Desde la entidad académica difundieron un análisis a cargo del docente Bruno Ruyú, profesor de la Maestría de Ciencias de Datos de la Universidad Austral, a pocos días de que se cumplan los primeros seis meses de esta herramienta que utiliza la inteligencia artificial generativa para sostener una conversación con los humanos del otro lado de la pantalla, se trata del ChatGPT. En sus primeros dos meses de funcionamiento la aplicación logró alcanzar los 100 millones de usuarios activos. El 30 de mayo, se cumplen seis meses desde que irrumpió en la vida de las personas y hoy la utilizan desde alumnos en las escuelas hasta profesionales de distintos rubros en sus trabajos.

El número de usuarios en tan poco tiempo suena impresionante si se lo compara con otras aplicación tanto o más populares. Por ejemplo Instagram alcanzó este record en 30 meses, Spotify tardó 55. “A mi modo de ver, esto se dio gracias a una conjunción de cosas. En primer lugar, un muy buen producto, una condición casi necesaria para ese tipo de crecimiento. Pero la clave más grande es, justamente, que tiene una barrera de entrada muy baja para el usuario común”, dice el profesional.

“Estamos acostumbrados a chatear, ya sea en Whatsapp, Instagram o Facebook. Y el ChatGPT responde a la misma acción, eso fue lo que permitió que usuarios que no son activos o tecnológicos muy profundos puedan acceder a él. El modelo chat es clave para que sea fácil. Es un producto que responde cosas con mucha verosimilitud y hace cosas muy interesantes en la parte creativa: resuelve problemas concretos, resume información, responde preguntas. Y todo lo hace desde una interfaz tremendamente sencilla”, agregó.

¿Cuánto tardaron otras aplicaciones en lograr 100 millones de usuario? Google Translate, 78 meses; Uber, 70 meses; Telegram, 61 meses; Spotify, 55 meses; Pinterest, 41 meses; Instagram 30 meses; y TikTok, 9 meses.

“Otro detalle que puede haber jugado un rol importante, pero esto es sólo una hipótesis, es que por la naturaleza misma de cómo funcionan estos algoritmos las palabras se van escribiendo de a poco, creo que tuvo un efecto en atrapar al público al generar una sensación de fantasía de que “del otro lado” había una persona. Seguramente esto jugó algún rol un poco más profundo, que el simple hecho de que el producto es muy bueno y que es muy fácil de usar”, expone Ruyú en la publicación.

Principales logros y desafíos del ChatGPT

Respecto de logros más importantes en estos seis meses de ChatGPT “fue traer al común de la gente una aplicación concreta y fácil de inteligencia artificial, algo que, hasta ahora, no se había logrado en forma consciente. Existen muchas aplicaciones de inteligencia artificial que usamos prácticamente sin darnos cuenta”, detalla el texto.

Y continúa por los desafíos, “creo que vendrá una competencia importante. Todos los grandes jugadores del mundo tecnológico (Meta, Google y algunos otros) intentarán de ganarle algo a ese mercado que OpenAI consiguió muy rápido gracias sus productos GPT. Esta compañía deberá mostrar una destreza para defender la posición dominante consiguió. Un ejemplo es lo que sucedió con los buscadores. El primer buscador no fue Google, existieron otros que habían conseguido dominar el mercado, Alta Vista era uno de los más usados; pero cuando Google sacó el suyo, como era mucho mejor y daba resultados más efectivos, terminó comiéndose ese mercado. Si alguien puede hacer un producto mejor, puede ser un gran desafío para OpenAI”.

Regulaciones y controles

En este aspecto, el docente sostiene que también existen desafíos en el área regulatoria y de control de la información que produce la herramienta, “porque, al fin y al cabo, estos son algoritmos que completan texto, es decir que no hay un ser humano que piensa. Deberán implementarse cada vez más y mejores controles para que la información que sale a partir de las preguntas que la gente hace, dejen de ser sólo verosímiles, para ser verosímiles y, además, correctas. Por otro lado, están los usos malintencionados de propagar información incorrecta, desinformar y generar contenido malicioso. Eso también es un desafío ya que tendrán que seguir implementando controles para nadie pueda hacerlo. O, al menos, dificultarle la tarea a quien quiera intentarlo”.

“Como cualquier tecnología disruptiva, la inteligencia artificial trae aparejados sus riesgos, lo importante está en no hacer caso omiso de eso y no minimizarlos. Pero tampoco magnificar la amenaza por encima de la realidad, porque puede ser contraproducente. Entonces, no hay que omitir los riesgos, sino gestionarlos”, describe y agrega a continuación: “los propios desarrolladores de las tecnologías de inteligencia artificial hoy reconocen los riesgos y apelan a que los Estados y las agencias gubernamentales trabajen en una regulación, para que exista un control y haya entendimiento de cuáles son los problemas y empecemos a gestionarlos uno por uno. Igualmente, tiene que ser una combinación público-privada para lograr un control completo”.

Hasta dónde puede llegar la IA

Es una de las preguntas que se hace el profesor de la Universidad Austral y “la mejor respuesta está en la ciencia ficción. Isaac Asimov y muchos otros pensadores y escritores han planteado posibles aplicaciones de inteligencia artificial donde la limitante es tecnológica. Sin embargo, poco a poco, la humanidad fue resolviendo esas limitantes y logró avanzar. Esto es una herramienta que, bien usada, es muy útil para educar a las personas. Así como la calculadora ayudó a avanzar mucho más rápido en cálculos difíciles, considero que pasará lo mismo con la educación y el Chat GPT. Obviamente hay que educar a las personas para que tengan una buena forma lógica de razonar. Pero una vez que uno aprende a hacerlo y adquiere criterio, el ChatGPT se convierte en una herramienta que permitirá hacer muchas cosas y mucho más rápido, y esto permitirá dedicarle tiempo a tareas de mayor valor agregado cognitivo. Por lo que creo que en la educación habrá una revolución grande”.

En el ámbito laboral, asegura que “lo importante es entender que acá hay una herramienta muy grande para automatizar cosas, tareas difíciles, aburridas o que simplemente no agregan valor, y permitir a las personas hacer lo que mejor hacen: pensar, crear, empatizar, vincularse con otras personas; y dejar que empiecen a automatizarse las tareas que menos valor agregan o, incluso, aquellas que sea peligrosas”.

“Creo que en todas las áreas de las distintas empresas y en las distintas disciplinas habrá una disrupción. El GPT mostró que se puede llegar a todas las personas. En un periodo corto de tiempo, absolutamente todos, de alguna forma u otra, utilizarán y aplicarán herramientas de inteligencia artificial porque, de lo contrario, estarían haciendo su trabajo en forma poco eficiente. Y creo que sucederá mucho más rápido de lo que imaginamos”, finaliza.

Redacción Rostros & Rastros