Junto a González, en la agrupación Vivas y Libres se encuentra Julia Pereyra, y en el marco de este movimiento de mujeres también estuvieron desde su origen las integrantes de la cooperativa Magenta: Micaela Torres y Sandra Figueroa.
Para iniciar con estas actividades se planteó un eje de acción muy interesante, vinculado a la economía social y solidaria feminista. “Se hizo un encuentro enmarcado en un ciclo de arte y feminismo que se realizará de manera continuada, en el que el arte será disparador de discusiones que nos interesa dar”, explicó Pereyra, mientras que detalló que en esta oportunidad tuvo como protagonista a la cooperativa Magenta, “como un ejemplo de lo que es la economía social y solidaria”, dijo. En el espacio del centro cultural Ojo de Barro se hicieron intervenciones artísticas, una muestra y espacios culturales.
“Contamos con colaboraciones de una banda invitada, ‘Basofias’, que realizó un acústico, y la presentación del DJ ‘Disturbio’, muchas personas se acercaron a participar del evento como un colectivo”, señaló Torres sobre quienes acompañaron en la actividad de ayer.
- ¿Cómo surge esta idea de trabajar en un movimiento de estas características?
- El movimiento se da a partir del encuentro -explicó Pereyra-. Cuando lo formamos se pensó entre Magenta y Vivas y Libres, pero a partir de ahí lo abrimos a otras agrupaciones como Las Sikuris, Quimba Negra, agrupaciones que estamos buscando frentes de producción social diferentes, no dentro de la economía tal como la conocemos.
Por su parte, Figueroa precisó: “Nos dimos cuenta de que el concepto de economía es muy amplio, abarca mucho, y nosotras somos una parte de lo que es lo textil, pero por eso nos pareció interesante invitar a otras chicas que se desempeñan desde lo cultural y son trabajos invisibles, que hace cada una como madre o compañera, al igual que como la música o el baile, que implica mucho ensayo, y a veces está menospreciado, en especial a los de Río Cuarto”.
Su compañera en la cooperativa coincidió en lo que es el valor del arte, y destacó: “Lo que sucede es que a veces no se ve un objeto como puede pasarnos en lo textil, y estos artistas de la música o la danza quedan invisibilizados”.
La primera actividad contó con una feria y luego intervenciones en las paredes, sumado a un “anti-desfile”, con las modelos vistiendo la ropa de Magenta con mensajes especiales. “Más allá de las producciones se busca compartir ideología, utopías”, indicaron sus responsables.
- ¿El trabajo con la cooperativa Magenta surge de esa búsqueda desde el arte y la ideología?
- El vínculo con las chicas se originó a partir de “Enredar”, una propuesta de Respeto desde donde se las ayudó a conformarse como cooperativas -sostuvo González-. Este año se conformó el frente feminista Vivas y Libres del partido, y como las chicas ya venían trabajando y teorizando el feminismo, decidimos juntarnos y ver cómo podíamos ayudarnos. Así fue cómo surgieron estos ciclos de arte y feminismo.
Mujeres juntas
“El espacio es una excusa para juntarnos con más mujeres que quieran llegarse a escuchar y pensar juntas qué otras formas de economía y de relación social podemos crear”, sostuvo Julia Pereyra sobre este movimiento que se ha generado desde las organizaciones. Describió que en la primera intervención “la idea de que la ropa esté intervenida con mensajes se busca utilizarla como disparador para después abrir la conversación a qué nos pasa en todas nuestras actividades laborales”.
Explicaron que el trabajo unificado es para las mujeres que están en relación de dependencia al igual que aquellas que emprenden de manera individual, “para saber qué estructuras nos oprimen, qué pasa cuando nos encontramos con obstáculos al encarar el trabajo de manera independiente y qué significa hacerlo con otros de manera cooperativa”, sostuvo.
- ¿Cómo continuará el trabajo desde este espacio?
- Queremos empezar a ver otras formas de economía, más allá de la tradicional capitalista, en las que se valora el cuerpo en sí, sea mujer u hombre, no sólo feminismo abocado a la mujer, sino que a las personas en general, sin diferencia de género -dijo Torres-.
- Quienes integran este espacio lo hacían de manera individual y encontraron en la otra un abrazo sororo, al juntarse con la otra y poder dar la lucha desde ahí -agregó González-. La economía feminista plantea que la mujer está en la base del hogar, es la que cuida del hogar, lo sostiene en cuanto a la alimentación, la limpieza y el cuidado de niños y adultos mayores, y es un trabajo invisibilizado, no es remunerado. Del mismo modo, la mujer es la que cría a esos empleados que formarán el sistema capitalista.
En el marco de este debate, sostienen que “la mujer se incorpora al trabajo, el capitalismo la suma como obrera, pero nunca deja el trabajo en la casa, y el hombre en general no colabora en su casa”. O plantean también casos en los que la mujer cuida a los hijos de otra familia “y cuando vuelve a su casa cría a los suyos”.
En relación con la figura del feminismo, Pereyra aclara: “A veces se plantea que el feminismo es el enemigo de los hombres, y en realidad no, somos enemigas de los privilegios de los hombres. Contra esto es que actuamos”.
Señalaron que la idea del movimiento es mantener el trabajo con nuevos ejes de intervención, siguiendo la línea de “Arte y Trabajo” que se mantuvo en esta oportunidad y la de “Empoderamiento de la Mujer”, que se desarrolló en jornadas previas.
Luis Schlossberg. Redacción Puntal