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Vanesa Padullés: "Buena relación con la Provincia, no relaciones carnales"

La nueva presidenta de Coninagro Córdoba y los objetivos de la gestión

Coninagro Córdoba regularizó su conducción luego del conflicto desatado entre la entidad nacional y la provincial el año pasado por la marcha del 23 de abril al Obelisco motorizada por productores autoconvocados. Luego de analizar la situación, la Mesa de Enlace decidió no sumarse a la protesta mientras las entidades del campo cordobés acompañaron y sus dirigentes viajaron a Buenos Aires. Desde ese momento, las diferencias entre la dirigencia provincial y la nacional no pudieron cerrarse. Alejandro Buttiero, que encabezaba Coninagro Córdoba quedó en una suerte de limbo al no responder orgánicamente a la estructura nacional.

Esta semana, y luego de muchos meses, finalmente fue reemplazado en una asamblea realizada en la sucursal cordobesa de ACA. En su lugar fue designada Vanesa Padullés Igoillo, productora agropecuaria de Leones, licenciada en administración e integrante de la Red Mujeres Rurales.

Padullés tiene una larga trayectoria dentro del cooperativismo y es socia de la Cooperativa Unión Agrícola de Leones. Y es la primera mujer en conducir Coninagro en la provincia.

En diálogo con Tranquera Abierta, Padullés remarcó que cuenta con un “equipo muy bueno, potente, de cooperativas fuertes. Nuestra intención en términos generales será instaurar más a Coninagro y mostrar qué representa dentro de la provincia y para la provincia, en los distintos ámbitos. Queremos que se tome dimensión de lo que representamos, cuántos productores, cuántas cooperativas, qué cooperativas, que significa eso en el interior. Y la territorialidad, porque es un mundo muy ligado a la familia y a eso lo queremos hacer notar mucho más y fortalecerlo. Queremos reforzar la familia cooperativa de Córdoba, fortalecer lazos y conocernos mucho más. Queremos que más gente participe, pensando en la fidelización del sistema cooperativo y lo que significa social y comercialmente”, destacó quien además es esposa de Carlos Garetto, el expresidente de Coninagro nacional durante el conflicto de la 125.

“Esos objetivos los queremos alcanzar con un trabajo más de equipo; que no sea un período tan personalista. Así como hay un entramado muy fuerte de cooperativas queremos mostrar que hay un equipo fuerte en la conducción”, indicó la flamante dirigente.

¿Qué peso tiene Coninagro Córdoba en el concierto nacional?

Es el de mayor peso nacional dentro de la muy fuerte estructura existente en el país. Es el origen del cooperativismo. Las fundadoras de la ACA hace 100 años eran 9, y casi todo nació acá. Las sobrevivientes de aquel momento son La Vencedora de Hernando y la Unión Agrícola de Leones. En aquel momento los productores regionales se unieron ante el avance de Bunge que imponía el precio del trigo. Eso hizo que se unieran en cooperativas para poder defenderse de esa situación. Por eso es la cuna del cooperativismo agropecuario, tomando modelos internacionales en base a experiencias de quienes en ese momento podían viajar y observar otras realidades. Cuando estudié Administración en la UNC veía cosas que después en realidad observaba en la raíz del cooperativismo; muchas de las cosas que se mencionan y se describen con nombres raros están en la base del cooperativismo, sólo que el cooperativismo no se relacionó con el mundo académico y no redactó los casos. Esa es una cuenta pendiente para que en vez de estudiar sobre las automotrices o empresas extranjeras se puedan abordar casos exitosos de la agroindustria.

En eso las cooperativas de Córdoba son particulares...

En Córdoba se diversifica dentro de lo extensivo en lo tradicional, algo que a nivel nacional es distinto porque Coninagro abarca mucha economía regional.

¿Qué metas se plantean en este comienzo?

Vamos a impulsar algunos cambios y a perseguir sueños y ojalá podamos concretar muchos. Somos conscientes del año difícil que nos toca, porque uno siempre quiere mirar el largo plazo, poner objetivos, pero después está la coyuntura con esta sequía tan severa. Pero no queremos dejar de mirar el largo plazo y pensar otro Coninagro que tenga otra vez el nacimiento desde Córdoba. Y en paralelo hay que plantear la reunión por la emergencia agropecuaria, porque el productor está con esa urgencia hoy. Pero insisto en que no vamos a quedarnos en la urgencia, como tampoco en el reclamo y la queja, sino que construiremos propuestas a cada paso. Mi sueño también es que todo sea más atractivo para los jóvenes, mis hijos, y que amen el sistema cooperativo como lo hicieron las generaciones pasadas. Ahora con el ACA Joven estamos también lográndolo. Hay que salir de la queja porque si cuando nos sentamos a comer los chicos sólo escuchan una queja del campo, la política o una relación, quieren escaparse de todo eso.

¿Hay un desafío mayor al ser la primera mujer en conducir la entidad?

El tema no se puede obviar y responde a usos y costumbres actuales. No es que antes no se hizo porque era malo, sino porque hubo una evolución, una formación diferente. Y esto acompaña a los cambios que se dan en la sociedad. Lógicamente que debo agradecer la confianza depositada en mí. Pero quiero remarcar que en el día a día no veo en los temas una división de género. Hay una complementariedad; puedo tener alguna mirada más detallista de las cosas o más observadora. Pero cuando nos afecta la seca es igual para todos, lo mismo que lo impositivo, lo productivo, lo comercial, lo del trabajo. Hoy nada en la sociedad es de hombres o de mujeres, y tampoco lo puede ser el mundo cooperativo ni la representación gremial.

Hay un camino de mujeres rurales hecho en los últimos años con mucha más visibilidad y protagonismo, esto es un poco consecuencia de eso?

Ese camino refleja el interés de participar desde distintos lugares en donde hay cosas por hacer. Recuerdo que cuando asumió Carlos (Garetto, esposo y expresidente nacional de Coninagro), porque yo tengo ese plus que para mí es un orgullo el ser ‘la mujer de’ aunque nunca sentí que dejé de ser yo, y ahí no había ninguna mujer en la conducción nacional. Lo acompañé en ese momento, que era un ámbito en donde se representaban nuestros intereses de negocios familiares y la única mujer era una secretaria. Y yo pensaba por qué no había ninguna mujer que opine, que cuente qué le pasa con la cantidad de valiosas experiencias que hay en todo el país. Después vino lo de la red de mujeres rurales, capacitaciones en forma continua y todo ese trayecto fue fundamental para esto.

¿Cómo imagina la convivencia en la Mesa de Enlace provincial?

Espero que sea un ámbito cordial. En Sociedad Rural Argentina también hay una delegada y somos parte de los cambios que se están dando. Espero que con argumentos y diplomacia podamos defender nuestras posiciones y cuando haya diferencias, buscar los puntos en común. De esa manera no creo que haya distinción entre hombres y mujeres. Lo mismo con el ámbito gubernamental.

¿Y qué valoración hace de lo hecho junto a Cartez, Federación Agraria y Sociedad Rural en Córdoba?

Córdoba fue un ejemplo de unión de la Mesa de Enlace, con pocas divergencias en los pensamientos, propuestas, y eso está bueno. Creo que hay que buscarle una mayor y más seria institucionalidad para tener propósitos comunes sin perder la identidad de cada uno. Hubo algunos intentos de institucionalizar esa unión a los que le falta alguna vuelta de tuerca para que sea mejores y tengan además una articulación con el resto de los ámbitos, como el industrial, educativo o gubernamental.

¿Cómo es la relación con el gobierno provincial?

Siempre con buen diálogo, buenas relaciones, manteniendo siempre la identidad y la postura, y sin olvidarse que uno es una representación gremial de los intereses de los productores. Entonces, esa buena relación no tiene que ser una relación carnal.

¿Y la relación de las entidades cordobesas con sus cabezas nacionales?, porque hubo ruido en el último año...

Cuando uno está en un lugar determinado tiene una perspectiva y hay que defenderla, pero también hay que tener la amplitud mental de pensar que esos dirigentes están a nivel nacional donde cambia la perspectiva y que representan un conglomerado mayor de productores y producciones. Y la responsabilidad y exposición también son mayores. Si bien las bases son las que deben movilizar a las cúspides del gremialismo, también hay que saber ver de todos lados y preguntarse muchas veces por qué tienen que tomar decisiones antes de juzgarlos tanto. Saber ponerse en el lugar de otro, que no es el mismo que el mío.

Imagina una buena relación con su conducción nacional...

Sin dudas. La tengo desde ya porque es gente conocida de hace años, a la que se la impulsó para estar en esos puestos, confiamos en ellos y en el buen diálogo y la escucha de ellos. Si desde Córdoba tenemos algún punto de vista, que se refleje. Y confío en que va a ser así. Elbio (Laucirica, presidente de Coninagro nacional) es una persona amplia, formada.

¿Es posible imaginar una mujer en la Mesa de Enlace nacional?

Si, claro. Quizás es lo que hace falta para muchas de las discusiones y divergencias que se plantearon hasta aquí. De todos modos cada una de esas posiciones es posible porque atrás hay muy buenos consejos y equipos.

Como apoyatura, Carlos Garetto es una ventaja...

Obviamente que me siento muy segura por la experiencia que me puede transmitir y por la ecuanimidad. Carlos es una persona muy lógica, pensante.