La primera unidad comenzó a funcionar en junio de 2026 dentro de All, un minimercado y drugstore ubicado en avenida José María Eguía Zanón 9552, en Villa Warcalde. El establecimiento se encuentra en un sector cercano a los ingresos de distintos barrios cerrados.
El proyecto demandó una inversión de US$ 11.000. De ese total, los socios destinaron US$ 10.000 a la compra y adecuación del equipo, mientras que los US$ 1.000 restantes se utilizaron para desarrollar la identidad visual y la marca. A esos montos se añadieron los costos logísticos.
La intención de sus fundadores es probar el funcionamiento comercial y operativo de esta primera máquina antes de avanzar con un sistema de franquicias. Según explicaron, ya recibieron consultas desde distintos puntos de Argentina e incluso desde el exterior.
Una necesidad cotidiana convertida en negocio
La idea surgió después de una experiencia de compra en un comercio que ofrecía carne envasada al vacío dentro de heladeras, aunque el pago todavía debía realizarse en una caja tradicional.
“Fuimos a comprar a un lugar que tiene heladeras con cortes envasados al vacío; elegís por tu cuenta y pagás en la caja. Cuando volvíamos en el auto pensé: ‘Qué bueno estaría automatizar esta operación, como una máquina expendedora’”, recordó Pinto en pap.
A partir de aquella observación, los emprendedores comenzaron a trabajar en junio de 2025. El proceso de diseño, adaptación y preparación se extendió durante un año, hasta la inauguración del primer punto en junio de 2026.
“La idea es resolver para quien no tiene carnicería cerca o que se queda sin margen cuando cierra el horario comercial”, indicó Pinto.
Tecnología cordobesa para conservar y vender los productos
Uno de los principales desafíos fue lograr que el equipo mantuviera la temperatura necesaria para preservar alimentos frescos. Después de analizar distintas alternativas, incluso desarrollos disponibles en otros países, Pinto y Mure trabajaron con Infas Group, una empresa metalúrgica de Córdoba especializada en soluciones de venta automatizada.
La máquina utilizada había sido diseñada inicialmente para comercializar helados y productos congelados. Mediante un desarrollo específico, se modificaron tanto su estructura como el software para adecuarlos a la conservación y entrega de carne refrigerada.
El dispositivo no posee una balanza para calcular el importe de acuerdo con el peso de cada pieza. Para resolver esa limitación, Dotería adoptó un esquema basado en unidades estandarizadas.
Los emprendedores acordaron el abastecimiento con Mercado de Carnes, un proveedor ubicado en las inmediaciones de la Recta Martinoli. La firma entrega piezas de un kilogramo, envasadas al vacío, identificadas con la imagen de Dotería y con las habilitaciones correspondientes.
Qué productos se pueden comprar
La oferta incluye bife de chorizo, ojo de bife, colita de cuadril, lomo, vacío, entraña, matambre y tapa de asado. También se incorporaron bondiola y matambre de cerdo.
La máquina cuenta, además, con productos destinados a picadas, como provoletas, salames y fiambres feteados. De esta manera, la propuesta no se limita a los cortes para asado, sino que busca cubrir diferentes compras de último momento.
En relación con los valores, Pinto explicó que la disponibilidad permanente no implicó un recargo sobre la mercadería.
“Hicimos un estudio de mercado y, si uno busca precios envasados al vacío por la zona, estamos en el mismo valor. No por vender las 24 horas queríamos hacer una diferencia y cobrar más caro, sino ser accesibles”, señaló.
Los primeros números y la expansión del formato
Dotería facturó $500.000 durante su primer mes de actividad, con una participación importante de los artículos de fiambrería. En julio, los ingresos subieron a $600.000 y los cortes vacunos comenzaron a concentrar una mayor parte de las ventas.
El plan económico apunta a llegar al punto de equilibrio y obtener un rendimiento mensual de entre el 2% y el 3% sobre el dinero invertido.
Los socios consideran la unidad de Villa Warcalde como un espacio de experimentación para evaluar la demanda, ajustar el abastecimiento y terminar de definir el funcionamiento del negocio. Una vez consolidada esa etapa, buscarán replicar la propuesta mediante inversores y franquiciados.
“Estamos recibiendo muchas consultas de todo el país e inclusive de afuera para replicar el modelo. Queremos que este primer laboratorio funcione muy bien para estar bien parados frente a futuros inversores o franquiciados”, concluyó Pinto.