La información oficial indica que la Municipalidad recibió en los primeros seis meses del año un total de 29.257 millones de pesos. De esa cifra, el 86 por ciento es coparticipación bruta y el resto está integrado por fondos específicos: Fofindes, Fasamu, Impuesto al Cheque.
La coparticipación bruta llegó a casi 25.100 millones de pesos, lo que representa una caída real del 5,3 por ciento interanual.
Esos fondos que llegan a la ciudad en el marco del sistema tributario nacional y provincial, que distribuye automáticamente los impuestos que integran la masa coparticipable, significan una porción considerable de los recursos que todos los meses maneja el Municipio. Sólo la coparticipación bruta representa el 24,1 por ciento del total de los fondos que administra la Municipalidad y un 4 por ciento adicional está integrado por otros fondos coparticipables. Es decir, la caída de esas categorías tienen un alto impacto en la salud financiera del Estado local.
Pero además hay una contraposición entre los recursos propios de la Municipalidad y los que integran la coparticipación. Mientras los fondos que llegan a la ciudad caen y pierden poder de compra en relación con la inflación, los ingresos propios del Estado local han tenido entre enero y junio de este año un crecimiento real del 8,7 por ciento. Esto indica que la suba estuvo por encima del Índice General de Precios.
Los fondos específicos que integran la coparticipación y que deben usarse para fines puntuales también mostraron un retroceso. Por ejemplo, están los Fondos para el Financiamiento de Gastos de Capital y de Descentralización, que son los que deben usarse para hacer obras de infraestructura o para solventar servicios que se transfirieron al Municipio. En ese caso, en el acumulado a junio llegaron a la ciudad 4.162 millones de pesos, lo que representa una caída real interanual del orden del 4 por ciento.
Casi todos los fondos específicos cayeron. La coparticipación bruta se redujo el 5,3 por ciento pero el Fofindes, que debe destinarse a solventar los servicios que la Provincia les transfirió a los municipios, se retrajo un 4,9 por ciento en términos reales y el Fasamu, un fondo anticrisis y de saneamientomunicipal, el 4,1 por ciento.
La caída general de la coparticipación, que tiene su origen principalmente a nivel nacional por la retracción de la actividad económica, es uno de los problemas que más preocupan a los intendentes. En Río Cuarto el impacto es fuerte pero no determinante porque la estructura tributaria de la ciudad hace que casi el 59 por ciento de los recursos municipales surjan de la recaudación propia. En otros pueblos y ciudades, con una recaudación más débil, las consecuencias son más gravosas porque la coparticipación representa una porción considerablemente mayor de los recursos.