Salud | Covid | Salud | Ricardo Allegri

El COVID no termina con el test negativo

Expertos latinoamericanos presentaron datos recientes sobre el Covid y sus efectos a largo plazo. Indicaron que pacientes que cursaron gravemente la enfermedad desarrollaron cuadros de trastornos del ánimo y estrés postraumático

En una conferencia de prensa virtual, de la que participó Salud & Ciencia, los doctores Roberto Amon (especialista en Psiquiatría de Adultos y Profesor Asociado de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes en Chile), Ricardo Allegri (Jefe de Neurología Cognitiva del Instituto de Investigaciones Neurológicas Fleni de Argentina), y José Manuel Santacruz Escudero (médico psiquiatra, psicogeriatra y Presidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría) presentaron y analizaron datos sobre Covid y sus efectos a largo plazo a nivel cerebral.

“Cuando se piensa en las complicaciones neurológicas por Covid-19, básicamente estas se dividen en tres tipos: las enfermedades neurológicas previas, que tienen mayor riesgo de complicaciones y de mortalidad a causa de la infección, como los pacientes con Alzheimer, que presentan más predisposición, más riesgo, más severidad y mayor mortalidad. En segundo lugar, las complicaciones neurológicas del Covid-19 agudo, como la anosmia (pérdida de olfato) y la ageusia (pérdida del gusto), el accidente cerebrovascular (ACV), el síndrome de Guillain-Barré y las neuropatías. Y, en tercer lugar, lo que se conoce como ‘long covid’ o ‘post covid’, que es la persistencia de sintomatología neurológica una vez que pasa el episodio agudo y la posibilidad de agravamiento posterior o aparición de sintomatología neurológica posterior al episodio agudo”, señaló el Dr. Allegri.

Durante la conferencia se presentaron los datos del estudio publicado en la revista científica The Lancet Psychiatry que revela que dentro de los 6 meses de diagnosticado Covid positivo, los pacientes recibieron además la confirmación de algún trastorno psiquiátrico o neurológico. El dato se manifestó en el 33,6% de las personas investigadas. Al respecto, el Dr. Allegri dijo que es importante tener en cuenta las conclusiones de este estudio de The Lancet, no sólo para el diagnóstico y el manejo de casos agudos, sino para ver “cómo vamos a organizar el sistema de salud en el próximo tiempo”.

El estudio publicado en The Lancet indica que de ese 33,6%, el 17,4% evidenció trastornos de ansiedad, un 2,1% infarto cerebral, 1,4% trastorno psicótico, el 0,7% demencia y el 0.1% parkinsonismo1. Entre ellos, la incidencia de eventos aumentó al 38,7% en aquellos pacientes que debieron ser hospitalizados, al 46,4% en los que debieron ingresar a las unidades de terapia intensiva y al 62,3% en un subgrupo que había presentado encefalopatía durante la internación. Para el 12,8% de las personas era el primer diagnóstico de este tipo.

Las consecuencias del confinamiento

“Desde el inicio de la pandemia y de la implementación de restricciones a la circulación, estamos viendo las consecuencias que puede traer el confinamiento, como el estrés postraumático, tasas más altas de depresión y de trastornos de ansiedad, síntomas que no siempre constituyen enfermedades, pero sí gran estrés emocional que se manifiesta de diversas maneras. También se ha observado un aumento de las tasas de suicidio”, afirmó el Dr. José Manuel Santacruz Escudero.

El duelo, el aislamiento, la pérdida de ingresos y el miedo están generando y agravando los trastornos de la salud mental. A criterio de los especialistas, entre los factores de riesgo para desarrollar ansiedad y/o depresión durante la pandemia se registran los sociodemográficos, como vivir solo, poseer menor o mayor nivel educativo, no tener hijos o tener más de 2 y ser mujer. Pero también destacan la importancia de los factores psicológicos o sociales, como una mala autoevaluación del estado de salud, mala calidad del sueño, alto nivel de estrés, ingreso económico familiar inestable, soporte familiar escaso, eventos de vida estresantes, familiares o conocidos con diagnóstico de Covid-19, presentar una enfermedad actual o tener antecedentes de determinada patología, y una alta exposición a los medios de comunicación.

“Mujeres, niños y adultos mayores han sido, con más frecuencia, las principales víctimas del aumento de la violencia doméstica reportada durante el año de confinamiento”, aportó el Dr. Santacruz Escudero.

El riesgo de interrumpir tratamiento

“La pandemia ha perturbado o paralizado los servicios de salud mental esenciales del 93% de los países, además los mismos pacientes dejaron de asistir a sus controles presenciales los primeros meses; luego, lentamente, se fueron retomando las atenciones. El riesgo de dejar las consultas y los medicamentos es serio, ya que, por ejemplo, los pacientes con trastornos del ánimo pueden descompensarse y experimentar nuevos episodios depresivos en un contexto muy adverso; los pacientes con trastornos psicóticos pueden presentar episodios graves agudos que requieran hospitalización y pueden recaer los pacientes con adicciones que están estables luego de haber dejado de consumir alcohol y drogas”, advirtió el Dr. Amon.

Cómo cuidar la salud mental

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomienda disminuir el tiempo que se dedica a mirar, leer o escuchar noticias, para minimizar el riesgo de presentar síntomas de ansiedad o angustia, protegerse a sí mismos y brindar apoyo a otras personas, como por ejemplo, llamar por teléfono a los que puedan necesitar asistencia adicional.

Entre las estrategias recomendadas para cuidar la salud mental, el Dr. Santacruz Escudero recomienda mantener rutinas regulares y con un horario equilibrado entre vida personal, trabajo y estudio, dormir 7 a 8 horas por noche, limitar el consumo de café y alcohol, mantener el contacto social de manera segura, ya sea en forma presencial o virtual, hacer ejercicio al menos 30 minutos cada día, llevar una dieta saludable del tipo mediterránea o similar y no caer en la desesperanza.

Por redacción Salud & Ciencia