La frase insignia del Mago de Oz, “no hay lugar como el hogar”, cobra su verdadero valor en tiempos difíciles. Estar en un lugar confortable se transforma en un apoyo imprescindible cuando la mano viene dura, como en estos tiempos de coronavirus y aislamiento sanitario. Así lo vive también Macarena Ceballos, la nadadora riocuartense que logró regresar de Buenos Aires unos días antes de que el Presidente decretara la cuarentena. “El 14 de marzo, cuando se veía venir esto, tomé la decisión de venirme para acá y la verdad que fue lo mejor que pude hacer. Si no me hubiese quedado sola allá, sin mi familia y la hubiera pasado muy mal”, cuenta quien estaba en busca de la clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio, cuando se desató todo el embrollo por el Covid-19.
“Esto es más duro para la cabeza que para lo físico”, manifiesta Ceballos sobre cómo afecta este contexto la vida de un atleta. Explica que si bien el parate complica mucho los entrenamientos, el golpe más importante puede llegar por el lado mental. “Es un momento en el que te podés ir de foco. Para mí es importante tener cerca a los tuyos, estar tranquila y rodearse de energía positiva”, remarca Ceballos.
Para la nadadora, una de las herramientas que le está permitiendo sobrellevar el momento es haber adaptado su rutina. “Estoy descansando un poco más, cambié algunos horarios para disfrutar de otras cosas, sin dejar de lado mis entrenamientos y mis objetivos. Se trata de no dejarse llevar por la ansiedad”, remarca Ceballos y agrega que el deportista tiene que comprender que hay acontecimientos externos que impactan en su desempeño y que no debe alterarse por no poder modificarlos.
Dentro de todas las disciplinas, la natación es una de las que más sienten el impacto del parate, ya que no sólo la afecta en la competencia, sino también en el entrenamiento. “Nosotros no tenemos la chance que puede tener un futbolista que puede seguir con una pelota en su casa. Nosotros no estamos teniendo contacto con el agua y eso afecta mucho”, señala Ceballos. En su caso, explica, sigue una rutina de entrenamientos, en la que cuenta con la colaboración de su familia. “No es que no podemos hacer nada, pero se complica bastante”, indica.
La gran meta que tenía la especialista en el estilo pecho este año era conseguir el boleto para Tokio 2020. Pero muchas cosas cambiaron en el último mes y medio, entre ellas la fecha del evento, que debió posponerse para el 2021. “Yo trato de sacar cosas positivas dentro de este contexto. La suspensión puede generar frustración, pero desde mi punto de vista yo lo tomo como una chance más. Es decir, antes tenía hasta mediados de este año para clasificarme, ahora voy tener más tiempo”, señala Ceballos.
El descalabro generado por el Covid-19 hizo que se pospusieran tres certámenes que iban a servir de clasificatorios para los Juegos. En marzo era el turno del Sudamericano, en abril el Abierto Brasileño y en mayo el Campeonato Argentino. Todos fueron suspendidos y no tienen fecha para su realización. “Hay mucha incertidumbre, pero creemos que cuando se pueda, se van reprogramar algunos torneos y lo lógico es que haya más chances para obtener la clasificación a los Juegos”, precisa Macarena.
“No hay información de cuándo se va a volver a competir, pero no quiero estar ansiosa por eso. En el último tiempo aprendí que no hay que rodearse de pensamientos negativos. Hay que estar enfocada para sacar cosas positivas de este momento y, cuando vuelva todo, estar lista para dar lo mejor de mí”, remarca Ceballos, para quien el objetivo de estar en Tokio sigue bien firme.
Agustín Hurtado. Redacción Puntal

