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El 7% de los productores piensa en elaborar biocombustibles y el 8%, biogás

En el sur provincial, una pionera en la materia fue Bio4, que se construyó a partir de la iniciativa de un grupo de productores maiceros que decidieron dejar de vender el grano e incorporarlo a un proceso industrla para producir bioetanol

La idea de compartir la producción primaria con algún proceso de industrialización aprovechando los granos o los desechos de la ganadería es algo que cada vez más entusiasma a los productores agropecuarios.

En Córdoba hay ejemplos destacados de iniciativas de esas características a diferente escala. En el sur provincial, una pionera en la materia fue Bio4, que se construyó a partir de la iniciativa de un grupo de productores maiceros que decidieron dejar de vender el grano e incorporarlo a un proceso industrla para producir bioetanol. Así nació la primera planta de esas características en el país ya que el etanol que se elaboraba hasta ese momento (2012) era a partir de caña de azúcar, proveniente de las provincias de Tucumán, Salta y Jujuy.

A ese planteo original luego se sumaron los biodigestores y la producción de electricidad a partir de silo de maíz y desechos que se fueron incorporando, como los provenientes del feedlot que a su vez recibe de la etanolera la burlanda húmeda.

Un esquema similar montó en el norte cordobés una familia de emprendedores: los Aguilar Benítez, de Las Chilcas, cerca de Villa de María de Río Seco. Allí la producción de maíz y ganado con un gran feedlot sumó la pata industrial con una planta etanolera y luego un biodigestor que genera electricidad. Luego, sumarían una grana de cerdos para alimentar esa economía circular, y Las Chilcas además avanza en la construcción de una planta de biodiésel dentro del programa provincial de fomento de esa agroindustria.

Lo cierto es que esos dos casos emblemáticos del sur y del norte provincial no son hechos aislados y son mirados de cerca por otros productores. De hecho, en la última encuesta de la Universidad Austral realizada a hombres y mujeres del agro, el 7% de los consultados aseguró que avanzará en el corto o mediano plazo en la producción de biocombustibles, mientras que el 8% admitió que piensa en dar pasos hacia la radicación de un biodigestor en su campo. En ambos grupos, el 3% piensa avanzar con recursos propios mientras que los demás analizan la posibilidad de hacerlo de manera asociada a otros productores.

No son los únicos que piensan en dejar la producción primaria y dar un paso hacia la agroindustria. También están quienes analizan la posibilidad de montar una planta extrusora de soja (8%) y procesar la oleaginosa que sale en camiones de sus campos.

En el rubro inversiones, el grupo más numeroso es el que tiene previsto destinar recursos a la maquinaria agrícola: allí respondió positivamente el 35% de los consultados por la Universidad Austral. La gran mayoría de ese grupo (28%) lo haría individualmente.