Daniel Urcía, consejero del Instituto Promotor de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) y presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (Fifra), aseguró que el precio del kilo de carne es el más barato entre los países del Mercosur. Aseguró que en el país no hay nadie con posición dominante y que los valores que paga la gente surgen de la oferta y la demanda.
“En una economía inflacionaria como la argentina, quien diga que la carne no va a seguir subiendo, está mintiendo”, señaló Urcía.
El presidente de Fifra habló ayer con el programa Mensaje Directo que se emite por Somos Río Cuarto y Quatro TV.
- Los alimentos siguen generando mucha presión en el índice general de precios. ¿Cómo está el panorama con respecto a la carne?
- Justamente el lunes va a salir nuestro informe mensual que va a estar titulado “La única verdad es la realidad”. Lo que estamos viendo es justamente producto de la situación inflacionaria que trae Argentina desde hace décadas; todos los movimientos de precios tienen su origen en esa situación. En el caso puntual de la carne, el año pasado sostuvimos el consumo de carne vacuna y si uno se remonta y hace un análisis histórico estamos produciendo la misma cantidad de carne que en el año 80, cuando éramos 25 millones de habitantes, y ahora somos 45. Como contraparte, ha crecido mucho la producción de carne porcina y de aves y eso nos permite estar consumiendo más carne que en el año 80. Lo que pasa con la carne vacuna y la caída fuerte de este primer bimestre tiene un efecto de correcciones de precios. La hacienda subió interanual casi el 80 por ciento, la carne al consumidor subió apenas un 70 por ciento, lo que está 10 puntos por detrás de la hacienda en pie. La recomposición de precios de la hacienda tiene un efecto positivo, porque alienta a que haya producción. En eso tenemos que ser muy claros: cuando no hay rentabilidad en el sector productivo, no hay producción y la carne se encarece: eso lo vimos en 2011. Fue la carne más cara del siglo XXI y esa situación se produjo cuando cayó fuertementeel stock. Lo que hemos visto ahora es el efecto del costo de la alimentación, es decir, el crecimiento del valor del maíz, el efecto inflacionario y la búsqueda de alternativas. Eso creo que es la parte positiva para los consumidores, que tienen precios mejores en el cerdo y el pollo.
- ¿Qué se prevé con respecto a los precios de la carne vacuna? ¿Van a seguir los aumentos?
- Bueno, justamente, cuando tenemos en claro que el país es inflacionario, aquel que diga que los precios no van a seguir subiendo, está mintiendor. Entonces, cuando uno mira y ve que el combustible sube, que los impuestos suben, que las tarifas suben -hubo una recomposición de tarifas eléctricas y se va a duplicar el costo de la energía-, cuando las paritarias van a traer una actualización de los sueldos, esos costos van a subir. No tienen la misma incidencia los costos industriales que lo que puede ser el costo de la materia prima, pero indudablemente es un cóctel que contribuye a la suba. Tenemos que ver cuánto el consumidor, que es el otro actor importante entre la oferta y la demanda, está dispuesto a convalidar. Lo que estamos viendo en la disparidad de precios es que la hacienda buena, bien terminada, sube porque hay una demanda de un sector que convalida ese precio de la hacienda buena. Y la hacienda mala baja. Estamos notando entonces que se amplía la brecha en el valor de la hacienda y esos valores se replican después en las carnicrerías. Te vas a encontrar el mismo corte con diferencias de hasta 300 pesos el kilo entre una carnicería y otra. Eso es así porque hay variedades en la carne y obviamente el consumidor va a tener que empezar a buscar más precios si quiere hacer rendir más el dinero y no le importa tanto la calidad o el servicio de determinado comercio.
- ¿Como se encuentra la industria con respecto a la exportación? Hace poco Alberto Fernández anunció la venta de cargamentos a México.
- Esa fue una muy buena noticia. Nos sorprendió porque México es un destino importante. El avance de las tratativas es importantísimo, pero la concreción de las operaciones no es inmediata. Aspiramos a que en el segundo semestre podamos colocar carne en México. El primer bimestre mostró un incremento en volumen de exportación. Lamentablemente, seguimos con valores bajos. La semana pasada se conoció una muy buena noticia: que fue comunicada a Unión Europea la habilitación para el frigorífico Coronel Moldes, la planta de Río Cuarto. También esperamos que entre 30 y 60 días se pueda producir con ese destino. Es una buena noticia para la ciudad y para Córdoba. Ahora esas exportaciones que se hacen a menor valor, más un incremento en los costos de producción, te lleva a una pérdida de competitividad y, por eso, estamos solicitando una readecuación en el valor de las retenciones para sostener la participación que hemos ganado en los mercados. Hoy el 30 por ciento de la produción total se coloca en exportación y el otro 70 se destina al mercado doméstico. Esto nos hace decir con certeza y fundamento que hay un adecuado abastecimiento en el mercado interno.
-¿Hay alguna relación entre las exportaciones y los precios internos? ¿Hay maneras de que las ventas externas no impacten tanto en las carnicerías?
- La exportación es absolutamente complementaria y necesaria para poder sostener una mayor producción. Para que los precios bajen, tenés que producir más. Nuestra producción actual es absolutamente superadora de las necesidades del mercado doméstico; por ende, si no exportamos lo único que logramos es una inmediata caída en los precios internos, con una consecuente caída de la producción y altos precios el año que viene y por mucho tiempo. Es decir, en ese contexto cambiás precios bajos por corto tiempo por precios altos por largo tiempo por escasez de animales. Ese error es tremendo: fueron los efectos que se vieron en 2011, con la carne más cara del siglo en el país. Los precios de la carne son absolutamente competitivos en Argentina; no hay ningún actor con posición dominante, son precios de oferta y demanda. Son precios de la realidad. Hoy el precio que tenemos comparativamente con el resto de los países del Mercosur, aún con los aumentos, es el más barato de la región. Con esto quiero decir que no hay una fórmula y no hay un malo de la película.

