“Pruebas de cargo no hay”, admitió Yanina Aluen, una sobrina de Claudia Muñoz. “Pero hay indicios que, concatenados, llevan directo a Medina”, agregó la joven abogada que ayer actuó como vocera de los deudos.
Uno de esos indicios es el testimonio del vecino que esa fatídica tarde del 9 de mayo de 2017 estaba desparramando tierra en la vereda cuando vio salir de su casa a Claudia en su auto y, detrás de ella, a Medina, caminando a paso apurado, “casi como trotando”.
Ese vecino, de apellido Godoy, declaró nuevamente en el inicio del juicio y lo que contó fue similar a lo que había dicho la primera vez en la Justicia, excepto por un detalle: aquella vez había omitido decir que entre esa primera imagen de Claudia saliendo en su auto desde el pasaje Juan de Garay hasta calle San Martín, y la del albañil que salía apresurado de la casa de su tía en la misma dirección transcurrieron...¡5 minutos!
Ese corto lapso de tiempo, en este caso puede resultar una eternidad: no es lo mismo decir que el testigo vio cómo Medina salía detrás del auto de la víctima, que afirmar haberlo visto salir 5 minutos después, en la misma dirección que el vehículo.
Días después, con el barrio conmocionado por la muerte de la comerciante, Godoy rebobinó la escena que presenció y tuvo un mal presentimiento:
-Che, ¿este tipo no se habrá mandado un moco? -Recordó que le dijo a su esposa.
-No, ¡estás loco! -Le contestó la mujer.
En su declaración la esposa de Godoy había dicho que Medina tenía un andar pachorriento y por eso le resultaba extraño lo que su esposo había relatado. La mujer era una de las testigos citadas para la primera jornada del juicio, pero al filo del juicio se supo que había fallecido el mes pasado. Por eso se incorporó a la causa lo que había declarado a los pocos días del crimen de Claudia Muñoz.
Más allá de que fuese Medina la persona que vio Godoy, el nuevo dato que aportó acabó debilitando uno de los indicios de una causa a la que no le sobran elementos de cargo.