógeno, fósforo y materia orgánica que van a fertiregar las hectáreas que van a volver a sembrarse con maíz para reiniciar todo el ciclo. Entonces a través de la planta de etanol tenemos todo el proceso en marcha y por lo tanto no se puede parar porque nos quedamos sin el insumo base para los animales. Entonces, más allá de que dé pérdida esa unidad de negocio, hay que mantenerla por todos los demás eslabones. Esa es la contra si se quiere del esquema de economía circular.

¿Cuánto maíz muelen para la planta?

Molemos 1.300 toneladas de maíz por mes que se traducen en 16 mil litros de alcohol por día. Casi 6 millones de litros por año que va al corte de nafta. Y que también sufrimos por el congelamiento de precios en su momento debido a que acá también el insumo central que es el maíz no dejó de subir. Nosotros somos unos arduos defensores del agregado de valor en origen por todos los beneficios que tiene, incentivando inversiones y dando trabajo en la zona. Nosotros empleamos a 100 personas y en el campo de al lado, de igual dimensión, emplean a una sola persona y contratan siembra, fumigación y demás servicios porque sólo hacen agricultura. Proyectos como Las Chilcas son federales porque se levantan en lugares del interior, generando un gran impacto positivo, y tienen más sentido cuanto más lejos del puerto se esté. Y todo esto, tristemente y sin previsibilidad, es difícil. Te hace dudar sobre la conveniencia de impulsar y apostar por el agregado de valor. Muchas veces pensamos si no es mejor sembrar todo y vender a puerto; vamos a tener muchos menos problemas. Y a esto creo que no lo está viendo ni el Gobierno ni la sociedad. Este emprendimiento está basado en que creemos que la Argentina tiene que apostar a la agroindustria, que es donde es fuerte. Podemos alimentar al mundo, hacer muchas cosas. Pero le estamos pegando y estamos errados en algunos lineamientos.