Todo comenzó el domingo en la localidad de Camilo Aldao, donde reside la familia. El bebé fue llevado al centro de salud local y, debido a la gravedad de su estado, fue derivado de urgencia al Hospital de Marcos Juárez. Posteriormente, ante la complejidad del cuadro, fue trasladado a la ciudad de Córdoba.
En el Hospital de Niños, los médicos confirmaron la muerte cerebral del menor. Finalmente, el lunes se tomó la decisión de desconectarlo del soporte vital, lo que produjo su fallecimiento.
El fiscal a cargo de la causa, Fernando Epelde, señaló en declaraciones a Noticiero Doce que existen elementos suficientes para sospechar de una posible responsabilidad de los padres. “Tenemos prueba documental y testimonial en la causa para sospechar que podría haber habido intervención de los padres en la comisión de las lesiones que habrían derivado en la muerte del menor”, afirmó.
Según detalló el funcionario judicial, el bebé era sano, no presentaba desnutrición ni otras lesiones previas, ni padecía condiciones médicas que pudieran haber alertado a los profesionales de la salud. Este dato refuerza la hipótesis de una causa externa como origen de las gravísimas lesiones.
En cuanto a los antecedentes familiares, Epelde indicó que no existían registros previos de violencia contra el menor, quien era el único hijo de la pareja. No obstante, precisó que el padre cuenta con antecedentes penales por delitos contra la propiedad.
Ambos progenitores fueron imputados por homicidio calificado por el vínculo, una figura penal que contempla una pena más grave debido a la relación directa entre los acusados y la víctima. La investigación continúa mientras la comunidad permanece impactada por un caso que vuelve a poner en foco la violencia contra los más vulnerables.