A los chicos las drogas duras les dañan inmediatamente el proceso de razonamiento.
Según las estadísticas, los que más piden ayuda de modo autónomo son los adictos mayores de 25 años de edad.
Y, cuando la familia acompaña, el lapso del proceso de recuperación del paciente se reduce en un 50 por ciento.
“Por año, los casos de adicciones aumentan un 30 por ciento”, dijo a Puntal el referente del Hogar de Cristo de Río Cuarto, el sacerdote Carlos Arce.
Yluego añadió: “Cada vez hay más pibes chicos, a quienes las drogas duras dañan inmediatamente el proceso de razonamiento”.
“Ylos que más piden ayuda de modo autónomo son los mayores de 25 años”, puntualizó.
El párroco de San Pantaleón manifestó además que “cuando un adicto toma la decisión de mejorar su vida y está acompañado por lazos afectivos, esto es familia y amigos, la recuperación se achica en un 50%”.
“Nosotros recibimos ayuda del Sedronar y de la Fundación Banco de Córdoba a través de Cáritas Córdoba”, comentó.
“A fin de enero, empezaremos en dos lugares nuevos de la ciudad que ya pronto difundiremos”, anticipó el padre.
“También trabajamos para poder terminar un lugar concreto para residentes en la Granja Hogar de Cristo, pasando la Universidad”, finalizó Arce.
De acuerdo con los especialistas, los adolescentes y jóvenes recurren a estas sustancias como “una forma de escapar de la realidad, manejo del estrés, estados depresivos o simplemente encajar en su grupo de pares”.
“Tenemos hijos que hace años vienen arrastrando el problema de las adicciones y ahora se les ha agravado. Necesitamos ayuda urgente”.
Sin embargo, para el párroco Arce, “el consumo de drogas es una consecuencia de dolores” que tiene ese adicto.
En general, alertan por “la demanda de jóvenes con adicciones que es cada vez mayor”.
Los consumos más frecuentes son cannabis y el “rebujito”, que es una combinación de cocaína más heroína.
Las Madres del Dolor, que visibilizan la problemática frente a los Tribunales, testimonian: “Tenemos muchos jóvenes en lista de espera para ser atendidos, que no les encuentran un sentido a sus vidas”.
“Tenemos hijos que hace años vienen arrastrando el problema de las adicciones y ahora se les ha agravado. Necesitamos ayuda urgente, porque también suelen tornarse violentos”, advierten.
“Cada vez son más los jóvenes que caen en la droga y los que ya han muerto por suicidio y nadie los visibiliza”, sostienen.