Quien detalló el estado de los preparativos fue Miguel Siciliano, ministro de Vinculación y Gestión Institucional, en diálogo con Puntal AM. Según explicó, el trayecto previsto incluye tres paradas principales: la misa en Fadea, el Arzobispado de Córdoba en el centro de la capital y la Iglesia Catedral, ubicada sobre la calle 27 de Abril, frente a la plaza San Martín. En ese último punto, el Papa realizaría una actividad vinculada tanto a la iglesia como al pueblo cordobés.
Fadea, el centro de la misa masiva
Fadea no es un lugar elegido al azar: es el mismo sitio donde Juan Pablo II celebró su última misa durante su visita a Argentina hace 40 años. Para ese acto se esperan entre 700.000 y un millón de personas, lo que exige una organización de escala inédita en materia de alojamiento, transporte y seguridad.
Papamóvil y tres anillos de seguridad
El operativo contempla un sistema interfuerzas con tres anillos de seguridad que rodean al Papa durante su circulación y durante la misa. La Guardia del Vaticano, las fuerzas federales y las fuerzas provinciales integran ese esquema de manera coordinada. En cuanto al traslado, el gobierno provincial sugirió al Vaticano qué tramos podrían realizarse en vehículo cerrado y cuáles en papamóvil, aunque la decisión final corresponde a la Santa Sede.
La capacidad hotelera de la ciudad ronda las 13.500 plazas, un número claramente insuficiente para absorber el flujo esperado. Siciliano recordó que durante la visita de Juan Pablo II, iglesias, clubes, escuelas y casas particulares de feligreses cordobeses abrieron sus puertas para alojar a los visitantes, y anticipó que algo similar podría repetirse.
Entre las razones por las que el Vaticano eligió Córdoba, el ministro mencionó la infraestructura vial y aérea, la experiencia en organización de grandes eventos, la tradición religiosa de la provincia y la figura del Cura Brochero. La visita papal, según Siciliano, posicionará a Córdoba en la agenda informativa mundial durante esos días.