“El hormigón visto genera sensaciones particulares. Puede gustarte o no, ya que estamos hablando de un material que va a copiar todas las texturas e imperfecciones de su molde, sin posibilidad de cambio”. La arquitecta María Ortiz Rombola cuenta a Puntal ADC que en el diseño de la “Casa 354” tuvieron la libertad de poder jugar con la morfología de la vivienda en un diálogo continuo con los materiales a implementar.
Junto a su marido, el arquitecto Javier Pinasco, con quien comparte el estudio profesional desde hace más de dos décadas, desarrollaron una obra en la que el hormigón visto adquiere protagonismo no solo por la versatilidad que ofrece sino también por las prestaciones y las cualidades que adquiere durante su envejecimiento.
La “Casa 354” cuenta con 260 metros cuadrados cubiertos y se materializó en el country San Esteban, en el oeste de Río Cuarto.
La elección del hormigón visto siempre estuvo entre las definiciones principales. Lo elegimos casi para la totalidad de la obra por el lenguaje expresivo que tiene y también porque era el que mejor resolvía las formas que queríamos generar en la casa, por su posibilidad de ser moldeado”, señala la arquitecta.
Es que el hormigón respondía directamente a una de las premisas principales que era la necesidad de incorporar un material de bajo mantenimiento, eliminaba algunas etapas en obra y no demandaba la necesidad de un acabado posterior.
“El hormigón visto tiene una vejez que puede gustarte o no, en eso es muy especial”, reitera Ortiz Rombola.
La madera, otro material noble
En su composición volumétrica se combinó el hormigón visto con otro material noble: la madera de caldén, que pasó a ser su cómplice y aliada en una estética conjunta que adquiere su propia impronta en la medida que pasan los años.
“Funcionalmente, teníamos en claro cómo queríamos pisar el lote, por su tipología, orientación y limitaciones. La forma no fue solo el resultado del modelo en 3D, sino que fue una negociación continua entre ideas de construcción, materiales disponibles y presupuesto”, explica la profesional.
La idea principal en la materialización de la casa fue elegir texturas y materiales en su estado crudo y natural, contemplando y experimentando con su vejez propia.
Respecto del juego de vacíos y llenos en la morfología en general, se resolvió mantener la fachada casi ciega por dos condicionantes: su orientación hacia el oeste y por la intención de mantener la privacidad interna de la misma, considerando que se encuentra a la vera de una calle de dimensiones angostas. Así, la vivienda se planteó como un volumen compacto, con una fachada cerrada a la calle.
En contrafrente, la decisión fue radicalmente opuesta: la casa se abre a un gran jardín que permite captar las visuales naturales que alberga, entre otra vegetación, grandes palmeras.
La solidez de la fachada se va desmaterializando hacia los remates.
Aparecen terrazas cubiertas con pérgolas del mismo hormigón visto, que le van dando cierta transparencia y liviandad al conjunto.
La arquitecta cuenta que el interior se pensó a partir de un concepto abierto con ambientes integrados que a la vez permiten lograr ciertas sectorizaciones con distintos recursos, tales como portones corredizos, y con algunos espacios en Planta Baja que puedan responder a varias funciones, inclusive a la de una suite.
Diseño interior
En el interior también se pueden ver algunos muros en hormigón visto, que son los que se continúan desde la fachada, pero ya representan la minoría debido a que va desapareciendo gradualmente.
“Los dormitorios, por ejemplo, solo tienen el cielorraso de hormigón y las paredes están revestidas en yeso. En el interior las texturas se van refinando, acompañando el uso de cada ambiente”, dice.
El hormigón aparece también en la escalera, en la mesada de un baño y hasta en una isla de cocina, esta última terminada con un intenso pulido que permitió alcanzar una notable estética.
Cabe agregar que “Casa 354” fue distinguida por el portal internacional Plataforma Arquitectura/ArchDaily entre los diseños de categoría “vivienda” del 2020.
Por Javier Borghi

