El riocuartense Edgardo Javier Coria fue condenado a ocho de prisión como jefe de una banda que controlaba desde la cárcel y que se dedicada al transporte y comercialización de cocaína y marihuana en la ciudad, otras localidades de Córdoba y la provincia de La Pampa.
Otros siete riocuartenses, miembro de su banda, también fueron señalados y condenados como partícipes secundarios de la organización, al igual que otros tres miembros de una banda asociada, cuyo líder murió durante el proceso judicial que se sustanció en el Tribunal Oral Criminal Federal Nº 1 de la ciudad de Córdoba, integrado por Julián Falcucci, Carolina Prado y Jaime Díaz Gavier.
La investigación iniciada por el Juzgado Federal de Río Cuarto, a cargo de Carlos Ochoa, se sustanció fundamentalmente de escuchas telefónicas donde se pudo hilvanar el accionar de la banda narco, que era comandada por Coria desde su detención en un escuadrón de la Gendarmería, en Corrientes, y luego, desde el penal de Santa Rosa.
El fiscal Maximiliano Hairabedian señaló a Puntal que Coria realizaba todas las operaciones para conseguir marihuana en Chaco y Corrientes y trasladarla a Río Cuarto para su posterior distribución en la ciudad, la zona y localidades de la provincia de La Pampa, tarea que estaba a cargo de los otros integrantes de la organización que estaban en libertad.
Coria se asoció con una banda de la ciudad de Córdoba, que era lideraba por Benito Jaime, quien falleció durante el proceso judicial, aunque tres integrantes de su organización fueron condenados.
El jefe narco era acompañado por Camila Juliana López -su pareja-, Marcelo Rojas Zambello, Oscar Kadlec, Cintia Sanabria, Claudio Chaves, y Diego y José Gutiérrez, quienes recibieron una pena de cuatro años de prisión en carácter de partícipes secundarios del delito de organización para el tráfico de estupefacientes.
Pertenecían a la banda de Jaime: Paola Moreno, Franco González, Daniel Amezaga, quienes recibieron cuatro años de prisión.
Rompecabezas
De acuerdo a la investigación del juzgado Federal de nuestra ciudad, ambas organizaciones tenían una estrecha relación: se proveían mutuamente de estupefacientes, e incluso algunos de sus miembros llegaron a desarrollar tareas en los dos grupos.
De acuerdo con la acusación, desde mediados de febrero de 2017 y hasta el 28 de abril de 2018, Coria se dedicó a organizar la adquisición, el transporte, almacenamiento y posterior distribución de marihuana en Río Cuarto. Ello ocurrió mientras se encontraba detenido en el Escuadrón de Gendarmería de Ituzaingó, Corrientes, hasta julio de 2017, y luego desde la Unidad Penal N° 4 de la ciudad pampeana de Santa Rosa.
El 28 de abril de 2018 se realizaron los procedimientos que dieron fin a su organización. Al momento de los allanamientos se incautaron más de cien kilos de marihuana, vehículos y grandes cantidades de dinero en efectivo.
Hairabedian dijo que la incautación de cocaína fue realizada a Moreno, quien pertenecía a la banda de Jaime.
Coria se asoció con una banda de la ciudad de Córdoba, que era lideraba por Benito Jaime, quien falleció durante el proceso judicial, aunque tres integrantes de su organización fueron condenados.
En la sentencia se consideró acreditado que, para dirigir su organización, Coria impartía órdenes mediante llamadas telefónicas utilizando celulares y también mediante las líneas de los pabellones donde estuvo alojado, o bien por medio de reuniones realizadas durante las visitas que recibía en el penal de Santa Rosa. Extramuros, el resto de los imputados se encargaban de proveerse de marihuana en la ciudad de Resistencia, como también de cocaína en la ciudad de Córdoba. Luego, transportaban las sustancias hasta Río Cuarto en vehículos acondicionados con doble fondo y la almacenaban tanto en esa ciudad como en la capital provincial, para finalmente distribuirla en Río Cuarto, Córdoba y Santa Rosa, La Pampa.
De acuerdo con lo acreditado en el debate, la pareja de Coria, era la encargada de retransmitir sus órdenes y administrar el dinero de la organización, tanto a nivel de ganancias, como también de pagos. Además, López viajaba a la ciudad de Córdoba a llevar dinero tanto a Jaime como a Moreno, acompañada por José Gutiérrez, Rojas Zambello y Kadlec.
Dentro de la misma organización, Gutiérrez y López se encargaban de viajar desde Río Cuarto hacia Córdoba para efectuar pagos y transportar estupefacientes. A fines de 2017, Gutiérrez se desvinculó de la organización de Coria y pasó a trabajar para Jaime, en donde realizaba tareas similares, a veces en conjunto con su hermano Diego.
Bajo las órdenes de Coria, Sanabria visitaba al líder de la organización en La Pampa y era la encargada de viajar a Resistencia para buscar estupefacientes y luego trasladarlos al resto del país, estableció el tribunal. Esta actividad la realizó tanto en colectivos de larga distancia, como en vehículos conducidos por Gutiérrez, Kadlec y Rojas Zambello.
Al mismo tiempo, los imputados Moreno, González y Amezaga formaban parte de la organización liderada por Jaime que, si bien operaba en la ciudad de Córdoba, mantenía estrechos vínculos con la banda de Coria.

