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Fuerte caída de actividad, advertencias y una crisis industrial que podría continuar

Los números del Indec y la cúpula de la UIA venían reflejando la depresión al interior de las fábricas y las posibles consecuencias, como la de Fate

Antes del fin de semana largo y sin tiempo que perder, la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA) se reunió en el quinto piso del Ministerio de Economía con Luis Caputo, y más allá de los obvios respaldos a los cambios en materia laboral, los empresarios se encargaron de transmitirle al funcionario su preocupación por el nivel de actividad que muestra la economía nacional. Pocas horas antes, la Junta Ejecutiva de la UIA se había convocado para escuchar los lamentos de varios de sus socios, lo que motivó un comunicado, el primero del año, donde la entidad expresó su creciente malestar por “la proyección de un año que comienza con tensiones en materia de actividad”, al tiempo que manifestó su “preocupación por los sectores más afectados y la necesidad de trabajar en la recuperación de la industria”. Hoy, con la situación de Fate, pareció un aviso. En el medio, hay quienes especulan con una vinculación entre la situación de Fate y una medida adoptada por el Gobierno que afectó a Aluar, la productora de aluminio del mismo grupo empresario que conduce Javeir Madanes Quintanilla. Concretamente, el Ministerio de Economía dejó sin efecto medidas antidumping al aluminio chino, afectando el negocio de Aluar. De allí la especulación.

Lo cierto es que uno de los sectores a los que aludía la UIA y su preocupación era precisamente el de caucho y plásticos, de los más golpeados por el freno del consumo y la apertura de importaciones, una combinación que los mismos industriales advertían como “de alto peligro”. El “timing” entre apertura y reformas debía ser calibrado puntillosamente, con precisión de bisturí y no de motosierra, según reclamaron en varias oportunidades. Hoy, la sensación de los empresarios es que algo está fallando. En Córdoba, el presidente de la UIC advirtió al filo del 2025 que “la apertura económica en determinados rubros, parece excesiva” y reclamó extremar la inteligencia en ese proceso.

La situación del caucho y plástico se viene advirtiendo desde hace tiempo; no es una sorpresa su situación de crisis. Ya en el último informe de uso de la capacidad instalada de la industria que publica el Indec se observaba a esa rama de actividad como una de las más afectadas por la parálisis: a diciembre del año pasado mantenía poco más del 33% de su capacidad en funcionamiento. Pero era un punto dentro de una pendiente marcada, siempre según los datos oficiales del Indec.

Ya a fines de 2023 el sector tenía menos de la mitad del uso de su capacidad, con el 46,5%. Luego repuntó: para agosto de 2024 llegó al 50,8% y a partir de ahí fue todo caída. En noviembre de 2024 último alcanzó el 46,8%; en diciembre bajó al 42% y para mediados de 2025 ocupó un 43% de sus máquinas. Cerró el año pasado con el 33,5%. De allí que ahora la mirada esté puesta sobre otras empresas del mismo rubro en el país.