Las clínicas nucleadas en la Agrupación de Empresas Sanatoriales (Aesa) no salieron con demasiadas expectativas porque las delegaciones casi no tienen capacidad de decisión pero al menos plantearon la crisis que padecen y anticiparon qué ocurrirá con la atención de los jubilados si no hay un cambio en el corto plazo.
“La cuestión es que el sistema está con una crisis de sustentabilidad. Antes había un atraso en los aranceles; ese fue un problema histórico. Pero hoy se ha agravado notablemente. Mientras la inflación del sector en dos años y medio ha sido del 170 o 180 por ciento, los aranceles del Pami no recuperaron ni un tercio de esa inflación. Para este año está prevista una inflación superior al 30 por ciento y el Pami, desde diciembre, programó un aumento del 8 por ciento sólo en el módulo de internación. Esa relación de 8 contra más de 30 la venimos padeciendo desde principios de 2024”, detalló Mario Piastrelini, director médico del Instituto Médico de Río Cuarto.
Pero el atraso en los aranceles no es el único inconveniente. Además, las clínicas se quejaron por el cambio en las reglas de juego y por la desinformación. “El sistema prestador está totalmente asfixiado. En algún momento había libre elección y se pagaba un monto de prestaciones por fuera; eso permitía tener un financiamiento adicional. Pero lo capitaron. Y todavía no nos han dicho cuántas cápitas tiene cada institución. Estamos dando servicios y no sabemos cuál es el tope. Prestás los servicios y después te pagan lo que quieren. Estamos en una situación de desinformación que no es fruto de la desorganización sino que es una estrategia en el marco del ajuste que están aplicando”, dijo Piastrelini.
Hoy las clínicas no saben cuántas cápitas tienen en imágenes, en cardiología y gastroenterología, entre otras prácticas. El director del Instituto agregó que adicionalmente hay situaciones que complican aún más el panorama. “Pagaban desdoblado, después pagaron bien un mes y ahora desdoblaron de nuevo. A eso hay que sumar que te hacen descuentos arbitrarios. Seis meses después te aparecen débitos por prácticas que hiciste pero que el Pami te descuenta con explicaciones sin sentido”, dijo Piastrelini.
Actualmente, el Pami está pagando a 90 días. Hace un anticipo del 20 por ciento y después va cancelando por tramos:internaciones, ambulatorios y prácticas.
“El sistema de Pami está desfinanciado, tiene un precio irreal, que está impuesto y no responde a una cuestión de mercado.Tiene un problema financiero porque paga mal y tiene un problema de estructura porque tiene trampas y está mal definido. Y estamos en una instancia en la que las clínicas han perdido los instintos y los reflejos para adaptarse. No estamos pudiendo adaptarnos y sobrevivir. Si esto sigue así, los jubilados van a tener una atención que va a depender más de la suerte que de la configuración del sistema”, indicó Piastrelini.
Con cupos
Las clínicas indicaron ante el titular del Pami local que se está produciendo el panorama que advirtieron hace unos meses, cuando señalaron que tendrían que poner límites a la cantidad de atenciones. Actualmente, eso es lo que está ocurriendo: los sanatorios atienden el número de cápitas que tienen asignadas. “Después de ese tope no se pueden dar prestaciones gratuitamente. Las instituciones están en modo ahorro. Están con problemas financieros porque el Pami paga tarde y en tramos y además tienen un problema económico porque los precios están atrasados”, dijo Piastrelini.
Actualmente, las clínicas casi no están haciendo prácticas preventivas. Están atendiendo urgencias pero no otro tipo de prácticas que implicarían trabajar en la prevención en pacientes altamente vulnerables. “La incertidumbre es qué va a pasar con los afiliados del Pami ¿Van a ir al sistema público, como está pasando en otros lados?No nos olvidemos que el sistema público ya está saturado hoy. La única atención es la que podemos dar los prestadores y a nosotros, mes a mes, nos ingresa menos dinero. Eso hace que se acumulen deudas, incumplimientos, que sea cada vez más complejo renovar tecnología porque es carísima. No se había visto antes que sistémicamente fuera tan complicado pagar sueldos”, declaró el director médico del Instituto.